En polvo, esta planta de sabor salado y bajo contenido en sodio consigue reducir la hipertensión, su principal factor de riesgo
Polvo de salicornia CEDIDALA RAZÓN
Eva S. Corada@evacorada
larazon.es/13.02.2026
Hubo un tiempo que era un bien tan preciado que incluso se pagaba con ella. Hablamos de la sal, un condimento que ha pasado de «alegrar» todos los platos a estar «perseguida». Al menos por los médicos, que ven cómo su alto consumo ha disparado las cifras de hipertensión arterial.
Precisamente esta semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado nuevas directrices instando a reducir su consumo. Y es que, según sus estimaciones, la ingesta excesiva de sal causa 1,9 millones de muertes cada año en el mundo. Y aunque la OMS recomienda no ingerir más de 2 gramos de sodio al día, (algo menos de 5 g/día de sal) la mayoría de las personas toma más del doble de esta cantidad, alcanzando los 4,3 gramos diarios. Por eso, para reducir esas cifras, anima a reemplazar la sal común utilizada en los hogares por sustitutos con menos sodio.
Una excelente candidata para llevar a cabo ese cambio es la salicornia, una casi desconocida planta que crece salvaje en las marismas de Cádiz. Empleada fresca en platos de cocina de autor, donde se le conoce como el «espárrago del mar» en honor a su gusto salado y textura crujiente, se presenta como la sustituta perfecta que pide la OMS.
Contiene un 75% menos de sodio, pero es rica en minerales como potasio o yodo, así como en fibra
Porque, además de su agradable sabor, contiene mucho menos sodio que la sal común. «Si la secas y la mueles queda un polvo verde muy salado con un 75% menos de sodio que la sal, pero con muchos minerales: potasio, magnesio, calcio y yodo –que es el que le da el sabor salado– y aminoácidos que dan sabor umami. Con eso lo que estamos intentando es sustituir la sal común por esta vegetal que, además, aporta mucha fibra, casi un 30% de ella lo es», explica Joan Montaner, jefe de Neurología del Hospital Virgen Macarena de Sevilla.
Este experto está implicado en un innovador a nivel nacional basado en la sustitución de la sal por salicornia en polvo como estrategia nutricional para reducir la hipertensión, el principal factor de riesgo en pacientes que han sufrido un ictus. «Ya se ha demostrado que si a la sal le quitas el 25% de sodio se reduces de forma marcada los eventos vasculares», asegura. Y «el 80% de los pacientes con ictus son hipertensos, es el principal motivo. Hay quien dice que hasta el 90% se podría prevenir si controlamos estos factores de riesgo vascular, de ahí que hayamos empezados esta cruzada», subraya.
Montaner presentó en una conferencia, organizada por el Instituto Universitario de Investigación Biosanitaria de Extremadura (Inube), los resultados de un ensayo clínico en el que se sustituyó completamente la sal convencional por salicornia en polvo durante un mes en personas hipertensas. Los datos mostraron una reducción de la tensión sistólica de 12,58 a 12,21 y de la tensión diastólica de 7,709 a 7,182. Unos resultados que confirman el potencial de la salicornia como sustituto funcional y saludable de la sal, con un efecto antihipertensivo significativo.
Datos de un estudio demuestran que su consumo reduce la tensión arterial y evita el comer soso
Y es que, como apunta, la reducción del sodio en la dieta es uno de los pilares de la prevención de este tipo de eventos cerebrovasculares, y la salicornia permite llevar a cabo esta disminución de forma natural y sin renunciar al sabor de los alimentos.
«Si a gente con la tensión alta le sustituyes la sal por salicornia, al cabo de un mes (que es lo que hicimos) se produce una reducción de la tensión arterial». Por eso para él, el público objetivo de esta sal vegetal son personas que se quiere cuidar pero aún no tienen hipertensión. «Porque el tratamiento código ictus funciona bien, pero lo que no se hace bien es la prevención. Por eso creo que ese es el nicho, para prevenir. Proponemos situarnos ahí en medio, antes de tener que tomar medicina y para retrasar el consumo de fármacos».
En productos elaborados
La investigación forma parte del proyecto Marisma Biomed, una iniciativa de innovación sostenible que apuesta por la agricultura marina e hidroponía en las marismas de Cádiz. «Estamos trabajando para que este producto llegue al mercado y la investigación llegue al uso de la gente», señala. Actualmente se comercializa en saleros y a granel, y están también trabajando con la industria de la alimentación, para las sales añadidas. Precisamente el exceso de consumo de sal procede muchas veces de productos procesados en los que la sal permanece «oculta».
El tiempo dirá si esta interesante iniciativa cala y consigue sus ambiciosos objetivos.
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