Un robot modular se vuelve más resiliente al compartir recursos y energía
Un equipo de investigación demuestra que los robots modulares que comparten recursos críticos reducen fallas y mejoran su rendimiento
El robot de origami modular Mori3. / Crédito: EPFL, CC BY SA.
Pablo Javier Piacente / T21
epe.es/13 FEB 2026
Los especialistas en robótica han demostrado que cuando un robot modular comparte recursos de energía, detección y comunicación entre sus unidades individuales es significativamente más resistente a fallas que los sistemas robóticos tradicionales, donde la ruptura de un elemento a menudo significa una pérdida de funcionalidad.
Compartir recursos no solo es una estrategia social eficaz: también puede ser la clave de la resiliencia robótica. Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, han comprobado que un robot modular capaz de intercambiar energía, datos sensoriales y comunicaciones entre sus módulos puede seguir funcionando incluso cuando una de sus partes “muere”. El avance abre la puerta a enjambres de máquinas más robustas para exploración, rescate y entornos extremos.
Este enfoque, que se describe en un estudio publicado en la revista Science Robotics, rompe con la lógica tradicional de diseño robótico, en la que más componentes suelen significar más posibilidades de error. Por el contrario, propone una inteligencia colectiva inspirada en la biología para mejorar la fiabilidad de los sistemas autónomos en entornos complejos.
La robótica modular trabaja a partir de sistemas compuestos por múltiples unidades, que se ensamblan para formar un robot completo. A diferencia de los robots monolíticos, en los que un fallo crítico puede inutilizar toda la máquina, los robots modulares prometen versatilidad: pueden reconfigurarse para adaptarse a nuevas tareas o incluso reemplazar módulos defectuosos.
Video: los robots modulares que comparten recursos se vuelven más eficientes y resistentes cuando alguna de sus partes comienza a fallar. Crédito: Escuela Politécnica Federal de Lausana / YouTube.
Resiliencia colectiva en nuevos sistemas robóticos
Sin embargo, hasta el momento estos sistemas eran vulnerables porque cada módulo conservaba su propia energía, sensores y comunicaciones, generando que la caída de uno comprometiera el rendimiento del conjunto. Según se explica en una nota de prensa, el equipo de EPFL decidió invertir esa lógica mediante un concepto llamado hiper-redundancia.
La idea es evitar que cada módulo funcione aislado y con recursos propios: el diseño integró un mecanismo mediante el cual todos los módulos pueden acceder de manera local a los recursos de sus vecinos. Si uno falla, otros pueden compensar su déficit de energía, información sensorial y comunicaciones.
En las pruebas realizadas, un prototipo llamado Mori3, un robot modular origami compuesto por cuatro módulos triangulares, fue sometido a un experimento de locomoción sobre un terreno irregular. En ese lugar, el equipo desconectó deliberadamente la batería, las comunicaciones inalámbricas y los sensores del módulo central, dejándolo completamente inactivo.
En un robot convencional ese fallo hubiera paralizado todo el movimiento, pero en este nuevo diseño los módulos vecinos aportaron energía y datos al módulo afectado y el robot continuó su tarea, incluso maniobrando para pasar bajo un obstáculo.
Un nuevo enfoque en robots: cuando la suma de las partes potencia al conjunto
Este resultado marca un punto de inflexión: a medida que se añaden más módulos a un robot tradicional, la probabilidad de fallo aumenta porque hay más partes que pueden funcionar mal. Pero cuando todos los recursos se comparten localmente, esa tendencia se revierte y la resiliencia global crece con cada nuevo módulo.
El principio recuerda a muchos sistemas biológicos, donde la redundancia y la cooperación aseguran la supervivencia de todo el organismo, a pesar de fallos individuales. Y es quizás también una metáfora social, que nos hace pensar a los seres humanos si las salidas individualistas y competitivas que muchas veces se proponen son realmente más eficientes que los sistemas cooperativos y equitativos.
Por otro lado, los investigadores sugieren que este modelo de recursos compartidos podría escalarse a sistemas más grandes, incluso a enjambres de robots, si se desarrollan conexiones físicas y protocolos que permitan la transferencia de energía e información entre unidades.
En aplicaciones extremas, desde exploración espacial hasta misiones de rescate en entornos peligrosos, esta resiliencia colectiva podría ser clave para que los robots sigan funcionando, aunque algunas partes de ellos fallen en un momento determinado.
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Referencia
Scalable robot collective resilience by sharing resources. Kevin Holdcroft et al. Science Robotics (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/scirobotics.ady6304
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