Un nuevo estudio ha revelado que los efectos de la depresión pueden filtrarse a los propios huesos y, a la inversa, los huesos pueden enviar mensajes generalizados al cerebro.
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8 de febrero de 2026
Un estudio publicado la semana pasada en Biomolecules reveló un vínculo bidireccional: la depresión y la osteoporosis están relacionadas .
Los tres neurólogos chinos que dirigieron la investigación sostienen que este nuevo y fascinante campo de investigación podría ser crucial para mejorar la atención al paciente .
Los autores detallan la teoría del "eje hueso-cerebro" y explican cómo este concepto puede ayudarnos a comprender y tratar mejor a un "asesino silencioso" como la osteoporosis y la depresión.
La conclusión del nuevo estudio es que el eje cerebro-hueso, antes considerado un constructo especulativo, ahora "representa una red fisiológica legítima" .
“Las implicaciones clínicas son sustanciales e inmediatas ”, reiteran los autores Pengpeng Li , del Hospital Aeroespacial de Xi'an, Yangyang Gao , de la Universidad Médica de Ningxia, y Xudong Zhao , de la Universidad de Jiangnan, en declaraciones a Science Alert .
Como señala la misma revista, tanto la osteoporosis como la depresión son problemas comunes en pacientes mayores. Investigaciones han confirmado que los pacientes con depresión frecuentemente presentan problemas óseos , como una menor densidad ósea.
Por otro lado, los pacientes que padecen osteoporosis, una enfermedad caracterizada por una baja masa ósea, tienden a tener tasas más altas de depresión.
Los autores de la revisión sostienen que las dos condiciones coexistentes pueden tener vínculos moleculares y celulares reales que las unan, y que el eje cerebro-hueso puede ser el puente .
A primera vista, el blando cerebro humano y nuestros huesos densos y duros pueden no parecer tener mucho en común, pero nuestra comprensión científica de ambos sigue una trayectoria histórica similar .
Es posible que la depresión afecte la salud ósea. Por ejemplo, la hiperactividad crónica de las vías del estrés es común en personas con depresión y puede provocar pérdida ósea debido a la secreción de hormonas cerebrales, como el cortisol, y a respuestas inflamatorias en cascada.
En otras palabras, la gravedad de la depresión y la osteoporosis pueden retroalimentarse mutuamente a través del eje cerebro-hueso.
"Las investigaciones futuras deberían validar las intervenciones dirigidas al eje mediante ensayos clínicos rigurosos, pero el conocimiento actual ya respalda la incorporación de este marco conceptual en las estrategias de manejo de los pacientes", escriben los científicos.
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Fuente: ZAP //
