Con motivo de la presentación de sus dos últimas producciónes: "UTOPIA Y AUTORITARISMO" y "SUPREMACISMO GRINGO", Emancipación reproduce "UNAS PALABRAS... SOBRE EL REENCANTAMIENTO DEL MUNDO" del connotado escritor tolimense Licenciado en Ciencias Sociales y Magister en Ciencias Políticas JULIO CESAR CARRIÓN realizado este pasado miercoles 28 de enero de 2026 en La Gaitana, café arte de Ibagué.
Julio Cesar Carrión, en el acto de homenaje y reconocimiento a su labor realizado por la Asamblea Departamental con la 'Medalla del Mérito Académico, Martín Pomala', mayo 15 de 2024.
UNAS PALABRAS...
Jubilado y retirado de todo compromiso con los quehaceres laborales -tan tediosos como alienantes- y en gracia de mi sana desocupación, he incurrido en una serie de acciones referidas a los sueños y a las nostalgias. Por ello volví a ver unos capítulos de una comedia televisiva que concitó el interés general de la naciente, e inocente, audiencia colombiana de mediados de los años 60: “Hechizada”. En ella una brujita (Elizabeth Montgomery) nos seducía con su belleza y sus mohines, pues bastaban unos graciosos movimientos de su nariz para que lograra modificar las situaciones adversas convirtiéndolas en agradables. Esa ligera forma de alcanzar el reencantamiento del mundo, superando las dificultades y los problemas de la cotidianidad, me ha llevado a reflexionar un poco acerca de estos libros que quiero mostrar hoy a ustedes, queridos amigos. Tratando, precisamente de reivindicar ese desconocido mundo de las brujas y sus encantamientos. Porque considero que, como lo dijese Fernando Savater: “El monoteísmo, tanto cristiano como cientista, sigue situando el terror en esa diferencia y diversidad, que se le oponen y mira con espanto el retorno distinto de lo imprevisible en el reino de la ineluctable previsión del pasado más pavorosamente remoto que viene a enturbiar con sus efluvios emponzoñados el dogma del progreso. La raíz del pánico es que el gran Pan no ha muerto”.
Esos dogmas, primero cristianos y luego racionalistas y cientistas modificaron las viejas nociones encantadas del mundo.
Federico Nietzsche señaló: “Cuando cada árbol sabe hablar como una ninfa o un dios, cuando se puede seducir a una virgen disfrazado en la piel de un animal, cuando una multitud puede ver la diosa Atenea acompañando a Pisístrato, en una hermosa carroza por la plaza de Atenas –y así lo creía el honrado ateniense– entonces, todo es posible en cualquier momento y la naturaleza entera pulula alrededor del hombre como si solo fuese la máscara de los dioses que se divierten en engañar al hombre con toda clase de disfraces”.
Es decir, se trataba de una vida -la de los griegos dionisíacos, la de los paganos pueblos primitivos- que se justificaba por la vida misma como fenómeno estético: Un pueblo que convivía con sus dioses, que los invocaba con tranquilidad en su pasar diario y podía llegar a la ilusión de confundirse con ellos en sus delirios orgiásticos, un pueblo así tenía que vivir en un estado de permanente y tranquilo, sereno encantamiento.
Las antiguas formas religiosas de este paganismo vitalista seguirían teniendo su vigencia, pero el mundo antiguo, que había poblado todos los rincones aldeanos de deleites, de maravillas, de leyendas y de encantamientos; de silfos, sátiros, ninfas, duendes, hadas y doncellas hechizadas, sería empujado por el cristianismo más allá de las Puertas caspiacas; sus viejos dominios, parajes y lugares repoblados por feroces manadas de oscuros y malignos demonios, muchos de éstos mutaciones degenerativas y transfiguraciones de los primitivos dioses, pero ahora producidos por un imaginario colectivo ya cristianizado.
Y los bosques se fueron poblando de los hijos de la noche y sus adeptos y la noche fue culpada de albergar los subversivos. Muchas costumbres y fiestas paganas se asimilaron a la liturgia y al calendario religioso y las que no fueron proscritas e intensamente perseguidas tanto por la religión apostólica y romana como por los fervientes seguidores de la Reforma.
Las formas poéticas de seducción empleadas por los dioses de la antigüedad, como por ejemplo toda la creatividad desplegada por los olímpicos para conquistar a las mortales mediante atrevidos e ingeniosos disfraces serían sustituidas por el cristianismo al convertir el sexo en pecado, en asunto de posesión diabólica. Entonces íncubos y súcubos deformes reemplazarían a los hermosos dioses en la búsqueda del goce y la alegría, refugiándose en la oscuridad de la noche para poder realizar sus apetitos.
-Morris Berman con mayor propiedad en su libro de 1987, “El reencantamiento del mundo”, nos señala como gracias a la imposición de la ideología del “progreso”, la vida occidental fue derivado hacia un caos no solo económico y tecnológico, hacia el desastre ambiental y finalmente, hacia el desmembramiento y desintegración psíquica de los seres humanos.
La visión del mundo que predominó en occidente hasta la víspera de la revolución científica fue la de un mundo encantado: las rocas, los árboles, los ríos y las nubes eran contemplados como algo maravilloso y con vida, y los seres humanos se sentían a sus anchas en este ambiente, el cosmos era un lugar de pertenencia, de correspondencia, cualquier miembro de este cosmos participaba directamente en su drama, no era un observador alienado. Su destino personal estaba ligado al del cosmos y es esta relación la que daba significado a su vida, este tipo de conciencia significaba identificación con el ambiente, habla de una totalidad psíquica que hace mucho ha desaparecido de escena; la alquimia resulto ser una última expresión de esa conciencia fusionada y participativa.
La historia de la época moderna, es la historia de un desencantamiento continuo. Desde el siglo XVI en adelante, la mente ha sido progresivamente exonerada del mundo fenoménico.
Como lo expresa Jean Michel Sallmann, “la brujería sirvió como válvula de escape a una imaginería fantástica que los europeos proyectaban en mundos desconocidos para ellos. En el siglo XVI, el lector todavía podía soñar con el Libro de Las Maravillas de Marco Polo o con los Viajes de Jean de Mandeville. Con el descubrimiento del Nuevo Mundo el horizonte se estrechó y el exotismo cambió de naturaleza. La brujería tomó entonces el relevo de esa parte de maravilla que el conocimiento objetivo, situaba cada vez más lejos”.
Todo esto se produjo por el establecimiento de la todopoderosa razón instrumental, que buscaría desterrar el carnaval, la imaginación y los sueños, a favor del pretendido objetivismo y utilitarismo que maneja la visión cientista y pragmática.
En nuestra América, también cristianizada, el espíritu indomable de estos pueblos subyugados sobreviviría y se expresaría, entonces, en hechizados rituales; cantos, danzas y oraciones, y al compás de notas musicales festivas y tristonas, de cuentos y leyendas procedentes de atávicas culturas africanas o indígenas que en virtud de sentimientos de identidad comunitaria reproducirían constantemente en las retiradas aldeas de las reducciones, en las encomiendas, en las galeras y dormitorios de las haciendas esclavistas y en los escondidos palenques de los negros cimarrones. Desde allí, como un encantado rumor de penas y alegrías, se extendería una algarabía que llenaría de pavor a los colonizadores, quienes, aterrados, verían como estas comarcas se poblaban, también, de brujas y demonios que les acechaban, con la odiada alegría de otros aquelarres redivivos.
Los cultos y creencias de los pueblos vencidos se fusionaron con el dominante rito católico, lográndose así, por ejemplo, una especie de transferencia sincrética entre el panteón africano y la hagiografía católica. Los pueblos indígenas sobrevivientes, despojados de sus propias culturas, mantienen, sin embargo, no sólo muchas de sus cosmovisiones, sino incluso fragmentos de una sabiduría precolombina expresada en prácticas de medicina chamánica; en los carnavales y festejos populares, en las formas comunitarias y participativas de convivencia social y en esa especie de culto ecológico hacia una naturaleza que se niegan a desencantar.
El temor que circunda a los desesperados profetas del progreso sostenido en el racionalismo instrumental, el positivismo y, hoy por hoy, en el más pedestre pragmatismo, es que se dé la posibilidad real de una alianza estratégica entre los plurales conocimientos marginados y opacados y entre las variadas utopías que representan, logrando que el gran Pan y su mediterránea corte de sátiros y ninfas, que -como lo asevera Savater- a todas luces no ha muerto, los rebeldes orichas -Changó, Eleggúa, Babalú, Yemayá- de clara genealogía yoruba y africana y nuestros amerindios Quetzalcóatl, Bochica, Chía, Yuruparí, Viracocha, Pachacamac y las demás deidades que los sectores populares -descendientes de aquellos pueblos vencidos- se niegan a excluir de sus fecundas mentalidades colectivas, siguen señalando con su heterodoxia y rebeldía, otras opciones al devenir espiritual del hombre que, acorralado hoy como en una nueva Edad Media, reclama de otras brujas y demonios que le permitan recobrar la lucidez y la alegría.
En todo caso, las ideas surgidas de los imaginarios populares, sencillas, poco elaboradas y con la impronta del no reconocimiento cientifista, continúan circulando en nuestras sociedades. Estas representaciones colectivas, contradictorias y confusas, pero nacidas y fomentadas en la entraña popular, aún persisten e incluso pareciera que muestran una enorme vitalidad y resistencia al cambio. Además de las llamadas clases fundamentales (es decir, burgueses y proletarios), dentro de las variadas formaciones, económico-sociales del capitalismo perviven otros grupos y sectores que también expresan sus múltiples intereses, puntos de vista e ideologías, formando un mosaico de expresiones moleculares, que establecen la pluralidad de la sensibilidad comunitaria y la más confusa mezcolanza de opiniones que en última instancia entran a constituir la materia prima de los estudios, análisis e historia de las mentalidades colectivas.
Con el ocaso de la modernidad y la irrupción de la llamada postmodernidad, como lo señala Gianni Vátimo, “desaparecida la idea de una racionalidad central de la historia, el mundo de la comunicación generalizada estalla como una multiplicidad de racionalidades ‘locales’ -minorías éticas, sexuales, religiosas, culturales y estéticas (como los Punk, por ejemplo)- que toman la palabra y dejan de ser finalmente acallados y reprimidos por la idea de que sólo existe una forma de humanidad verdadera digna de realizarse, con menoscabo de todas las peculiaridades, de todas las individualidades limitadas, efímeras, contingentes”.
El rescate de esas culturas marginales, indígenas, tradicionales, populares, constituye un elemento clave para la revisión de la gran cantidad de mentiras pragmáticas y convencionales sobre las que se ha edificado nuestra civilización. Ese absurdo acumulado de ciencia y tecnología, la competitividad, rendimiento y rentabilidad que atentan contra la integridad y la dignidad humanas.
Con el advenimiento de nuevas relaciones sociales y nuevas formas de producción y de consumo, sustentadas en la explotación del hombre por el hombre, el ser humano supuestamente se fue alejando de las interesadas “explicaciones” fantasiosas, mitológicas, religiosas, legendarias, e ingresando a lo que creyó ser el “desencantamiento del mundo”, pero paradójicamente, cayó en otro tipo de mitologías; “explicaciones” y “razones”, esta vez comprometidas, no con la pretensión de alcanzar el Paraíso, el reencuentro con sus dioses, o un “más allá” de abundancia y de tranquilidad, sino ahora, con la idea del progreso indefinido, acá en la tierra, pero continuando, absurdamente, en la promoción de sus neurosis colectivas….
La triunfante razón instrumental, con la reciente mejora y desarrollo de los medios técnicos y tecnológicos, logró ampliar y diversificar la labor de transferencia de conocimientos y de subjetividades que, inicialmente se expresaba solamente mediante la palabra escrita, o la literatura. Ahora la dimensión de lo cultural y su transmisión y retrasmisión tiene en los medios de comunicación en las llamadas “tecnologías de la comunicación social”, -fotografía, cine, radio, televisión, video, internet, etc.-, en todo eso que Guy Debord señaló como fundamento o base de la que tan apropiadamente denominó como “sociedad del espectáculo”; se alcanzó una mayor eficiencia y credibilidad para los mensajes, hasta tal punto que es imposible entender el mundo contemporáneo sin esas tecnologías y medios masivos de comunicación y manipulación. Por ello mismo debemos no sólo estudiar su participación e incidencia en la formación de las mentalidades, si no, dadas sus indeterminaciones y ambigüedades, tratar de utilizarlos en la idea de lograr cambios, a partir del análisis y estudio de algunas obras literarias y, así mismo, algunas películas pertinentes. El extraño proceso de la modernidad que vivimos, con el cotidiano empleo de la comunicación colectiva, de uso y abuso de los medios de comunicación como la internet y el cine, nos exige entender sociológicamente, el papel que juegan para, así mismo, fortalecer las dimensiones, ética, estética, política y cultural en el medio en que vivimos.
El gran teórico alemán, crítico y analista del cine, Siegfried Kracauer, nos lleva a entender el cine no sólo como entretenimiento sino como una poderosa herramienta histórica y sociológica que ha de coadyuvar al reencantamiento del mundo. Analiza Kracauer cómo las películas reflejan y, a su vez, influyen en la cultura, la política y las estructuras sociales. Como ningún otro intelectual, Kracauer entendió cómo esas nuevas tecnologías de la información y el entretenimiento, prohijaban la aparición de unos nuevos sujetos y la formación de la que llamó “una cultura de empleados para empleados”, la formación de esos novedosos y, hasta entonces extraños, individuos que tratan de escapar de la miseria, mediante la distracción y se acomodan a la idea de satisfacer nuevas “necesidades”, como los múltiples eventos y espectáculos que, por supuesto, los alejan de los intereses emancipatorios y los sumergen, compensatoriamente, en la banalidad de diversiones y entretenimientos sustitutorios de toda acción o reflexión críticas…
Al analizar esas volátiles imágenes en movimiento del naciente cine, Kracauer nos indica que hay que descubrir en ellas no solo las sombras del pasado, sino las sombras del futuro, que el cine, como la literatura, escudriña el inconsciente social y la memoria colectiva, muchas veces oculta, o intencionalmente borrada, por los administradores de la cultura y los publicistas del poder.
Quizá todo esto no sea más que una ensoñación, ese tipo de ensoñación de que nos habla Gaston Bachelar -La poética de la ensoñación- en que desde una poética ilusión nos pide regresar a esos tiempos en que el mundo hablaba, en que “el hombre expresaba la tierra, el cielo, las aguas… en que el hombre era ese macro-antropos en que es el cuerpo monstruoso de la tierra, de los sueños cósmicos primitivos…” con mirada y voz humana.
Tratar de establecer un nuevo reencantamiento del mundo es, pues, una tarea perentoria que debemos emprender.
Julio César Carrión Castro
Vía whatsapp.com [1:08 p.m., 29/1/2026] +57 312 5107507
LOS LIBROS Y LAS PELÍCULAS
I. LA SUBALTERNIDAD COMO FUNDAMENTO ESENCIAL DEL FASCISMO
1.- El Ángel azul de Josef von ternberg(1930)
2.- El súbdito de Wolfgang Staudte (1951)
3.- Mefisto de István Szabó (1981)
4.- El conformista de Bernardo Bertolucci (1970)
5.- El portero de noche de Liliana Cavani (1974)
6.- Saló -o los 120 días de Sodoma- de Pier Paolo Pasolini (1976)
7.- La ola de Dennis Gansel (2008) 20
II. LA RELACIÓN ENTRE EL INDIVIDUO Y EL ESTADO
8.- 1984 de Michael Radford (1984)
9.- Sin novedad en el frente de Lewis Milestone (1930)
10.- Jhonny cogió su fusil de Dalton Trumbo (1971)
11.- El odio de Mathieu Kassovitz (1995)
12.- Hijos del hombre de Alfonso Cuarón (2006)
III PARA ENTENDER EL SUPREMACISMO GRINGO
1.- Lo que el viento se llevó (1939) Victor Fleming. Basada en la novela “Gone with the Wind” de Margaret Mitchell de1936
2.- La cabaña del tío Tom (1927) Harry A. Pollard. Basada en la novela “Uncle Tom's Cabin” de Harriett Beecher Stowe
3.- El nacimiento de una nación (1915) D.W. Griffth. Basada en la novela “The Clansman” de Thomas Dixon, Jr.
4.- La conquista del Oeste (1962) John Ford
5.- Búfalo Bill -Las aventuras de BuffaloBill- (1944) William Wellman
6.- Flecha rota -Cochise- (1950) Delmer Davis
7.- Matar un ruiseñor (1962) Robert Mulligan. Adaptación de la novela “To Kill a Mockingbird” de Harper Lee.
8.- Sacco y Vanzetti (1971) Giuliano Montaldo
9.- Amén de Costa Gravras (2002) Basada en la obra “El vicario” de Rolf Hochhutha
10.- Detroit -Zona de conflicto- (2017)
11.- Pan y Rosas (2000) de Ken Loach
12.- Camino a Guantánamo (2006)
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Fuente:
Vía whatsapp.com [1:08 p.m., 29/1/2026] +57 312 5107507

