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martes, 10 de mayo de 2016

CRIMINALIZACIÒN DEL PENSAMIENTO, LA MODA EN EL CAPITALISMO IMPERIALISTA


La criminalización del pensamiento 

La Jornada

Pensar trae consecuencias. Su ejercicio no ha sido una facultad bien vista. Hoy está en peligro de extinción. Resulta significativo que entre los crímenes de lesa humanidad figure la persecución ideológica y política. Desde el castigo bíblico hasta nuestros días, la acción de pensar se castiga. Dos esferas de la realidad política son las más afectadas. La educación y el periodismo. En ambas, sus representantes son objeto de las iras del poder institucional y la violencia. Las universidades, en tiempos de dictaduras militares o cívico-militares, sufren las consecuencias de la criminalización del pensamiento. Maestros y profesores han sido perseguidos y asesinados. Durante la segunda República en España se expulsó a miles de las aulas del magisterio y qué decir del México actual. En cuanto al periodismo, se mata directamente al mensajero. El más reciente informe de la Federación Latinoamericana de Periodistas destaca que sólo en México, durante 2015, fueron ultimados 14 informadores. La lista es larga. Honduras presentó 10 casos, Brasil ocho, Colombia cinco y Guatemala tres. Al mismo tiempo, la Federación Internacional de Periodistas apunta que de 1990 a 2015 se contabilizaron 2 mil 297 asesinatos de comunicadores. En esa lista vuelve a destacar México con 120 casos, Rusia reporta 109 y Brasil 62.

Todos los días nos enteramos, por los medios de información, de las arbitrariedades del poder político a la hora de criminalizar cualquier opinión discrepante. Sobre todo si en ella se vierten críticas al orden social, a la violación de los derechos humanos y a las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad del Estado. Basta con que la policía emita informes imputando a organizaciones, personas o movimientos sociales de propagar ideologías disolventes para que sus dirigentes sean detenidos, investigados y encarcelados. Asimismo, cualquiera puede levantar falso testimonio y lograr credibilidad cuando la acusación deriva en el ámbito del pensamiento y las ideas.

Si en los siglos XIX y XX el apelativo de terrorista recayó en los movimientos anarquistas y anarcosindicalistas, extendiéndose a socialistas y comunistas, en pleno siglo XXI se han roto dichas fronteras ideológicas. Ya no asistiremos a un montaje judicial para justificar la persecución ideológica. No hace falta encubrir el motivo. Abiertamente se imputa al políticamente incorrecto la condición de antisistema. Basta recordar el reciente caso del cómico alemán Jan Böhmermann, acusado de injurias por el presidente de Turquía, Recep Erdogan, al haber escrito un poema satírico. Lo peor no es la acusación, sino el consentimiento de Angela Merkel, canciller de Alemania, de facilitar la apertura de un proceso judicial por injurias. En la persecución del pensamiento no hay fronteras. En una sociedad de ciegos, el tuerto no es el rey, está preso.

En la sociedad occidental, democrática y civilizada se criminaliza la crítica y el pensamiento se tilda de subversivo y antisistémico. Adjetivos que predisponen al uso de la violencia y la razón de Estado para su represión. En Colombia, la Escuela Nacional Sindical entregó un estudio detallado a congresistas estadunidenses subrayando que entre el 7 de abril de 2011 y el 31 de marzo de 2015 habían perdido la vida en atentados 105 militantes pertenecientes a diferentes sindicatos. Asimismo, la Confederación Sindical Internacional, en su informe anual sobre los derechos sindicales en el mundo, denuncia que fueron asesinados 101 trabajadores por ejercer actividades del gremio. De esos 101 asesinatos casi la mitad, 48, se registraron en Colombia, 16 en Guatemala, 12 en Honduras, seis en México, seis en Bangladesh, cuatro en Brasil, tres en República Dominicana, tres en Filipinas, uno en India, otro en Irak y uno más en Nigeria. Dicho texto no considera las amenazas e intentos fallidos de ejecuciones.

El miedo y la violencia, al igual que la autocensura, se apoderan de quienes emiten opiniones contrarias al poder dominante. Desde los atentados a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, el fantasma del terrorismo se convirtió en excusa para controlar la crítica política y el ejercicio de la libertad de expresión. En el saco del terrorismo se incorporan todo tipo de acciones y pensamientos. La vara de medir está bajo mínimos. Cuando más democracia y libertades se dicen reconocer, más se reprime la facultad de pensar. Ya no se diferencia entre pensamiento crítico y terrorismo. El poder no distingue y, lo que es peor, no quiere ejercer dicha distinción.

La crítica teórica y la reflexión han sido materialmente despreciadas, su praxis se condena, constituyen una amenaza. El poder político se siente propietario de las formas de pensar y actuar. Quienes practican la noble actividad de pensar a contracorriente, militantes políticos, sindicales, deportistas, científicos, periodistas, escritores, actores, artistas plásticos, grupos musicales, etcétera, son objeto de escarnio y presiones. Existe una guerra declarada al pensamiento en todas las dimensiones de la vida social.

El ejercicio crítico de pensar subvierte el orden y cuestiona el statu quo. Personas y medios que lo impulsan son atacados por el poder. Las medidas aplicadas van de la censura a la clausura de medios de prensa, programas de radio y televisión. Todo es bienvenido si con ello se acallan las voces discordantes. Hoy, los servicios de inteligencia y los aparatos de seguridad del Estado realizan la búsqueda de irredentos. Intervienen correos electrónicos, teléfonos móviles, graban en aulas de clase, restaurantes y centros comerciales. Ningún espacio público está exento de vigilancia. El pensamiento crítico debe ser controlado en corto. Quienes lo denuncian son objetivo militar y político. Es el caso de Julián Assange, fundador de Wikileaks, quien pidió asilo a la República de Ecuador por temor a ser extraditado a Estados Unidos, bajo acusaciones falsas de violación. Lleva recluido desde el 19 de junio de 2012 en la embajada de Ecuador en Londres. Otro ejemplo es el de Edward Snowden, ex empleado de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, quien hizo públicos los programas de vigilancia masiva a escala mundial desarrollados por la SNA y la CIA. Perseguido y acusado de criminal, se exilió en Rusia, donde reside actualmente. Su vida está en peligro.

Las guerras del siglo XXI amplían el espectro de los genocidios civilizatorios. Tecnologías de muerte. Drones y armamento de última generación se utilizan para acallar voces e imponer valores imperiales. Pensar se ha convertido en delito, su ejercicio se ha criminalizado y sus defensores han sido condenados.

http://www.jornada.unam.mx/2016/05/07/opinion/018a1mun

viernes, 29 de abril de 2016

ECONOMÍA SE ESTANCA, AUMENTA EL DESEMPLEO, YA SON 2.4 MILLONES SIN EMPLEO EN COLOMBIA

2,4 millones de colombianos están desempleados


Los porcentajes más altos de desempleo, en este trimestre, se registraron en Quibdó, con 20,2 por ciento; Cúcuta, con 17,9 ; e Ibagué, con 16,9. | Foto: El Heraldo.

Uno de los factores que influye para que la tasa de desempleo se dispare es el incremento acumulado del precio del dólar frente al peso colombiano. 

Un estudio realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló que la tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 10,1 por ciento (2,4 millones de personas), según cifras del mercado laboral para el mes de marzo de 2016. 

Este 10,1 por ciento supera el 8,9 por ciento, del año pasado, lo que confirma el estancamiento actual de la economía colombiana.

Las estadísticas negativas, entre otros factores, se da por la caída de los precios en el mercado internacional de productos básicos como el petróleo y el carbón, de los que depende todavía Colombia. 

El director del DANE, Mauricio Perfetti del Corral, indicó durante una rueda de prensa que la diferencia en la tasa de ocupación frente a marzo de 2015 estuvo en “el número de ocupados en construcción porque, como se ve en la gráfica, 2015 fue el más alto de la serie histórica, por lo tanto al compararlo con marzo de 2016 no alcanzó ese nivel histórico a pesar de ser alto también”.

Tasa de desempleo por ciudades

Los porcentajes más altos en este trimestre se registraron en Quibdó, con 20,2 por ciento; Cúcuta, con 17,9 ; e Ibagué, con 16,9.

Mientras que los más bajos fueron Cartagena con 8,2 por ciento; Barranquilla, 8,7 por ciento y; Bucaramanga con 9,5 por ciento.

Por: teleSUR - om - ACH
http://www.telesurtv.net/news/24-millones-de-colombianos-estan-desempleados-20160429-0052.html

lunes, 11 de abril de 2016

LOS MEGA ACUERDOS TRANSNACIONALES, LA FASE SUPERIOR DEL NEOLIBERALISMO

La fase superior del neoliberalismo

Pablo Wahren


Imagen: http://k37.kn3.net/taringa

Esta nota parte de una hipótesis que espera estar equivocada: a nivel mundial, el neoliberalismo está entrando en su fase más salvaje y destructiva. ¿Qué es el neoliberalismo? ¿Cómo se está fortaleciendo? ¿Estados Unidos se recuperó de su crisis? ¿Qué implican los mega-acuerdos transnacionales? ¿Qué pasa en América Latina? ¿Cuál es el rol de los sectores populares y las organizaciones políticas?

Podríamos definir ‘neoliberalismo’ como el sistema económico-político que comienza a desarrollarse en el mundo en la década del ´70 y que implicó una serie de transformaciones necesarias para que el capital reconfigure su forma de producción a nivel mundial.

En el número anterior de Cambio, decíamos que el nuevo esquema de producción mundial, basado en la globalización y la deslocalización de la producción, requiere el fortalecimiento de las medidas de desregulación de la economía. La liberalización financiera es necesaria para poder desplazar los capitales de un país a otro y la reducción de las barreras aduaneras para deslocalizar la producción en distintos países hasta el ensamble final del producto.

A su vez, las leyes y los tratados sobre la Inversión Extranjera Directa se volvían fundamentales para que los Estados-Nación no intervengan en las decisiones de las transnacionales. En este marco, se han firmado más de 3.000 tratados bilaterales de inversión destinados a “proteger” los derechos de las multinacionales.

No casualmente estas medidas, además de ser sistemáticamente propuestas por el FMI y el Banco Mundial, son impulsadas en cada Foro de Davos, el evento organizado por 100 de las compañías más importantes del mundo que este año contó con la asistencia del presidente argentino.

Durante esta fase, el poder de las transnacionales se expandió al punto tal que, en la actualidad, las 200 empresas más grandes del mundo, que operan a lo largo y ancho del globo, producen lo mismo que todos los países que no son de la OCDE (grupo de los 34 países más ricos del mundo). Tan solo las 500 más grandes se ocupan de la mitad de la producción mundial. Así, las empresas que dominan el mundo han alcanzado más poder y riqueza que la mayoría de los Estados del globo.

Sin embargo, los Estados-Nación continúan espacios relevantes ya que son los territorios que hospedan a las grandes empresas. Como muestra de ello podemos observar que el 80% de las 500 multinacionales que más facturan en el mundo tienen su casa matriz en solo 7 países (no casualmente los miembros del G7). En estas naciones, la sociedad entre el capital y el estado provoca que sus gobiernos encabecen a escala global las modificaciones de marcos regulatorios con medidas tendientes a favorecer al gran capital transnacional. Sin ir más lejos, durante la crisis de 2008-2009, fueron los propios Estados con los recursos públicos los que rescataron a los grandes actores privados (principalmente la banca internacional), socializando sus pérdidas. Por otro lado, en la periferia, las políticas estatales cumplieron un rol fundamental para implementar y asegurar el cumplimiento de las recetas neoliberales.

En este proceso de expansión sin igual de las grandes corporaciones, la riqueza se ha concentrado como nunca antes en pocas manos: como plantea OXFAM, hoy las 67 personas más ricas del mundo acumulan la misma riqueza que la mitad más pobre de la población. En la misma línea, el reconocido economista Thomas Piketty señala que, en el primer mundo, los niveles de desigualdad, tras mejorar en la época keynesiana, volvieron a los valores de principio del siglo XX.

¿Puede el neoliberalismo, a pesar de tanta desigualdad, estar profundizándose? Cinco indicios señalarían que sí.

1- El Imperio contraataca: de la crisis a la ofensiva

Pasados casi 9 años de la debacle de Lehman Brothers y la primera gran crisis neoliberal en el primer mundo, que colocó a Estados Unidos en la posición de atender sus asuntos internos desligándose parcialmente de los asuntos exteriores, podemos decir que la economía estadounidense se ha saneado bastante y hoy el país del norte se encuentra lanzando una nueva ofensiva imperial de la mano de sus transnacionales. El desempleo, tras alcanzar un pico de 10% en 2009, hoy se ubica en 5,5%, casi en los niveles pre-crisis. La política de estímulos monetarios lanzada para impulsar una economía en la debacle que había inundado de dólares los mercados de la periferia hoy se revierte y los capitales vuelven a afluir a Estados Unidos. Vale tener presente que el PBI nominal de este país prácticamente duplica el de China, la segunda economía mundial, y cuadriplica el de Japón, la tercera. En este marco, la mayor potencia mundial comanda la principal iniciativa del capital transnacional: los mega-acuerdos transnacionales.

2- Mega-acuerdos transnacionales: la fase superior del neoliberalismo

La Organización Mundial de Comercio articuló el proceso de liberalización comercial a nivel mundial, introduciendo un doble estándar entre países centrales y periféricos. Por ejemplo, mientras los países dominantes lograron la reducción de las barreras aduaneras para los bienes industriales en la periferia, mantuvieron el apoyo a su propio sector agrícola. Sin embargo, esa organización parece casi una “amiga de los países subdesarrollados” si la comparamos con los mega-acuerdos regionales hoy en curso. Este tipo de tratados plurilaterales abarcan cuestiones vinculadas al comercio de bienes y servicios, inversiones, información y personas donde la OMC aún no regula. Así es como Estados Unidos avanza en el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (TTIP) con la Unión Europea y en la Asociación Transpacífica (TPP) que nuclea a 13 países. Asimismo, Europa avanza en simultáneo en un acuerdo con Japón y en otro con el Mercosur.

Algunos ejemplos de qué implican estos mega-acuerdos: prohíben retenciones y regulaciones sobre las exportaciones, pretenden levantar hasta el 90% de los aranceles a la importación, limitan la producción de medicamentos genéricos en defensa de la propiedad intelectual, amplían los plazos de patentes, imponen controles sobre la actividad de las empresas estatales para que no “distorsionen” el comercio, avanzan por primera vez en regulaciones sobre internet, entre otros.

3-La decadencia de los emergentes como modelo alternativo

Los mega-cuerdos, además de buscar incrementar las ganancias de las multinacionales de los países centrales, son un camino para hacerle frente al avance chino en el mundo. Durante las últimas décadas, China profundizó significativamente su presencia en el comercio y las inversiones extranjeras de la periferia desplazando a las potencias tradicionales. En este marco, y mediante estos tratados, los países centrales buscan obtener privilegios en las relaciones entre ellos y con la periferia, recuperando el terreno. En respuesta, los chinos avanzaron en un gran acuerdo con países de Asia y Oceanía, entre los que se destacan Japón, Australia y Corea del Sur.

Excluido de los grandes acuerdos organizados por las potencias, el gigante asiático inició el propio, convirtiéndose así en otro foco impulsor de las recetas neoliberales y dejando de lado el proyecto alternativo de integración de los BRICS.

Por otro lado, la recuperación de Estados Unidos está debilitando a los países emergentes. La política de estímulo monetario implicó una fuerte emisión de dólares y una baja significativa de las tasas de interés que redirigió el exceso de dólares a las economías emergentes a bajo costo. Sin embargo, en la actualidad, el fin de esta política implica que los flujos de divisas vuelvan hacia el centro. Así es como muchos de los emergentes han registrado salidas de divisas y consecuentes devaluaciones que han debilitado su política económica.

4-Latinoamérica: el paréntesis se cierra

América Latina vivió un proceso de reversión de las tendencias neoliberales durante los últimos 15 años. Los estallidos sociales, derivados, en la mayoría de los países, fundamentalmente de un deterioro notable de las condiciones objetivas, fueron el punto de quiebre. Según datos de la CEPAL, un 43,9% de las personas de la región eran pobres y un 19,3% indigentes. De la mano de la resistencia social, líderes políticos excepcionales como Hugo Chávez y una situación económica particular donde los precios de los productos de exportación de la región alcanzaron niveles récords, América Latina experimentó un proceso de alto crecimiento, mejora progresiva en la distribución del ingreso y mayor intervención estatal. La mejora en las condiciones sociales alcanzó distintos grados según el país, siendo mayor las de aquellos que más se alejaron del recetario neoliberal.

Sin embargo, hoy se experimenta en la región un resurgir del neoliberalismo de la mano de gobiernos de claro tinte liberal y avances y presiones de la derecha donde se sostienen gobiernos populares. Muchos estados latinoamericanos se están adaptando en bloque a las políticas impulsadas desde Estados Unidos, siendo el caso más claro el de aquellos países que ya adhirieron al TPP.

Como planteaba recientemente el periodista económico Claudio Scaletta, para avanzar en la soberanía e independencia económica, se requiere una doble ruptura. En primer lugar, se necesita modificar la estructura dependiente vigente, por lo que se precisa afectar los intereses de las clases beneficiadas localmente y, en segundo lugar, es imprescindible modificar la forma en que están insertos los países dependientes en el orden global, afectando así los intereses de las naciones y capitales más poderosos. La dificultad de avanzar en ese proceso se debe, fundamentalmente, a la baja de los precios internacionales de los commodities, la pérdida física de líderes políticos de la región, la incapacidad de canalizar demandas de los sectores medios de la población y la ofensiva de ciertos grupos económicos en el marco de la recuperación estadounidense.

5-Hegemonía neoliberal

Difícil sería comprender la restauración conservadora en Latinoamérica sin referirnos a la hegemonía neoliberal. Para funcionar, en lo político, este modelo requiere una serie de transformaciones ideológicas que permitan legitimar un sistema que conduce irremediablemente al desmantelamiento de derechos sociales, a la marginación social y a la concentración de la riqueza. El exacerbamiento del individualismo, el consumismo extremo, la demonización de la intervención estatal, la libertad económica como libertad fundamental y la antipolítica son las premisas desarrolladas a fondo por los intelectuales orgánicos y los medios de comunicación hegemónicos en las últimas cuatro décadas a fin de solventar un capitalismo cada vez más injusto y competitivo. Al no haberse avanzado en desmantelar ese complejo entramado de ideas, no sorprende que las políticas de desmantelamiento estatal, el rechazo a la participación política y la idea de la armonía de las naciones pobres con los mercados internacionales mediante las inversiones y la deuda continúen vigentes a pesar del daño que han hecho históricamente.

La resistencia política

Tanto por la hegemonía neoliberal aún vigente como por la mejora en las condiciones objetivas de vida en la región, la protesta social no alcanza los niveles de fines de los ´90 y principios de los 2000. Así es como, en Argentina, vemos el desmantelamiento de ciertos derechos adquiridos en los últimos años y nos embarcamos en un nuevo ciclo de endeudamiento (y dependencia extrema) más a través de consenso que de coerción. Por su parte, el continuo desmantelamiento del Estado de bienestar en Europa parece no tener freno: cuando asumió un gobierno popular en Grecia parecía que la expresión de los pueblos ponía un límite a los abusos de las transnacionales y las potencias, pero rápidamente se adaptó a sus requerimientos.

Como se mencionó anteriormente, los proyectos de integración mundial alternativos comandados por los BRICS, que con sus limitaciones ofrecían una alternativa al modelo neoliberal, están bloqueadas. La integración latinoamericana, que en la última década supo decirle no al ALCA y dar paso a la UNASUR, hoy se encuentra golpeada por la reinserción del país del norte en los asuntos de la región y la cooptación de ciertos gobiernos nacionales a sus políticas.

El neoliberalismo en América Latina en general, y en Argentina en particular, encontró su límite en la protesta social y en la inviabilidad política de un sistema tan desigual.

La ofensiva del capital transnacional, con el apoyo de sus respectivos estados-nación en pos de profundizar las políticas neoliberales, es clara. El éxito de este proceso y su duración dependerán de su viabilidad económica y, fundamentalmente, de la capacidad de las organizaciones políticas junto a los pueblos de resistir el avance del capital concentrado. Esperemos y trabajemos para que esa resistencia llegue producto de la batalla contrahegemónica y no cuando las condiciones materiales se hayan deteriorado hasta niveles desconocidos.

http://www.desdeabajo.info/mundo/item/28530-la-fase-superior-del-neoliberalismo.html

domingo, 3 de abril de 2016

LA CRISIS DEL POSNEOLIBERALISMO

Manifestación en contra del ex presidente Lula da Silva, San Pablo, 20-3-16 (Cris Fraga/AFP)

CAUSAS DEL RETROCESO DE LOS CICLOS PROGRESISTAS

La crisis del posneoliberalismo

Por Federico Vázquez*

Hasta hace poco, los gobiernos progresistas de América Latina parecían imbatibles. La imagen regional actual, con la crisis de Brasil en el centro, es muy distinta. Los motivos de este retroceso hay que buscarlos en factores económicos, en una falta de imaginación para responder a los problemas y en la dificultad para sustituir los liderazgos populares.

Todo parece estar cambiando en nuestra región. Hasta ayer nomás, los gobiernos posneoliberales aparecían casi imbatibles en las urnas, con buenos resultados económicos y sociales y un triunfo más silencioso pero no menos histórico: haber sorteado el estigma del siglo XX de ciclos cortos que se abrían y cerraban con crisis institucionales, sociales y económicas superpuestas. 

¿Cuándo empezó a cambiar el panorama que hoy nos devuelve una imagen regional tan distinta, con un gobierno de derecha en Argentina, una crisis institucional y política en Brasil, una economía evaporada en Venezuela y hasta una derrota del mismísimo campeón de elecciones, Evo Morales?

Una primera idea. Entre 2013 y 2014, cuando los PBI de estos países mostraron una fuerte desaceleración, los gobiernos progresistas empezaron a sobrevivir, como almas en pena, a sus propias economías. El corazón productivo y comercial de la región se paró. Brasil pasó de crecer 2,7% en 2013 a un nimio 0,1% en el 2014. Venezuela, que había tenido un crecimiento acumulado de 11% entre 2011 y 2013, se desplomó un 4% en el 2014. Con menos dramatismo, lo mismo pasó en Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay, etc.

En definitiva, el 2014 aparece como el momentum a partir del cual las economías sufren la combinación de la caída del precio de las materias primas a nivel internacional, la desaceleración china y la continuidad de los efectos de la crisis mundial de 2008/2009.

Pero la frase “Es la economía, estúpido” habría que retirarla de una vez por todas como invocación de autoridad. En nuestra región valdría tanto ésa como otras posibles: “Es la política, estúpido”, “Es el Estado, estúpido”, “Es la desigualdad, estúpido”, y así. 

El parate económico sorprende a los gobiernos a contrapelo. Repasemos: a principios de 2013 muere Hugo Chávez, abriendo un interrogante enorme sobre la suerte de un proyecto que lo había tenido como figura excluyente. Ese mismo año, una ola de protestas anti gobierno recorre Brasil. También en 2013 el gobierno de Cristina Kirchner, que había arrasado en las urnas en 2011, pierde las elecciones legislativas al fracturarse un sector del peronismo. Y en Bolivia, aunque Evo Morales fue reelecto con facilidad en 2014 (con el 61,36% de los votos), por primera vez el MAS pierde apoyo en sus bastiones tradicionales del Occidente indígena. 

Este repaso pinta un cambio de vientos que no se limita a lo económico (aunque desde ya lo contiene) y que parece mostrar si no el fin del ciclo progresista en la región, al menos un fuerte retroceso que obliga a pensar sus razones y causas. 

Con dos premisas incómodas. La remanida división entre “moderados” y “radicalizados” no sirve como factor explicativo si el retroceso ocurre en todos lados. Y en segundo lugar, si el cambio del clima político fue entre previo y simultáneo al derrumbe de los precios internacionales, salvo que creamos en un mecanicismo económico instantáneo, es necesario mirar al interior de los proyectos políticos, las gestiones estatales y las oposiciones para encontrar el hilo de Ariadna en la actual crisis del posneoliberalismo.

No es sólo la economía 

En ese año maldito de 2013, el resto del mundo también tuvo un giro inesperado. Por primera vez en cinco años el índice de precios de materias primas que publica todos los años Standard & Poor’s (GSIC) mostró un retroceso de 2,2% en el precio de 24 commodities. El “superciclo” de precios altos de las materias primas que había arrancado allá por el 2002/2003 y que sólo había tenido una pausa en la crisis internacional de 2008 para después volver a tener una subida feroz en el 2010, 2011 y 2012, había terminado. Las miradas se dirigieron a China que seguía y sigue creciendo (6,9% en el 2015), pero sin la velocidad con la que lo había hecho hasta el 2011. Unos meses después, en la segunda mitad del 2014, el petróleo acompañaría la baja general, reduciéndose a un tercio de su valor.

Desde ya semejante cimbronazo no podía pasar inadvertido en América del Sur, donde todas las economías (incluso la más industrializada, Brasil) generan divisas exportando, antes que nada, productos primarios. 

En el caso de la economía venezolana, la dependencia petrolera llega al paroxismo de concentrar el 95% de las divisas que entran al país. Pero en el caso de Argentina, Brasil o Bolivia, con una dependencia menos drástica, el golpe se asestó en el centro de las agendas económicas que tenían esos gobiernos para los próximos años. 

En 2012 el gobierno kirchnerista expropió YPF y apostó a que los yacimientos de Vaca Muerta permitirían aliviar el déficit que generaba la importación de energía y, a mediano plazo, abrir un camino industrializador más sólido. A una escala mayor lo mismo pasó en Brasil. Una Dilma victoriosa promulgó en septiembre de 2013 una ley para los yacimientos de pre-sal, que según la promesa presidencial iban a permitir destinar a educación y salud más de 45 mil millones de dólares en diez años. Es decir, estas nuevas fuentes de petróleo en países donde ya existía un tejido industrial aparecían como la oportunidad ideal, justo cuando la “capacidad instalada” del modelo de crecimiento interno parecía tocar su techo.

Pero el cambio brusco del viento mundial frenó lo que en ese entonces prometía ser el motor que daría nueva vida al ciclo económico (y político) regional.

Ya sin la ayuda del mundo, los gobiernos posneoliberales debieron comenzar a capear la tormenta. Las recetas, como las enfermedades de cada uno, fueron distintas. En el caso venezolano, la caída de las divisas quitó el aceite de una fricción social y política siempre tensa. Cuando Nicolás Maduro anunció el enésimo programa “productivo” para terminar con el rentismo petrolero se encontró con que el empresariado, lejos de apostar por la producción y el desarrollo, acaparó productos, elevó los precios y fugó divisas. En 2015 la inflación medida por el Banco Central de Venezuela fue de 180,9% y la actividad en Puerto Cabello –por donde entran los contenedores con los alimentos y bienes que Venezuela no produce (es decir, casi todo lo que se consume en el país)– cayó un 40%. 

Por estos días, Nicolás Maduro anuncia la buena nueva del “Arco Minero del Orinoco”, una enorme superficie de cien mil kilómetros cuadrados donde estarían enterrados más de 4.000 millones de toneladas de oro, según las declaraciones presidenciales. Números reales o fantaseados, el gobierno bolivariano vuelve a apostar a un esquema rentista como tabla de salvación para generar ingresos estatales.

El caso de Brasil es un tanto paradójico. El 26 de octubre de 2014, Dilma Rousseff ganó la segunda vuelta con el 51,6% de los votos, frente al 48,3% de Aécio Neves. Al escaso margen se sumaba un hostigamiento mediático feroz, el eco de las protestas del año anterior y el alud de acusaciones de corrupción por el petrolão. Frente a este escenario complejo, la primera medida del segundo gobierno de Dilma fue cambiar al ministro de Economía: Joaquim Levy, un ortodoxo sin vínculos con el Partido de los Trabajadores (PT), desplazó a Guido Mantega, el artífice de la etapa desarrollista de Lula y del primer mandato de Dilma. Sin explicitarla del todo, la idea era contentar al poder económico a cambio de gobernabilidad. 

En pocos meses el ministro Levy se ganó el apodo “manos de tijera” por los recortes presupuestarios y de subsidios a distintas ramas productivas. El resultado, lejos de lograr el equilibrio de las cuentas fiscales prometido, fue un desplome de la economía durante todo el 2015. Standard & Poor’s comunicó en septiembre pasado que el país ya no tenía “el grado de inversión”. La seducción al poder económico había fracasado. Así terminaba el primer año del segundo mandato de Dilma, cuando sobrevino la actual crisis institucional. 

Los casos de Venezuela o Brasil muestran un comportamiento preocupante del posneoliberalismo aún en el poder: ante un escenario de crisis, los gobiernos atinaron o a repetir una fórmula gastada –el rentismo– o a virar a la derecha. ¿Se acabó la imaginación?

En el caso argentino, la derrota electoral de noviembre pasado encontró al gobierno de Cristina Kirchner intentado no repetir el esquema brasileño, multiplicando los parches en una economía con dificultades, aunque logrando generar un tibio crecimiento y mantener niveles de ocupación y consumo altos. De todas maneras, algunas declaraciones de los asesores económicos de Daniel Scioli abren el interrogante de si ese viraje no hubiera ocurrido también en un eventual gobierno del Frente para la Victoria (FPV).

En cualquiera de los casos, y aun más relevante si algunos de los gobiernos progresistas logran superar la coyuntura actual, la pregunta es qué agenda de transformaciones posibles pueden proponer de acá en más.

Sobrevivir sin el líder

Tema viejo de la ciencia política y de la historia latinoamericana, la pregunta por el rol de los liderazgos sigue vigente. ¿La experiencia de estos años agrega algo al debate? Lula dejó de ser presidente en 2010 y aún hoy es tan gravitante que Dilma y el PT apuestan todo a su figura para salvar al gobierno de la actual crisis política. La dependencia que tienen los proyectos políticos de sus líderes fundadores es indiscutible. 

Pero habría que ir con cuidado: también es cierto que salvo en el caso argentino (donde hasta último momento el mismo FPV tuvo una relación ambivalente con el que terminaría siendo su derrotado candidato a presidente, Daniel Scioli) las fuerzas progresistas se las ingeniaron para construir transiciones en los gobiernos manteniendo el signo político. Chávez-Maduro, Lula-Dilma, Tabaré-Mujica muestran que esa dinámica es posible.

¿Quién está más adelantado en este aprendizaje parcial en el que los líderes, aunque fundamentales, pueden encontrar sustitutos o reemplazos sin que el proyecto político vuele por los aires? ¿Las sociedades o los propios líderes?

Bolivia puede ser un caso ilustrativo. Evo Morales venía de ganar las elecciones presidenciales de 2014 con el 61% de los votos. Incluso en medio del desplome económico de sus vecinos y un 53% de exportaciones de hidrocarburos con precios en picada, Bolivia sigue creciendo a más del 5%. El 20 de enero pasado, el vicepresidente Álvaro García Linera se reunió con los empresarios de Santa Cruz de la Sierra y en tono celebratorio dijo: “Hemos encontrado una fórmula boliviana virtuosa de articulación de lo público y lo privado”. El balance entre radicalidad, eficiencia y consolidación política no podía ser mejor. Y sin embargo, en febrero pasado, Evo mordió el polvo en el referéndum que le hubiera permitido otra reelección.

La pregunta lógica no debería ser por qué los bolivianos no votaron la reforma constitucional, sino por qué Evo Morales se ofreció a sí mismo como única garantía de continuidad. La sociedad boliviana ya había dado muestras de separar los tantos cuando en el 2014 castigó a varios dirigentes locales del MAS, incluso en territorios tan evistas como El Alto. 

Pareciera como si a veces los líderes pensaran que sus electores funcionan con una lógica puramente “economicista”, cuando lo que ocurre es que el propio éxito de los gobiernos tiene como consecuencia una complejización social antes que un achatamiento rudimentario de los comportamientos colectivos. En el caso boliviano, además de nacionalizar y distribuir el ingreso, el MAS insumió buena parte de su energía política en lograr una nueva Constitución, que por primera vez puso a todos los bolivianos en condición de ciudadanos plenos. Y después les pidió que voten como si ese gran triunfo simbólico no hubiera ocurrido nunca; como si todas las conquistas sociales de una década no tuvieran como garantía ese contrato social, sino sólo a Evo Morales. ¿Es así? Y si es así, ¿de qué está sirviendo el empoderamiento social y la construcción política?

Oposiciones nuevas y viejas

Después de muchos años de ostracismo, las oposiciones lograron triunfos electorales o, al menos, disputar con éxito la agenda a los gobiernos progresistas. Ahora bien ¿qué son estas oposiciones?

Una primera caracterización gruesa, pero que no deja de ser orientativa, muestra que en todos los casos se trata de oposiciones a la derecha de los gobiernos posneoliberales. Basta con ver la extracción social de sus líderes, las alianzas sociales en las que se apoyan o las tesis económicas que tienen en sus mesitas de luz. 

Mauricio Macri proviene del mundo empresario e inauguró su gobierno sembrando el gabinete de CEO. El principal opositor en Bolivia, Samuel Doria Medina, es un histórico empresario cementero y dueño de la franquicia Burger King. Aécio Neves en Brasil es, desde hace 30 años, parte del establishment político del país. En Venezuela, después de la emergencia de algunos liderazgos más jóvenes, cuando la oposición logró por primera vez en más de 15 años una porción de poder institucional relevante en la Asamblea Nacional, el liderazgo recayó en el veterano Henry Ramos Allup, del aun más veterano y conservador partido Acción Democrática. 

En el camino parecen haber quedado los ensayos opositores “moderados” o que incluso tenían un origen en los mismos oficialismos. Marina Silva, Sergio Massa o el propio Henrique Capriles parecían interrogar a los oficialismos en sus propios términos, incorporando algunas demandas sin cuestionar en bloque las políticas públicas. Sin embargo, hoy parecen ensayos que fueron útiles para minar electoralmente a los oficialismos, pero no para heredarlos en el poder.

Los votantes opositores en los distintos países terminaron encumbrando a los líderes que mayor distancia tenían con los oficialismos, negativos casi perfectos. Lo cual pone en duda que el futuro político de la región esté en manos de políticos descremados, sin ideología, que algunos análisis suponían como una superación posible de los liderazgos “ideológicos” de la última década. El caso argentino, pero también el perfil de los opositores en los demás países, advierte sobre una reconstrucción ideológica neoconservadora, que cuestiona el centro de las políticas públicas que se llevaron a cabo en los últimos años en la región sin mayores amortiguaciones. 

En este marco, no resulta extraño que los estamentos judiciales (que por propia naturaleza son la cara más perfecta del conservadurismo social e ideológico en estas latitudes) ocupen cada día una porción más grande de poder, amenazando incluso con volverse protagonistas determinantes de la escena política de cada país.

* Periodista.
© Le Monde diplomatique, edición Cono Sur
http://www.eldiplo.org/202-el-temblor-brasileno/la-crisis-del-posneoliberalismo

viernes, 1 de abril de 2016

S.O.S A EURO PARLAMENTO POR ESCALADA DE ASESINATOS Y DESPLAZAMIENTOS EN COLOMBIA

Por ola de asesinatos y desplazamientos en Colombia, líderes sociales y defensores de Derechos Humanos lanzan S.O.S a Europarlamento



Dirigentes y organizaciones políticas y defensoras de derechos humanos de Colombia y Europa dirigieron una comunicación S.O.S. al Parlamento Europeo con el fin de denunciar la escalada de violencia y violaciones de derechos humanos que se vienen cometiendo e incrementado en los últimos días contra miembros pertenecientes a organizaciones sociales y de izquierda en Colombia y que pasa por asesinatos, desapariciones, desplazamientos y amenazas contra varios de sus integrantes.

La carta encabezada entre otros por la Presidente de la Unión Patriótica, Aida Avella; el Secretario Ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos- Colombia- CPDH, Diego Martínez; Viviana Viera del Polo Democrático Alternativo (PDA) en Europa, Hugo Orejuela de Marcha Patriótica en Bélgica denuncia que “En los últimos tres meses en nuestro país, los asesinatos, desapariciones, desplazamientos, amenazas contra dirigentes y sus hijos, del Partido Comunista, la Marcha Patriótica, Unión Patriótica y líderes sociales, nos hace pensar que la extrema derecha, opuesta a la búsqueda de la paz con justicia social, ya comenzó el exterminio que tanto temíamos.

En total se han registrado 54 agresiones a personas líderes de estos partidos y movimientos políticos y sociales, lo que equivale a 2 agresiones por día, entre amenazas, atentados, asesinatos, montajes judiciales y seguimientos. En el último mes la situación ha empeorado con un total de 32 personas asesinadas, de las cuales 17 pertenecen a movimientos políticos y sociales; 15 personas fueron asesinadas en el marco de las mal llamadas acciones de ‘limpieza social’, como parte de una estrategia de terror para controlar a las comunidades donde hacen presencia”.

La comunicación fue dirigida entre otros a los eurodiputados Josu Juari-Bildu; Javier Couso- IU; Marina Albiol-IU; Lola Sanchez-Podemos; Miguel Urban-Podemos; Tania Gonzalez-Podemos; Helmut Scholz - Die Linke; Richar Howitt –UK; Ana Gomes- Grupo de la Alianza Progresista; Maite Pagazaurtundúa-UP y D; Jordi Sebastia-Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea; Ernest Ursatun-Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea; Terricabras Josep-Maria-Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea.

En la misma indican que en los últimos días “las agresiones han tenido lugar en 15 regiones colombianas (Santander, Putumayo, Antioquia, Arauca, Atlántico, Boyacá, Cauca, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Meta, Norte de Santander, Sucre, Sur de Bolívar y Buenaventura) y nos llama mucho la atención que la escalada de violencia coincide con las zonas prioritarias para la implementación del post-acuerdo determinada por el Gobierno Nacional y el PNUD”. 

La carta que está firmada también por organizaciones como El Comité Español de los DDHH en Colombia COMADEHCO, la Agencia de Noticias Nueva Colombia-Anncol desde Suecia, el Grupo Raíces- Dublín- Irlanda, El Observatorio DD.HH- U. Distrital Bogotá, Capítulo Europa, On y Va – Globalizando la Solidaridad- Suiza , AIPAZCOMUN-Suiza Coordinación Popular Colombiana en París –Francia, la Asociación Jorge Adolfo Freytter Romero, expresan con preocupación que “ Con estas muertes y agresiones a representantes de partidos y movimientos de la oposición, más la incrementación de estos hechos con la cercanía de la firma e implementación de los acuerdos de paz, no nos queda duda que la extrema derecha está enviando un mensaje de terror, del cual tememos sea el comienzo de una ola de violencia y muerte, parecida a la que vivió el partido de la Unión Patriótica”.

Marcha Patriótica en el País Vasco, la Asociación Jaime Pardo Leal en Suecia, Unión Patriótica capítulo Suiza; Constituyentes de Exiliados/as Perseguidos/as por el Estado Colombiano en Europa; Café Stereo- Suecia; el Comité d´Informatión s/ América Latina de Nanterre en Francia, también firman la comunicación al parlamento europeo donde indican que “cada vez que asesinan a un miembro de un partido político o un movimiento social, o quienes envían a los asesinos están buscando no solo sembrar el terror, si no hacer creer al país y a los grupos guerrilleros que están dispuestos a dejar las armas, que no es posible hacer oposición democrática en Colombia. Los autores intelectuales y materiales de estos crímenes se equivocan y el proceso de negociación de paz debe continuar, por ello necesitamos frenar con toda urgencia esta situación.”

La misiva a los eurodiputados expresa que “con todo respeto y frente a esta grave situación, solicitamos de forma urgente su valiosa intervención y del parlamento Europeo para alertar, visibilizar y frenar esta guerra sucia contra los dirigentes populares que creemos puede ser el principio de un fenómeno parecido al genocidio de la Unión Patriótica, el cual sucedió igualmente luego de un proceso de paz con las FARC-EP.

Es importante indicar que el euro parlamento ha venido conociendo el compromiso con Colombia y el acompañamiento que han brindado al proceso de paz negociado entre el gobierno colombiano y las FARC-EP por lo que los firmantes han creído pertinente dirigirse a este órgano legislativo europeo para pedirles su apoyo frente a los recientes eventos que están poniendo en peligro el actual proceso de negociación y a donde acudirán próximamente para detallar ante el euro parlamento la escalada de violencia contra los partidos políticos de izquierda y líderes sociales y donde se espera seguramente un debate sobre el tema en los próximos días.

Se conoció que misivas con estas graves denuncias de violaciones de los derechos humanos en Colombia están siendo remitidas a distintos gobiernos y parlamentos de países y Estados europeos y ante el Alto Comisionado para los ddhh de las Naciones Unidas con sede en Ginebra Suiza, por parte del CPDH, donde además se pide que la Unión Europea exija al gobierno colombiano cumplir con la cláusula firmada en los TLC de respetar y velar por los derechos humanos en Colombia y especialmente garantizar la vida y las libertades de la oposición política y social sin criminalizar la protesta o ser cómplices de los asesinatos de los líderes como hasta el momento viene ocurriendo y se cree una comisión de alto nivel para investigar estos crímenes y castigar a los culpables agazapados en la extrema derecha y enemigos de la paz con justicia social.

http://www.polodemocratico.net/noticias/nacionales/10131-por-ola-de-asesinatos-y-desplazamientos-en-colombia-lideres-sociales-y-defensores-de-derechos-humanos-lanzan-s-o-s-a-europarlamento

UNIDAD DE LA CLASE OBRERA ES VITAL PARA HACERLE FRENTE AL CAPITALISMO

Mujica llama a la unidad de la clase obrera para hacer frente al capitalismo


El expresidente uruguayo José Mujica llamó este jueves a la unidad de la clase obrera internacional para dar frente a las complejas realidades del mundo actual, al dejar inaugurado el VII Encuentro Sindical Nuestra América (ESNA).

En un acto en el Paraninfo de la Universidad La República, el senador del Frente Amplio señaló que estamos padeciendo una coyuntura en el mundo en la cual el capitalismo tiene una metamorfosis permanente de carácter esencial.

Al respecto, apuntó que es la cosa más flexible y adaptativa a las condiciones que se le presentan, “persiguiendo la finalidad de ganancia mediante la plusvalía”, que es la “cosa más antidogmática”, apostilló.

Subrayó que la forma actual que ha tomado el capitalismo, y que nos afecta, es la lentitud pasmosa de crecimiento de la economía a nivel mundial.

Sobre la situación de crisis económica que vive el mundo hoy, dijo que eso tiene una causa central y “es que el capitalismo está poniendo demasiado énfasis en lo especulativo y en el campo financiero”.

“El capitalismo está como renegando de lo productivo porque como nunca tiene tasas de ganancia y rápido, y se mueve de un lado a otro facilitado por los efectos de la globalización, pica aquí y pica allá, y trasmite inestabilidad”, comentó.

Mujica afirmó que se ha vivido una década con precios relativamente buenos que permitió generar medios suficientes “no como para eliminar los problemas de raíz, de ninguna manera, sino para mitigar con creces muchísimas injusticias sociales en América”.

Ha sido, opinó, un tiempo de reparto, y ese tiempo vino entre otras cosas, con el desarrollo de algunos bienes públicos que, a pesar de todos los pesares, “creo que van a durar, pero también, inevitablemente cooparticiparon con el avance consumista”.

El senador frenteamplista expresó que los grandes medios de prensa utilizan las actuales circunstancias para tratar de “acentuar la desorientación en el común de la gente, ese es su papel”, enfatizó.

En ese sentido, aseveró que mientras existan clases sociales tendremos siempre en contra los grandes medios de comunicación, “pobre de nosotros si esperamos que los grandes medios de prensa nos apoyen en la lucha”, sostuvo.

“No tenemos otra voz que la nuestra y no tenemos otro recurso importante que no sea utilizar nuestra militancia e inteligencia y la comunicación”, aseguró.

Al VII ESNA, que se extenderá hasta el sábado, asisten más de 300 representantes de 73 organizaciones sindicales de 19 países, quienes buscarán definir la unidad de acción para romper con el intento de hegemonía del capitalismo a nivel mundial, así como promover el intercambio y la solidaridad internacional.

Antes del inicio del encuentro, los delegados, organizaciones y movimientos sociales uruguayos manifestaron su solidaridad con el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, frente a la embajada de Brasil en esta capital.

LibreRed | Prensa Latina
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martes, 29 de marzo de 2016

LA IZQUIERDA TIENE QUE REPENSAR SU APARATO TEÓRICO Y TÁCTICO, DAVID HARVEY

Entrevista a David Harvey, geógrafo y teórico social británico

“La izquierda tiene que repensar su aparato teórico y táctico”
http://www.la-razon.com/suplementos/animal_politico/David-Harvey_LRZIMA20140830_0036_11.jpg

AK Malabocas
Roar Magazine

David Harvey, uno de los pensadores marxistas más prominentes de nuestro tiempo, se sentó con el activista colectivo AK Malabocas a discutir las transformaciones en el modo de acumulación capitalista, la centralidad del terreno urbano en las luchas de clase contemporáneas, y las implicancias de todo esto para la organización anti-capitalista.

AK Malabocas: En los últimos 40 años, el modo de acumulación capitalista ha cambiado globalmente. ¿Qué significan estos cambios para la lucha contra el capitalismo?

DH: Desde una perspectiva macro, cualquier modo de producción tiende a generar un tipo distintivo de oposición, la cual es un espejo curioso de sí mismo. Si miras atrás, en los ’60 o ’70, cuando el capital estaba organizado en grandes formas corporativas, jerárquicas, tenías estructuras de oposición que eran corporativas, tipos sindicalistas de aparatos políticos. En otras palabras, un sistema fordista generaba una oposición de tipo fordista.

Con el quiebre de esta forma de organización industrial, particularmente en los países capitalistas avanzados, se terminaba con una configuración del capital mucho más descentralizada: más fluida sobre el espacio y el tiempo que lo pensado previamente. Al mismo tiempo veíamos el surgimiento de una oposición que está ligada a las redes, a la descentralización y a la que no le gusta la jerarquía y las formas previas de oposición de tipo fordista.

Así, que de una manera curiosa, las y los militantes de izquierda se reorganizan a sí mismos en el mismo modo en el que la acumulación del capital se reorganiza. Si entendemos que la izquierda es una imagen en espejo de lo que estamos criticando, entonces tal vez lo que debamos hacer es romper el espejo y salir de esta relación simbiótica con aquello que estamos criticando.

MK: ¿En la era fordista, la fábrica era el principal sitio de resistencia. Dónde podemos encontrarla ahora que el capital se ha movido lejos del piso fabril hacia el terreno urbano?

DH: Antes que nada, la forma fabril no ha desaparecido. Todavía encuentras fábricas en Bangladesh o en China. Lo que es interesante es cómo el modo de producción en las ciudades centrales cambió. Por ejemplo, el sector logístico se ha expandido: UPS, DHL y todos sus trabajadores y trabajadoras están produciendo valores enormes hoy en día.

En las últimas décadas, un gran cambio tuvo lugar en el sector servicios también: los más grandes empleadores de mano de obra en la década de 1970 en los Estados Unidos eran General Motors, Ford y US Steel. Los más grandes empleadores de mano de obra hoy son Mc Donalds, Kentucky Fried Chicken y Walmart. Antes, la fábrica era el centro de la clase obrera, pero hoy encontramos a la clase obrera más que nada en el sector servicios. ¿Por qué diríamos que producir autos es más importante que producir hamburguesas?

Desafortunadamente la izquierda no se siente cómoda con la idea de organizar a los trabajadores y trabajadoras de la comida rápida. Su imagen de la tradicional clase obrera no encaja con la producción de valor de los trabajadores y trabajadoras de servicios, los de distribución, de restaurants, de los supermercados.

El proletariado no desapareció, pero hay un nuevo proletariado que tiene características diferentes del que tradicionalmente la izquierda solía identificar como la vanguardia de la clase trabajadora. En este sentido, las y los trabajadores de Mc Donalds se convirtieron en las y los trabajadores metalúrgicos del siglo XX.

MK: ¿Si esto es lo que es el nuevo proletariado, cuáles son los lugares desde organizar la resistencia hoy?

DH: Es muy difícil de organizar en los lugares de trabajo. Por ejemplo, las y los trabajadorss de la distribución se mueven de un lado a otro. Así que esta población tal vez podría organizarse mejor fuera del lugar de trabajo, quiero decir, en sus estructuras barriales.

Hay una frase interesante en el trabajo de Gramsci de 1919 que dice que organizarse en el lugar de trabajo y tener concejos fabriles está muy bien, pero que deberíamos tener también concejos en los barrios también. Y los concejos de los barrios, dijo, tienen un mejor entendimiento de lo que son las condiciones de toda la clase trabajadora, comparado con el entendimiento sectorial de la organización en el lugar de trabajo.

Las organizadoras y organizadores fabriles solían saber muy bien lo que un trabajador metalúrgico era, pero no entendían lo que el proletariado era como un todo. La organización barrial habría incluido, por ejemplo, a los trabajadores y trabajadoras de la limpieza urbana, de la distribución y las trabajadoras doméstica. Gramsci nunca tomó esto y dijo: “Vamos! el Partido Comunista debería organizar asambleas barriales”

No obstante, hay algunas excepciones en el contexto europeo donde los partidos comunistas organizaron, de hecho, concejos barriales, porque no podían organizarlos en las fábricas, por ejemplo en España. En la década de 1960 esta era una forma de organización muy poderosa. Por ello, como he discutido por un largo tiempo, deberíamos ver la organización barrial como una forma de organización de la clase. Gramsci sólo lo mencionó una vez en sus escritos y nunca lo desarrolló más en profundidad.

En Gran Bretaña en los ’80, hacía formas de organización laboral en plataformas a lo largo de la ciudad, sobre la base de concejos de oficios, que estaban haciendo lo que Gramsci sugirió. Pero dentro del movimiento sindical, estos concejos siempre fueron mirados como formas inferiores de organización laboral. Nunca se los trató como un componente fundacional de cómo el movimiento sindical debería operar.

De hecho, ocurrió que los concejos de oficios fueron a menudo mucho más radicales que los gremios tradicionales y eso era porque estaban basados en las condiciones de toda la clase trabajadora, no sólo de los sectores más privilegiados de la clase. Así, al punto de que estos tenían una definición mucho más amplia de la clase, los concejos tendieron a darse políticas mucho más radicales. Pero esto nunca fue valorado por el movimiento sindical en general, siempre fue mirado como un espacio en el que lxs radicales podían actuar.

Las ventajas de esta forma de organización son obvias: supera la brecha entre organizarse de manera sectorial, incluye todas las formas de trabajo “desterritorializado” y es muy adaptable a nuevas formas de organizaciones comunitarias y de base asamblearia, como Murray Boockchin planteó, por ejemplo.

MK: En las recientes oleadas de protesta -en España y Grecia, por ejemplo, o el movimiento Occupy- puedes encontrar esta idea de “localizar la resistencia”. Pareciera que estos movimientos tienden a organizarse alrededor de cuestiones de la vida cotidiana, más que en torno a grandes cuestiones ideológicas en las que la izquierda tradicional solía enfocarse.

DH: Por qué dirías que organizarse alrededor de la vida cotidiana no es una de las grandes cuestiones. Yo creo que es una de las grandes cuestiones. Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y la vida cotidiana urbana es a lo que la gente está expuesta y en lo que encuentra dificultades. Estas dificultades residen tanto en la esfera de realización del valor como en la esfera de la producción del valor.

Este es uno de mis más importantes argumentos teóricos: todo el mundo lee el Volumen I del Capital y nadie lee el Volumen II. El Vol I es acerca de la producción del valor, el II es sobre la realización del valor. Al enfocarse en el Vol II, puedes ver claramente que las condiciones de realización son tan importantes como las de producción.

Marx a menudo hablaba de la necesidad de ver al capital como la unidad contradictoria entre la producción y la realización. Donde el valor es producido y donde es realizado son dos cosas diferentes. Por ejemplo, mucho valor es producido en China y, de hecho, es realizado por Apple o por Walmart en los Estados Unidos. Y, por supuesto, la realización del valor trata de la realización del valor por medio de costoso consumo de la clase obrera.

El capital puede conceder salarios más altos en el punto de la producción, pero luego los recupera en el punto de la realización por el hecho de que los trabajadores y trabajadoras tienen que pagar alquileres y gastos de vivienda más elevados, costos de teléfono, tarjetas de crédito y así sucesivamente. Así que las luchas de clase en torno a la realización, alrededor de viviendas más baratas por ejemplo, son tan significativas para la clase trabajadora como las luchas acerca de salarios y condiciones de trabajo. Cuál es el punto de tener un salario más alto si te es inmediatamente extraído en términos de gastos más elevados para tener un techo?

En su relación con la clase trabajadora, los capitalistas han aprendido hace mucho que pueden hacer un montón de dinero recuperando lo que antes habían entregado. Y, al punto que -particularmente en los 60 y 70- lxs trabajadorxs se empoderaron de manera creciente en la esfera del consumo, así que el capital comienza a concentrar mucho más en extraer valor a través del consumo.

Así que las luchas en la esfera de la realización, que no eran tan fuertes en los tiempos de Marx, y el hecho de que nadie lea el maldito libro (Vol II), es un problema para la izquierda convencional. Cuando vos me decís: “¿cuál es el problema macro aquí?”- bueno, ¡esto es un problema macro! La concepción del capital y la relación entre producción y realización. Si no ves la unidad contradictoria entre ambos entonces no vas a tener la imagen completa. Tiene lucha de clases escrita todo alrededor y no puedo entender por qué un montón de marxistas no logran ver cuán importante es esto.

El problema es cómo entendemos a Marx en el 2015. En los tiempos de Marx, la extensión de la urbanización era relativamente conveniente y el consumo de la clase trabajadora era casi inexistente, así que de lo único que Marx tenía que hablar era acerca de la clase trabajadora arreglándoselas para sobrevivir con un salario magro y cómo eran bastante sofisticados para hacerlo. El capital los dejaba hacer con sus propios dispositivos lo que les gustaba.

Pero hoy en día, vivimos en un mundo en el que el consumo es responsable de casi el 30 % de la dinámica de la economía global; en EE UU llega al 70 %. Así que ¿por qué estamos aquí sentados y diciendo que el consumo es casi irrelevante, pegándonos al Volúmen I y hablando acerca de la producción en lugar del consumo?

Lo que hace la urbanización es forzarnos a cierto tipo de consumo, por ejemplo: tienes que tener un auto. Y tu estilo de vida está dictado en muchos sentidos por la forma que toma la urbanización. Y de nuevo, en los tiempos de Marx esto no era significativo, pero en nuestros días es crucial. Tenemos que amigarnos con formas de organización que de hecho reconozcan este cambio en la dinámica de la lucha de clases.

Los grupos que marcaron los recientes movimientos con su estilo, viniendo de tradiciones anarquistas y autonomistas, están mucho más metidos en la política de la vida cotidiana, mucho más que las y los marxistas tradicionales.

Les tengo mucha simpatía a las y los anarquistas, tienen una mucha mejor línea en este tema, precisamente al lidiar con la política del consumo y su crítica acerca de lo que el consumo es. Parte de su objetivo es cambiar y reorganizar la vida cotidiana alrededor de nuevos y diferentes principios. Así que creo que esto es un punto crucial hacia el cual mucha de la acción política debería ser dirigida en estos días. Pero desacuerdo con vos cuando decís que esta no es una “gran cuestión”.

MK: Así que, mirando ejemplos de Europa del Sur -redes de solidaridad en Grecia, auto-organización en España o Turquía- parece ser muy crucial para construir movimientos sociales alrededor de la vida cotidiana y las necesidades básicas en estos días. ¿Ves esto como un acercamiento promisorio?

DH: Creo que es muy promisorio, pero hay una clara limitación ahí, lo que es un problema para mí. La propia limitación es la reticencia para tomar el poder en algún punto. Bookchin, en su último libro, dice que el problema con las y los anarquistas es su negación del significado del poder y su inhabilidad para tomarlo. Bookchin no va tan lejos, pero yo creo que es su rechazo a ver al Estado como un posible aliado hacia la transformación radical.

Hay una tendencia a considerar al Estado como enemigo, el enemigo al 100 %. Y hay muchos ejemplos de estados represivos fuera del control público en el que este es el caso. No hay duda: el estado capitalista debe ser combatido, pero sin dominar el poder del estado y sin tomarlo, pronto vuelves a la historia de lo que pasó por ejemplo en 1936 y 1937 en Barcelona y luego en toda España. Al rechazar tomar el Estado en un momento en el que tenían el poder para hacerlo, los revolucionarios y revolucionarias de España permitieron que el estado volviera a caer en las manos de la burguesía y del ala estalinista del movimiento comunista. Y el estado se reorganizó y aplastó la resistencia.

MK: Eso puede ser cierto para el estado español en la década de 1930, pero si miramos al estado neoliberal contemporáneo y el retroceso del estado de bienestar, ¿que queda de estado para conquistar, para aprovechar?

DH: Para empezar, la izquierda no es muy buena para responder la pregunta de cómo construimos infraestructura masiva. ¿Como construirá la izquierda el puente de Brooklyn, por ejemplo? Toda sociedad reposa sobre grandes infraestructuras, infraestructuras para toda una ciudad, como el suministro de agua, electricidad, etc. Yo creo que hay una gran reticencia dentro de la izquierda para reconocer que necesitamos diferentes formas de organización.

Hay áreas del aparato de estado, aún del aparato de estado neoliberal, que son terriblemente importantes; el centro de control de enfermedades, por ejemplo. ¿Cómo respondemos a epidemias globales como el Ébola o similares? No puedes hacerlo al modo anarquista del “hazlo tu mismo o tú misma”. Hay muchas instancias en las que necesitas alguna forma de infraestructura de tipo estatal. No podemos confrontar el problema del calentamiento global a través de formas descentralizadas de confrontación y actividades solamente.

Un ejemplo que es frecuentemente mencionado, a pesar de sus muchos inconvenientes, es el Protocolo de Montreal para enfrentar el uso de clorofuorocarbono en heladeras para limitar la afectación de la capa de ozono. Fue reforzada de manera exitosa en los ’90 pero necesitó de un tipo de organización que es muy diferente a aquella que proviene de una política basada en asambleas.

MK: Desde una perspectiva anarquista, yo diría que es posible reemplazar aún instituciones supranacionales como la OMS con organizaciones confederales que serían construidas de abajo hacia arriba y que eventualmente arribarían a una toma de decisiones global.

DH: Quizás a un cierto grado, pero tenemos que ser conscientes de que siempre habrá algún tipo de jerarquías y de que siempre enfrentaremos problemas como la responsabilidad o el recurso correcto. Siempre habrá relaciones complicadas entre, por ejemplo, gente lidiando con el problema del calentamiento global desde el punto de vista del mundo como un todo y desde el punto de vista de un grupo que está en el territorio, digamos, en Hanover o similar, y que se pregunta, por qué debería escuchar lo que ellxs están diciendo?

MK: Entonces, ¿crees que esto requeriría alguna forma de autoridad?

DH: No, va a haber estructuras de autoridad de cualquier modo, siempre las habrá. Nunca he estado en una reunión anarquista en la que no hubiera una estructura de autoridad secreta. Está siempre esa fantasía de todo siendo horizontal, pero me siento, miro y pienso, “oh dios, hay toda una estructura jerárquica acá pero está encubierta”

MK: Volviendo a las protestas recientes alrededor del Mediterráneo, muchos movimientos se han concentrado en luchas locales. ¿Cuál es el siguiente paso hacia la transformación social?

DH: En algún punto tenemos que crear organizaciones que sean capaces de ensamblar y reforzar el cambio social en una escala más amplia. Por ejemplo, será ¿Podemos en España capaz de hacer eso? En una situación caótica como la crisis económicas de los últimos años, es importante que la izquierda actúe. Si la izquierda no lo hace, entonces la derecha será la siguiente opción. Yo pienso -y odio decirlo- que la izquierda tiene que ser más pragmática en relación a las dinámicas que están ocurriendo ahora.

MK: ¿Más pragmática en qué sentido?

DH: Bueno, ¿por qué apoyé a SYRIZA aunque este no fuera un partido revolucionario? Porque abría un espacio en el que algo diferente podía pasar y eso era una movida progresiva para mí.

Es un poco como Marx diciendo: el primer paso hacia la libertad es la limitación de la duración de la jornada de trabajo. Demandas muy estrechas abren un espacio para resultados más revolucionarios, y aún cuando no hay ninguna posibilidad para ningún resultado revolucionario, tenemos que buscar soluciones de compromiso que sin embargo se apartan del sinsentido de la austeridad neoliberal y abren el espacio en el que nuevas formas de organización pueden tener lugar.

Por ejemplo, sería interesante si Podemos buscara organizar formas de confederalismo democrático, porque en cierto modo Podemos surgió de un montón de reuniones de tipo asambleario teniendo lugar a lo largo de España, así que tienen mucha experiencia con ese tipo de estructura.

La cuestión es cómo conectarán la forma asamblearia a formas más permanentes de organización, en relación a su creciente posición como un partido fuerte en el parlamento. Esto también vuelve a la pregunta de la consolidación del poder: tienes que encontrar maneras de hacerlo, porque si no la burguesía y el capitalismo corporativo van a encontrar modos de reafirmarse y tomar nuevamente el poder.

MK: ¿Qué piensas acerca del dilema de las redes de solidaridad llenando el vacío que dejó la retirada del estado de bienestar e indirectamente convirtiéndose en un aliado del neoliberalismo en ese sentido?

DH: Hay dos formas de organizarse. Una es el vasto crecimiento del sector ONG, pero mucho de eso está financiado de manera externa, no son organizaciones de base, y eso no se acerca a la cuestión de los grandes donantes que marcan la agenda, la cual no será una agenda radical. Aquí nos acercamos a la privatización del Estado de bienestar. Esto me parece que es muy diferente políticamente a las organizaciones de base en las que la gente dice “Ok, el estado no se ocupa de nada, así que vamos a tener que hacernos cargo de nosotros y nosotras mismas” Esto me parece que tiende a formas de organizaciones de base con un status político muy diferente.

MK: Pero ¿cómo evitar llenar esa brecha al ayudar, por ejemplo, a gente desempleada para que no sean exprimidos por el estado neoliberal?

DH: Bueno, tiene que haber una agenda anti-capitalista, para que cuando el grupo trabaje con gente todo el mundo sepa que no se trata sólo de ayudarla a arreglárselas sino que hay todo un intento organizado de tratar de cambiar políticamente el sistema en su integralidad. Esto quiere decir tener un proyecto político muy claro, lo cual es problemático con tipos de movimientos no centralizados, no homogéneos, donde alguna gente trabaja de un modo, otra trabajan de manera diferente y no hay ningún proyecto colectivo en común.

Y esto se conecta con la primera pregunta que hiciste: no hay coordinación acerca de lo que son los objetivos políticos. Y el peligro es que sólo estes ayudando a la gente a arreglárselas y que no haya política saliendo de ahí. Por ejemplo, Occupy Sandy ayudó a la gente a volver a sus casa e hizo un maravilloso trabajo, pero en última instancia, hicieron lo que la Cruz Roja y los servicios de emergencia federales deberían haber hecho.

MK: El fin de la historia parece haber pasado de largo. Mirando las condiciones actuales y los ejemplos concretos de lucha anti capitalista, ¿piensas que “ganar” es todavía una opción?

DH: Definitivamente; y más aún, tienes fábricas ocupadas en Grecia, economías solidarias a través de cadenas productivas siendo forjadas, instituciones de democracia radical en España y muchas cosas hermosas ocurriendo en muchos otros lugares. Hay un crecimiento saludable del reconocimiento de que necesitamos ser mucho más amplios y amplias en lo que concierne a la política en todas esas iniciativas.

La izquierda marxista tiende a desdeñar un poco estas cosas y creo que está equivocada. Pero al mismo tiempo no creo que ninguna de estas cuestiones sea lo suficientemente grande en sí misma como para lidiar con las estructuras fundamentales de poder que necesitan ser desafiadas. Aquí hablamos de nada menos que del Estado. Así que la izquierda debe repensar su aparato teórico y táctico.


Traducción: de Gabriela Mitidieri para Democracia Socialista, editado por VIENTO SUR
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210507&titular=%93la-izquierda-tiene-que-repensar-su-aparato-te%F3rico-y-t%E1ctico%94-

sábado, 26 de marzo de 2016

CUBA Y ESTADOS UNIDOS: LA RECOLONIZACIÓN EN NOMBRE DE LA NORMALIZACIÓN

La recolonización en nombre de la normalización
Lo que motiva la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba

Raymond Lotta
Periódico Revolución
revcom.us

El 17 de diciembre, Estados Unidos y Cuba anunciaron la reanudación de relaciones diplomáticas. Además, el presidente Obama anunció que Estados Unidos aflojará las restricciones sobre viajes entre los dos países, la cantidad de dinero en efectivo que se permite enviar a individuos en Cuba, la exportación de equipo de telecomunicaciones y ciertas actividades bancarias.

Estados Unidos no tiene ningún derecho de aislar y castigar a Cuba. Su bloqueo económico contra Cuba constituye un acto de extorsión imperialista. Pero las condiciones de normalización que Estados Unidos impone no sirven a los intereses del pueblo cubano.

El imperialismo estadounidense y Cuba

Animo a las y los lectores a estudiar en el ensayo "Tres alternativas para el mundo" de Bob Avakian una concisa base científica de lo que es el verdadero socialismo y cómo difiere a lo que existe en los países como Cuba o Corea del Norte ("Tres alternativas para el mundo", Revolución #13, 28 de agosto de 2005). Bob Avakian ha desarrollado el marco y la viable visión y estrategia para una sociedad y un mundo radicalmente nuevos y liberadores. Además, el ensayo “Tres alternativas para el mundo” es el suplemento del segundo capítulo del libro Lo BAsico, de los discursos y escritos de Bob Avakian. Para obtener mayor información, visite revcom.us/avakian-es.

Durante más de 100 años, Estados Unidos le ha causado una incalculable miseria y sufrimiento al pueblo cubano. Cuba cayó bajo la dominación de Estados Unidos como resultado de la guerra hispano-estadounidense de 1898. El pueblo cubano había estado luchando por su independencia de España, pero Estados Unidos se aprovechó de la situación para poner a Cuba bajo su control. El Congreso de Estados Unidos adoptó la llamada Enmienda Platt en 1901 la que estableció las condiciones de su intervención en los asuntos internos de Cuba, y la que Cuba integró en su Constitución.

Estados Unidos envió a su infantería de marina a Cuba cuatro veces en la primera mitad del siglo 20. Estableció una colonia militar —la base naval de Guantánamo— la que ha usado como un campo de concentración y cámara de tortura en la guerra contra el mundo post 11 de septiembre de 2001.

Para los años 1950, Estados Unidos ya controlaba el 80 por ciento de los servicios públicos de Cuba, el 90 por ciento de las minas, casi el 100 por ciento de las refinerías de petróleo, el 90 por ciento de los ranchos ganaderos y el 40 por ciento de la industria de ingenios. Los trabajadores en los cañaverales sufrían condiciones increíblemente opresivas — trabajaban como esclavos entre períodos de desempleo. Además, Cuba se convirtió en un paraíso para los inversionistas — para los carteles estadounidenses del juego, las empresas inmobiliarias, los propietarios de hoteles y los mafiosos. Los hombres de negocios y los viajeros de Estados Unidos frecuentaban a La Habana, la capital de Cuba, como un centro del turismo sexual. ¡Había unas 100.000 prostitutas en Cuba! Estados Unidos le daba apoyo económico y militar a uno tras otro régimen odiado para reforzar estas relaciones políticas, económicas y sociales.

Estos horrores constituían el marco de la revolución cubana que llegó al poder en 1959. Estas condiciones espantosas eran las que los exiliados cubanos en Miami y la maquinaria de propaganda de Estados Unidos han alabado como “la Cuba perdida”.

La revolución cubana fue un levantamiento justo y popular contra el imperialismo estadounidense. Pero no avanzó para romper con el férreo dominio del capitalismo-imperialismo mundial, ni tampoco para lanzar una auténtica revolución social liberadora con el objetivo de arrancar de raíz toda opresión, incluido el patriarcado. No obstante, los imperialistas estadounidenses nunca se resignaron a la derrota. En 1961, Estados Unidos llevó a cabo la invasión de Playa Girón, una invasión que el pueblo cubano derrotó. La CIA intentó asesinar a Fidel Castro en varias ocasiones, en algunos casos por medio de la mafia. Estados Unidos impuso un embargo injusto e inmoral que todavía está en vigor, el que impide que Cuba lleve relaciones comerciales normales con los países occidentales para obtener los necesarios medicamentos y productos agrícolas e industriales.

Lo que motiva el cambio de rumbo: La economía y la geopolítica imperialistas

Durante los últimos 50 años, diez administraciones presidenciales estadounidenses han trabajado para efectuar un cambio de régimen en Cuba por medio de la estrangulación económica, la desestabilización política e intentos activos de derrocar al gobierno cubano. ¿Los imperialistas estadounidenses han renunciado a la meta de volver a imponer un régimen títere subordinado en Cuba? ¿Han decidido respetar la soberanía nacional de Cuba? Para nada. Es cierto que Estados Unidos ha cambiado de rumbo... pero lo que pasa es un cambio de táctica, y no de meta.

Un sector decisivo de la clase dominante de Estados Unidos, con Obama a la cabeza, ha llegado a la conclusión de que la táctica anterior de aislamiento diplomático y económico a Cuba y de esfuerzos directos e indirectos para derrocar al régimen de Castro ya no sirven a los intereses estratégicos del imperialismo. En cambio, los imperialistas estadounidenses se proponen utilizar la normalización de relaciones para efectuar un cambio de régimen desde adentro — para crear las condiciones para convertir a Cuba, una vez más, en una neocolonia del imperialismo estadounidense. Esta es la realidad que motiva la retórica del golpe “valiente” y “audaz” de Obama para “romper con el pasado”.

La economía cubana está en una seria crisis. El liderazgo de la vieja guardia de Raúl Castro y Fidel Castro busca desesperadamente nuevos puntales de apoyo económico y está dispuesto a entrar en tejemanejes con los imperialistas estadounidenses. Durante los últimos cinco años han estado aumentando los vínculos económicos, el comercio y el intercambio financiero entre Estados Unidos y Cuba. En estas condiciones, los imperialistas estadounidenses toman una medida importante — y llevan la batuta. Por su parte, el liderazgo cubano se propone utilizar la normalización y la apertura a Estados Unidos como una forma de mantenerse en el poder mientras se deteriora la situación económica.

La normalización tiene mucho que ver con la capacidad del capital de Estados Unidos para clavar sus colmillos en Cuba — para extraer superganancias de la mano de obra del pueblo cubano, para aprovecharse de sus estratos profesionales capacitados y para saquear los recursos de la isla. La prensa financiera informa acerca de los planes y propuestas de inversión de empresas como la gigante de la agroindustria Cargill y la Corporación Fanjul (de propiedad de un exiliado cubano) que controla la cía. Domino Sugar. Las corporaciones General Motors y Caterpillar han elogiado el anuncio de Obama.

Pero vienen al caso asuntos estratégicos mayores. La nueva postura de Estados Unidos hacia Cuba sirve a objetivos geopolíticos más amplios: reafirmar y reforzar el dominio estadounidense sobre América Latina, la que Estados Unidos ha considerado histórica y arrogantemente como su “patio trasero”.

Al librar su “guerra contra el terror”, su guerra contra el mundo, desde el 11 de septiembre de 2001, los imperialistas estadounidenses no le han prestado tanta atención a América Latina como al Medio Oriente y Asia Central. En estas circunstancias, Venezuela, bajo Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro, ha podido desarrollar posiciones más independientes a Estados Unidos. Se ha convertido en la principal fuente de apoyo económico para Cuba — y una espina clavada en el costado del imperialismo estadounidense.

Al mismo tiempo, la China capitalista se ha convertido en un importante rival económico a Estados Unidos en América Latina. Hoy, China es el segundo inversionista en tamaño (después de Estados Unidos) en América Latina. Es el mayor socio comercial de varios países latinoamericanos, entre ellos Brasil, la economía más grande de América Latina. China ha negociado un acuerdo con Nicaragua para financiar y construir un canal más largo y más profundo que el Canal de Panamá.

Todo esto es motivo de preocupación para los imperialistas estadounidenses. Su cambio de rumbo en el caso de Cuba, de volver a integrar a Cuba en su red imperial mediante la normalización de relaciones, es parte de las maniobras para reafirmar la hegemonía estadounidense en el hemisferio occidental.

Que haya claridad acerca de la sociedad cubana: No es socialista

El liderazgo cubano utiliza frases marxistas. La economía cubana tiene ciertas características formales que hacen que se parezca socialista: empresas estatales y extensos programas sociales financiados por el estado. Pero eso no es la esencia del socialismo, y Cuba no es un país socialista. El socialismo es un salto revolucionario monumental que se aleje del capitalismo y se acerque hacia el comunismo. La revolución socialista representa el proceso de ir eliminando de toda explotación y opresión. Se trata de darles poder a las masas populares, por medio de la creación de un poder estatal radicalmente nuevo y diferente, a fin de responsabilizarse en mayor medida del manejo de la sociedad, a fin de cambiar con mayor conciencia el mundo y a sí mismas — con el objetivo de crear una comunidad mundial de la humanidad, en la que ya no hubiera divisiones de clase ni desigualdades sociales, ni antagonismos sociales.

La realización del comunismo requiere de una visionaria dirección de vanguardia que se base en un conocimiento científico de la realidad y de la manera en que es posible transformar la sociedad y el mundo al servicio de los intereses de emancipar a toda la humanidad. Pero Cuba no refleja eso. La revolución que Fidel Castro encabezó no sacó a Cuba de los límites de las relaciones económicas, políticas y sociales burguesas.

Antes de 1959, Cuba era una economía basada en el “monocultivo” del azúcar para el mercado mundial, dominada por el imperialismo estadounidense. Castro no dirigió ni movilizó al pueblo cubano para reestructurar radicalmente ese legado económico. En cambio, el liderazgo cubano recurrió a un remedio fácil y rápido. El azúcar seguía dominando la economía cubana, y la economía de Cuba seguía siendo rehén del mercado mundial. Pero en lugar de Estados Unidos, Castro recurrió a la Unión Soviética social-imperialista como su mercado para el azúcar y su principal fuente de crédito. (La Unión Soviética había dejado de ser una sociedad socialista a mediados de la década del 1950.)

La economía siguió siendo dependiente y distorsionada. No podía satisfacer las necesidades alimenticias de Cuba. De mayor importancia, el trabajo y las energías del pueblo cubano no se aplicaban para realizar la transformación completa y multifacética de la sociedad y el avance de la revolución mundial, pero más bien a la reproducción de las relaciones de dependencia y explotación. Cuba se convirtió en una especie de estado de bienestar represivo que mantiene a las masas sin poder y encadenadas económicamente a la lógica del capitalismo mundial. Desde el derrumbe de la Unión Soviética en 1991, el liderazgo cubano ha buscado nuevos remedios. Expandieron el turismo en gran escala. La prostitución ha reaparecido como un fenómeno social. Invitaron a la inversión extranjera para explotar los recursos naturales. Venezuela le suministra a Cuba petróleo barato, lo que le ha ayudado a mantener su economía a flote. Pero la caída de los precios mundiales del petróleo ha hecho que la economía venezolana cayera en picada y ha puesto nuevas presiones sobre la economía cubana. Ello no es el socialismo.

Que haya claridad acerca de las tonterías de “Las libertades al estilo estadounidense”

Los ideólogos imperiales y sus medios de comunicación propagan una narrativa acerca de los grandes beneficios que “las libertades al estilo estadounidense” supuestamente le ofrecen al pueblo cubano. Es una narrativa obscena:
¿El acceso libre y abierto a la información por el Internet y las redes sociales? Sí, Estados Unidos ofrece “libertad del Internet” mientras la Agencia de Seguridad Nacional vigila y espía a los ciudadanos en una escala sin igual en cualquier sociedad del mundo o de la historia.

¿El “estado de derecho” en lugar del “estado policial represivo de Castro”? Explíquele eso a una generación de jóvenes negros y latinos a quienes el sistema de justicia estadounidense implica la brutalidad y asesinato policial legalizado y el encarcelamiento en masa. Hábleles sobre el respeto de Estados Unidos para la “inviolabilidad de los derechos humanos” a los prisioneros en Guantánamo — mantenidos indefinidamente sin juicio, torturados con el submarino, privados del sueño y alimentados a la fuerza.

¿El mercado como una “herramienta de empoderamiento” que facilita el “espíritu emprendedor”? Visite a Haití para ver la forma en que el poder político y económico de Estados Unidos ha socavado y destruido la agricultura de subsistencia, la producción porcina y arrocera. Visite a Honduras, Guatemala o Bangla Desh para hablar con las trabajadoras acerca de los grandes beneficios y condiciones en la superexplotación de las maquiladoras — fábricas manejadas como complejos penitenciarios, que son trampas mortales.

La verdadera revolución

El pueblo cubano sufrió bajo la dominación directa del imperialismo estadounidense de 1898 a 1959, y bajo 50 años del bloqueo económico, una invasión militar y amenazas y la injerencia estadounidenses. Estados Unidos no tiene ningún derecho de aislar diplomática y económicamente a Cuba. Pero la reanudación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos bajo las condiciones dictadas por el imperialismo estadounidense no representa nada positivo para el pueblo cubano.

Lo que hace falta en Cuba y en el mundo entero es la auténtica revolución: una revolución emancipadora cuyo objetivo sea el de arrancar de raíz toda explotación y opresión, todas las relaciones e ideas opresivas, en la que se nutra la efervescencia intelectual y el disentimiento, en la que se creen condiciones para que los seres humanos verdaderamente florezcan. Esta revolución es un reto monumental y complejo en el mundo de hoy. Pero es la única alternativa a la locura de este sistema. Y es posible.

http://revcom.us/a/367/lo-que-motiva-la-reanudacion-de-las-relaciones-diplomaticas-entre-estados-unidos-y-cuba-es.html

 
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