Los niños que sufren las guerras y situaciones de conflicto se encuentran entre las poblaciones mas vulnerables del mundo
Foto Save The Children
Por Vicent Maurí Genovés
loquesomos.es/febrero 17, 2026
Parafraseando a Freire diría que la esperanza
es parte de eso que llamamos naturaleza humana.
Me gustaría que nos recordaran como a esas maestras y maestros
que amaron la vida de la infancia profundamente,
los animales, los árboles, las rocas, las aguas, la vida…
La segunda edición de la Agenda de la Infancia —editada por STES-Intersindical— fue presentada el pasado 11 de febrero en el Círculo de Bellas Artes, en un acto que congregó a representantes institucionales y a profesionales vinculados a los ámbitos educativo, social y juvenil. La presencia de la presidencia del Consejo Escolar del Estado, de los Secretarios de Estado de Educación y Formación Profesional y de Juventud e Infancia, así como de la coordinadora de la Agenda y de la responsable de Acción Sindical de STES–Intersindical, evidenció el alcance político y pedagógico de la iniciativa.
La Agenda es una herramienta de intervención social que adquiere pleno sentido en un contexto de profundas desigualdades. La situación internacional, social, educativa, económica y laboral y el progresivo debilitamiento de los derechos y los servicios públicos por la aplicación de las políticas conservadoras configuran un escenario de vulnerabilidad creciente. Un escenario que golpea con especial dureza a las familias trabajadoras y que tiene en la infancia y la juventud de las clases populares su expresión más frágil.

La filas del hambre en Gaza, infancias asesinadas, 2025
La Agenda de la Infancia nos recuerda que los derechos no entienden de origen, de clase, de estatus administrativo ni de fronteras; que los derechos de la infancia son universales, indivisibles y exigibles, y que las administraciones y las instituciones públicas tienen la obligación de garantizarlos sin excepciones. Situar esta premisa como una prioridad del debate público implica asumir que cualquier política que relativice o condicione su cumplimiento erosiona los principios democráticos y los derechos más básicos, y compromete el presente y el futuro de la infancia.
La Agenda parte de una afirmación esencial: la igualdad de oportunidades no puede sostenerse sobre discursos si no se asienta sobre condiciones materiales de existencia digna desde los primeros años de vida. Del mismo modo, la calidad democrática de una sociedad se mide también por la protección efectiva que dispensa a su población infantil y juvenil. Allí donde la pobreza, la exclusión o la desprotección se cronifican, y los derechos de la infancia no se garantizan, la democracia se debilita.
En este marco, la realidad de la infancia y juventud migrante interpela de forma directa a las políticas públicas. Miles de niños y niñas migrantes tienen sus derechos vulnerados por diversos motivos, entre ellos, por las insuficiencias graves en los sistemas de acogida y protección. Los avances recientes en materia de regularización administrativa suponen un paso positivo que se debe reconocer. Sin embargo, regularizar la situación documental no basta si no se despliegan políticas integrales que garanticen derechos efectivos en educación, sanidad, servicios sociales, vivienda y protección a la infancia. Abrir expedientes es necesario; abrir horizontes de igualdad real es imprescindible.
Niños cruzando un lago contaminado en una balsa casera en Dhaka, Bangladesh. © UNICEF/Jannatul MawaLa Agenda se alinea con los marcos internacionales promovidos por la Internacional de la Educación, de la que STES-Intersindical es fundadora. Su orientación coincide con el reciente llamamiento internacional a reforzar la inversión pública en la primera infancia, destacando que destinar recursos a niños y niñas y jóvenes no es un gasto, sino una apuesta estratégica de futuro. Invertir en infancia significa invertir en cohesión social, justicia social y desarrollo democrático.
Proteger la infancia significa fortalecer los sistemas educativos, ampliar las redes de protección social, garantizar entornos libres de violencias y asegurar el acceso universal a derechos básicos. Significa también reconocer a niños y niñas y jóvenes como sujetos de derecho, con voz propia y capacidad de participación en los asuntos que afectan a sus vidas.
Sonrisas e ilusionesEsta segunda edición de la Agenda no se limita a actualizar diagnósticos. Sistematiza aprendizajes, refuerza propuestas y traza líneas de actuación concretas para orientar políticas públicas coherentes con los compromisos nacionales, estatales e internacionales y con las necesidades reales de la infancia y la juventud.
En un tiempo caracterizado por incertidumbres, retrocesos sociales y disputas sobre las prioridades colectivas, iniciativas como la publicación de la Agenda de la Infancia introducen una perspectiva de esperanza y responsabilidad. Nos recuerdan que situar la infancia como una prioridad es una exigencia ética y democrática.
Hoy, más que nunca, construir una agenda que ponga a la infancia en el lugar que le corresponde no es una opción política entre otras: es una urgencia social necesaria e inaplazable.
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