Lo que parece un gesto cotidiano e inofensivo podría estar teniendo un efecto silencioso y profundo en cómo funciona tu mente
Santiago Campillo Brocal
muyinteresante.okdiario.com/Creado: 10.02.2026
Más del 70% de los españoles superan el tiempo recomendado de uso de redes sociales. Un nuevo informe de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y un macroestudio publicado en Nature advierten: el abuso no solo genera ansiedad, sino que podría estar alterando físicamente nuestro cerebro y disparando el riesgo de depresión hasta un 61%.
Vivimos rodeados del conocido como mercado de la atención, un espacio digital donde nuestro tiempo es el producto y las notificaciones, el cebo. Pero, ¿cuál es el precio real de ese scroll infinito antes de dormir? ¿Qué conseguimos cuando nos perdemos en esta jungla de interacciones a través del móvil? Según la última encuesta de la SEN, la mayoría "sobrealimentamos" nuestro sistema de recompensa, y las consecuencias van mucho más allá de una simple pérdida de tiempo.
El diagnóstico de los expertos es claro: el tiempo "saludable" de uso de redes sociales se sitúa en torno a los 30 minutos diarios, y no más. Sin embargo, la realidad en España es otra. Más del 35% de la población dedica más de dos horas al día a estas plataformas, una cifra que en los jóvenes de entre 18 y 34 años se dispara hasta el 63%.
Una "lluvia de dopamina" que altera el tejido cerebral
Si nuestro cerebro fuera una red de autopistas de información, el pavimento sería la sustancia blanca. La sobreestimulación y la información procedente del abuso de las redes sociales, especialmente en etapas de crecimiento (ojo, que no solo en estas etapas), sería como un exceso de tráfico pesado que termina por degradar esa infraestructura de transporte.
El Dr. David Ezpeleta, vicepresidente de la SEN, advierte que este abuso en niños y adolescentes está provocando cambios en el neurodesarrollo de regiones clave. No es solo que se distraigan más; se observa una pérdida de sustancia blanca en áreas críticas para el lenguaje y la alfabetización. Al priorizar la gratificación instantánea de un like, el cerebro joven reprograma sus circuitos de motivación y afecto, volviéndose más vulnerable a la depresión y la soledad.
La evidencia de los 50.000 niños: un 61% más de riesgo de depresión
La preocupación de los neurólogos españoles coincide con un reciente macroestudio publicado en Nature Portfolio que ha analizado los hábitos de más de 50.000 menores. Los datos son demoledores: pasar cuatro o más horas al día frente a una pantalla aumenta las probabilidades de sufrir depresión en un 61% y ansiedad en un 45%.
Pero el estudio va más allá y apunta a los porqués. El daño no viene solo por lo que ocurre dentro de la pantalla, sino por lo que dejamos de hacer fuera de ella. La actividad física emerge como el factor protector más potente: el ejercicio es capaz de mitigar hasta el 39% de la relación negativa entre pantallas y salud mental. En el otro lado de la balanza, la falta de rutinas de sueño y los horarios irregulares explican casi una cuarta parte del daño psicológico observado.
Redes sociales vs. Televisión: el peligro de la interactividad
Imagen artística de una pareja viendo la televisión y usando el movil. Foto: Nano Banana / Scruzcampillo.Durante décadas, la televisión fue el gran enemigo de la higiene mental. Sin embargo, los neurólogos señalan que las redes sociales son un adversario más sofisticado. Mientras que la televisión es un consumo pasivo, las redes sociales son interactivas y adictivas por diseño.
Cada interacción genera un pequeño pico de dopamina que nos empuja a seguir consumiendo. Esta naturaleza "secuestradora" de la atención es lo que las hace más peligrosas para la salud cerebral que los videojuegos o la televisión convencional. El daño es una erosión constante de nuestra capacidad de concentración y aprendizaje profundo. Además, el uso excesivo de pantallas interfiere con la producción de melatonina y fragmenta el sueño, impidiendo que el cerebro realice sus labores de "limpieza" nocturna, esenciales para prevenir enfermedades neurodegenerativas a largo plazo.
El decálogo de la resistencia analógica
Según la SEN, la solución no pasa por vivir en una cueva, sino por aplicar una moderación consciente. Para mantener un cerebro sano, debemos fomentar actividades que las pantallas han ido arrinconando. Por ejemplo, la lectura en papel fomenta la atención sostenida, mientras que la escritura a mano activa áreas motoras y cognitivas que el teclado ignora. El contacto social directo es fruto de miles de años de evolución; y el ejercicio al aire libre resulta fundamental para la oxigenación y la plasticidad neuronal.
En definitiva, el reto de este Día Mundial de la Internet Segura no es solo proteger nuestros datos, sino proteger nuestra arquitectura mental. Porque, como apunta el Dr. Jesús Porta-Etessam, presidente de la SEN, lo que hoy parece un hábito inofonivo de ocio digital, mañana puede ser el origen de un cerebro menos capaz y más enfermo.
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Referencias
Encuesta poblacional sobre hábitos cerebro-saludables de la población española, Sociedad Española de Neurología (SEN), febrero 2026.Screen time and mental health in children: a mediated analysis of physical activity and sleep. Nature Portfolio, Humanities and Social Sciences Communications, febrero 2026. DOI: 10.1037/s41599-026-06609-1
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