
- Fomentar la comunicación abierta y la empatía. Para poder comprender los problemas que sufre un menor, es fundamental que las familias establezcan un espacio seguro en el que los pequeños se sientan libres de expresar sus pensamientos y emociones. De este modo, se sentirán comprendidos y podrán comunicar sus problemas, facilitando así encontrar una solución.
- Validar las emociones y evitar el estigma. Eliminar el estigma relacionado con los problemas de salud mental promueve una conversación abierta con los niños que sufren estos problemas. Además, aceptar y validar sus emociones les ayudará a sentirse acompañados y a confiar en los demás para que les apoyen en su lucha.
- Establecer rutinas diarias. Estructurar las actividades del día a día puede crear una sensación de estabilidad muy reconfortante para los menores que sufren problemas de depresión, un hecho que permitirá incrementar su motivación y su energía.
- Participar juntos en actividades. Compartir momentos de ocio con ellos es una gran estrategia para reforzar la conexión. En este sentido, es muy importante no presionarles para que participen en estas actividades, sino invitarles y crear oportunidades de compartir tiempo que resulten atractivas para ellos.
- Educarse sobre los problemas de salud mental. La mejor forma de comprender un problema es conocerlo. Por eso resulta fundamental que las familias se informen sobre trastornos como la depresión, sus síntomas y consecuencias. De este modo, podrán apoyar a sus hijos de la manera más efectiva.