Ante las interferencias en las señales GPS, la navegación cuántica emerge como alternativa, midiendo propiedades físicas del entorno con átomos convertidos en brújulas, sin depender de satélites
Infografía de navegación cuántica: un avión utiliza sensores basados en interferometría atómica y magnetómetros cuánticos para orientarse midiendo directamente los campos magnético y gravitatorio de la Tierra. Los átomos actúan como brújulas, y los datos se comparan en tiempo real con mapas de anomalías geológicas, permitiendo navegar sin depender de señales GPS. / IA/T21
EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21
epe.es/ Madrid 28 ENE 2026
La interferencia deliberada de señales GPS ha impulsado el desarrollo de la navegación cuántica, que utiliza sensores para medir directamente las propiedades físicas del entorno, como los campos magnéticos, sin depender de satélites: los átomos se convierten en brújulas.
A finales del pasado septiembre, un avión militar español que transportaba a la ministra de Defensa hacia una base en Lituania sufrió un fallo en su GPS. El vuelo aterrizó sin incidentes, pero desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, la interferencia deliberada de señales GPS (ya sea mediante bloqueo o falsificación) se ha convertido en una práctica sistemática. Lo que empezó como una táctica militar ha terminado afectando también a la aviación civil, poniendo de relieve hasta qué punto dependemos de una infraestructura invisible y vulnerable.
Las señales GPS son débiles por diseño: recorren decenas de miles de kilómetros desde los satélites hasta los receptores en tierra. Esa debilidad las hace extraordinariamente útiles, pero también fáciles de interferir. En un entorno de guerra electrónica avanzada, basta con emitir ruido o señales falsas para desorientar sistemas que, hasta hace poco, se consideraban incuestionables.
Ante esta situación, Estados Unidos y sus aliados están reforzando el propio GPS con nuevas generaciones de satélites y señales más potentes. Pero, en paralelo, ha cobrado fuerza una idea más radical: ¿y si la navegación dejara de depender del espacio?
Lo que debes saber: navegación cuántica frente al colapso del GPS
- GPS en jaque: Señales bloqueadas o falsificadas desorientan vuelos militares y comerciales.
- Medición directa: Sensores cuánticos leen campos magnético y gravitatorio para ubicar vehículos sin depender de satélites.
- Navegación inercial cuántica: Átomos de rubidio recorren trayectorias cuánticas, registrando movimientos con precisión extrema; relojes atómicos sincronizan los cálculos.
- Paisaje invisible: Anomalías locales del magnetismo y la gravedad sirven como mapas naturales que guían la navegación.
- Precisión y seguridad: No hay señal que interferir ni mensaje que falsificar; resistente a guerra electrónica.
- Del laboratorio al mundo real: Software filtra ruido y extrae señal útil; sistemas híbridos combinan GPS y sensores cuánticos según disponibilidad.
- Cambio de paradigma: La Tierra se convierte en brújula; navegar midiendo la realidad redefine la orientación en entornos hostiles.
Medir la Tierra en lugar de satélites
Imagina un avión que ya no necesita mirar al cielo para orientarse. La navegación cuántica permite que sepa dónde está midiendo directamente la Tierra: sus campos magnético y gravitatorio actúan como un mapa natural.
Dentro del avión, sensores cuánticos rastrean cómo los átomos de rubidio se comportan ante aceleraciones, giros y fuerzas externas. Estos átomos funcionan como brújulas diminutas extremadamente precisas: sus trayectorias cuánticas registran cada movimiento del avión con exactitud, mientras relojes atómicos sincronizan el tiempo de manera casi perfecta. Así, incluso vuelos largos mantienen una posición fiable sin depender de GPS.
Pero no se trata solo de movimiento: la Tierra misma deja pistas. Sus campos no son uniformes; presentan irregularidades ligadas al relieve, la distribución de masas y la estructura del subsuelo. Comparando estas señales con mapas de anomalías magnéticas elaborados desde hace décadas, el avión puede determinar su posición con precisión, como si leyera un paisaje invisible.
En conjunto, la navegación cuántica combina movimiento, tiempo y campos naturales para orientar el avión. Es un sistema autónomo y resistente: no hay señales que puedan bloquearse ni mensajes que falsificarse, y cada vuelo se convierte en un ejercicio de lectura directa del planeta.
Precisión y seguridad
Además, alterar un campo magnético de gran extensión requeriría una energía impracticable. En ese sentido, la navegación cuántica es intrínsecamente resistente a la guerra electrónica convencional.
Las pruebas recientes lo confirman: en Australia, magnetómetros cuánticos instalados en una avioneta lograron estimar la posición con errores de cientos de metros a lo largo de decenas de kilómetros, sin que el error creciera con el tiempo. En comparación, los sistemas inerciales clásicos acumularon desviaciones progresivas.
De los laboratorios al mundo real
El principal desafío ya no es la física, sino la robustez. Estos sensores son extremadamente sensibles y deben funcionar en entornos hostiles: vibraciones, turbulencias, interferencias electromagnéticas y estructuras metálicas. Gran parte del avance reciente se debe al software, que filtra el ruido y extrae la señal útil en condiciones reales.
Por ello, agencias como DARPA y sus equivalentes están acelerando programas de prueba en vehículos militares, aviones y buques. La meta no es reemplazar el GPS, sino crear sistemas híbridos capaces de adaptarse al entorno: satélites cuando estén disponibles, sensores cuánticos cuando no.
Cara al futuro, el GPS seguirá siendo extraordinario, pero ya no puede ser la única herramienta. En un mundo donde el espacio electromagnético se ha convertido en un campo de batalla, la capacidad de navegar midiendo directamente la realidad física —sin depender de satélites— puede marcar la diferencia entre perderse y orientarse con precisión absoluta, incluso cuando el cielo deja de responder.
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