- Cuando obtuvieron la independencia hace aproximadamente un siglo, sus antiguos gobernantes coloniales los dejaron empobrecidos.
- Pidieron dinero prestado a sus antiguos gobernantes coloniales a tipos de interés elevados para proyectos de desarrollo, lo que hizo imposible el reembolso, ya que los fondos se utilizaron para proyectos públicos como puentes, escuelas y hospitales.
- Las desiguales condiciones comerciales (exportación de materias primas a bajo precio para importar productos acabados a alto precio) agravaron aún más su débil situación financiera.
- Las despiadadas políticas de las organizaciones multilaterales (como el Fondo Monetario Internacional, FMI) obligaron a estos países a recortar el gasto público interno tanto para consumo como para inversión y, en su lugar, a pagar la deuda externa. Esto puso en marcha un ciclo de bajas tasas de crecimiento, empobrecimiento y endeudamiento.
- Alivio y reestructuración de la deuda. Buscar una reducción de la carga de la deuda y una gestión más sostenible de los pagos de la deuda a largo plazo.
- Un llamamiento a la inversión extranjera directa (IED) y un intento de impulsar las exportaciones. Aumentar la capacidad de los países para obtener ingresos para pagar esta deuda, pero sin ningún cambio real en la capacidad productiva del país.
- Recortes del gasto público, en gran medida una merma del gasto social. Cambiar el panorama fiscal para que un país pueda utilizar más de su riqueza social para pagar a sus tenedores de bonos extranjeros y ganarse la “confianza” en el mercado internacional, pero a expensas de la vida y el bienestar de sus ciudadanos.
- Reformas fiscales que beneficien a los ricos y reformas del mercado laboral que perjudiquen a los trabajadores. Recortes fiscales para animar a los ricos a invertir en su sociedad, lo que ocurre muy raramente, y un cambio en las leyes sindicales para permitir una mayor explotación de la mano de obra para aumentar el capital de inversión.
- Reforma institucional para garantizar una menor corrupción mediante un mayor control internacional de los sistemas financieros. Abrir el proceso presupuestario de un país a la gestión internacional (a través del FMI) y permitir que economistas extranjeros controlen la toma de decisiones fiscales.