Bioingeniería
Un estudio con organoides espinales humanos abre la puerta a terapias regenerativas para revertir la parálisis
La investigación, liderada por la Universidad Northwestern, utiliza "moléculas bailarinas" para movilizar conjuntos de moléculas y activar la reparación celular en mini organoides espinales, con prometedores resultados
Mayor crecimiento de neuritas de un organoide de la médula espinal humana tratado con moléculas de movimiento rápido o “moléculas bailarinas” (izquierda), en comparación con uno tratado con moléculas de movimiento lento (derecha). / Crédito: Nozomu Takata et al.
Redacción T21
epe.es/16 FEB 2026
Los científicos han dado un paso importante hacia el tratamiento de las lesiones de la médula espinal que causan parálisis: cultivaron pequeños organoides de la médula espinal humana, lesionaron las muestras y administraron un tratamiento que ayudó a reparar y regenerar el tejido.
Un estudio liderado por la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, y publicado en la revista Nature Biomedical Engineering demuestra que mini organoides espinales humanos tratados con péptidos supramoleculares muestran menor inflamación y desarrollo de axones, un avance que acerca las terapias regenerativas para lesiones medulares a ensayos clínicos.
Se trata de un paso prometedor hacia tratamientos que podrían, algún día, revertir la parálisis provocada por lesiones de la médula espinal. Los mini organoides espinales humanos, que son pequeñas estructuras tridimensionales creadas a partir de células madre que replican aspectos del tejido nervioso, fueron el eje de una terapia experimental conocida como "moléculas bailarinas", que promueve el crecimiento de axones y reduce la formación de cicatrices gliales, dos procesos vitales para la recuperación funcional.
Moléculas que se movilizan y mini organoides que reproducen condiciones reales
La investigación presenta por primera vez un modelo de lesión medular humano lo bastante maduro como para reproducir muerte celular, inflamación y la densa cicatrización que impide la regeneración neuronal en pacientes reales. El trabajo demuestra que las terapias supramoleculares movilizan conjuntos de moléculas para activar rutas de reparación celular, iniciando un proceso que podría revertir la parálisis.
Las "moléculas bailarinas" son péptidos supramoleculares que, al inyectarse como líquido, gelifican y conforman una red de nanofibras que imita la matriz extracelular de la médula. Según una nota de prensa, la novedad principal es la capacidad de estas moléculas de moverse colectivamente: ese movimiento incrementa su interacción con receptores celulares dinámicos y potencia la señalización regenerativa.
En estudios previos en animales, una única inyección administrada 24 horas después de una lesión grave permitió a roedores recuperar la capacidad de caminar en pocas semanas. En los organoides humanos, la terapia redujo la cicatriz y fomentó la extensión ordenada de axones y neuritas, que funcionan como cables de comunicación del sistema nervioso: un primer paso hacia tratamientos regenerativos.
Terapias prometedoras para revertir la parálisis
Además del avance experimental, el tratamiento ya recibió una designación de fármaco huérfano por parte de la U.S. Food and Drug Administration, un reconocimiento que puede facilitar el camino hacia ensayos clínicos. Los autores subrayan, sin embargo, que pasar de modelos en placa o animales a ensayos en personas exige superar varios retos, como las diferencias de escala, la cronicidad de las lesiones y las respuestas inmunitarias.
El estudio también incorpora microglías, las células inmunitarias de sistema nervioso, dentro de los organoides, algo que permite simular mejor la inflamación posterior a la lesión y evaluar cómo la terapia modula ese entorno hostil a la regeneración. Los investigadores anticipan que versiones más avanzadas de estos mini organoides podrían usarse en medicina personalizada, incluso para crear tejidos implantables con células del propio paciente y evitar rechazos inmunológicos.
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Referencia
Injury and therapy in a human spinal cord organoid. Nozomu Takata et al. Nature Biomedical Engineering (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41551-025-01606-2
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Fuente:
