¿Cómo logró Irán convertir su aparente debilidad militar en una poderosa estrategia de disuasión?
PABLO JOFRÉ LEAL
canarias-semanal.org/20/07/2026
PARTE I
Durante décadas se presentó a Irán como una potencia militar inferior. Sin embargo, la doctrina de la guerra asimétrica desarrollada por Teherán está alterando las reglas del conflicto moderno y obligando a Estados Unidos e Israel a combatir en un terreno donde su superioridad tecnológica deja de ser decisiva.
Para la República Islámica de Irán, la forma de llevar a cabo su defensa integral, frente a la agresión de las potencias hegemónicas y arrogantes, especialmente Estados Unidos, no constituyen simples opciones tácticas. Por el contrario, representan imperativos morales de supervivencia nacional y espiritual.
Una lucha enconada donde se levanta un concepto fundamental: la resistencia como tesis central. Y es allí donde la estrategia que denominaremos doctrina de la asimetría ocupa un lugar central en materia de idea y práctica bajo el marco de la mencionada resistencia.
La guerra asimétrica es la respuesta, en formas variadas, por la cual la República Islámica de Irán contrarresta la guerra híbrida que la alianza imperial y su proxy sionista lleva a cabo a través de su poderío económico y militar. Réplica dada por Irán, a través de la entereza interna, la disuasión tecnológica local, el control de rutas comerciales estratégicas y una red de aliados regionales bien articulada.
El general de división Yahya Rahim Safavi, asesor principal del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, ha dado a conocer que ya el año 2011, el líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, ordenó concretar, las líneas de trabajo de un plan integral de defensa del país frente a las agresiones occidentales, en que se contemplaba también el control total y cierre del estrecho de Ormuz (1)
Un método de lucha que Irán, ya el año 2005, bajo la clara orientación del liderazgo del mártir Jamenei y de la mano del director del centro de mando estratégico del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica – CGRI - el general Mohammad Ali Jafari, comenzó a sentar las bases de doctrina de defensa flexible y estratificada denominada Defensa en Mosaico - Dafa Mozayiki - Antecedente histórico de la denominación actual de la doctrina de guerra asimétrica implementada fuertemente , tanto en la segunda defensa sagrada de junio del 2025 y la tercera defensa sagrada iniciada el 28 de febrero de este 2026.
Existen aspectos reveladores de lo expresado, es que estos planes no se limitaban solamente, al estrecho de Ormuz y su utilización como férrea plataforma de defensa de Irán. También la doctrina de guerra asimétrica contempla el conjunto del Golfo Pérsico, el Mar de Omán, el Mar Rojo (y por ende el estrecho Bab el Mandeb) e incluso el Mar Mediterráneo tomando en consideración que radica allí no sólo la VI Flota estadounidense – con base en la ciudad italiana de Nápoles - sino también numerosas bases militares, aéreas y navales que han servido para atacar a Irán.
Una afirmación refrendada, por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien publicó a los pocos días del inicio de la agresión contra Irán el 28 de febrero del 2026, en la red X
“Tenemos dos décadas para estudiar las derrotas militares estadounidenses en nuestro este y oeste inmediatos. Hemos incorporado las lecciones aprendidas. Los bombardeos en nuestra capital no afectan nuestra capacidad para librar la guerra. La Defensa Mosaic descentralizada nos permite decidir cuándo y cómo terminará la guerra” (2).
Los pilares de esta doctrina de resguardo de la soberanía iraní se basan, esencialmente, en dos líneas.
Primera, el derecho que le asiste en materia de autodefensa y la protección a ultranza de la soberanía como argumentación jurídica y geopolítica. Efectivamente, Irán fundamenta su doctrina de guerra asimétrica en la justicia y la legalidad del derecho a la autodefensa. Frente a potencias militar y tecnológicamente superiores, un enfrentamiento convencional y simétrico en el terreno elegido por el enemigo equivaldría a un suicidio estratégico.
En segundo lugar, el operativizar una concepción como la señalada, implica trabajar por la descentralización del poder militar iraní. Esto, con el objetivo prioritario de proteger al pueblo y a la soberanía nacional de los ataques sostenidos que ha sufrido el país desde el triunfo mismo de la Revolución Islámica el año 1979. Al eliminar la existencia de un mando único y centralizado, se anula la posibilidad de que el enemigo destruya el núcleo del Estado o logre esa hipotética capitulación mediante un ataque selectivo a quienes detentan el poder en los diversos ámbitos: religioso, político y militar.
La descentralización y la autonomía regional han concretado la división administrativa del territorio iraní en 31 comandos provinciales del CGRI, donde cada provincia puede funcionar independientemente si así se requiere: con su propia cadena de mando. Arsenales predispuestos - misiles, drones, municiones entre otros - y planes preestablecidos pero dotados de amplio margen de acción de acuerdo con la realidad experimentada. La idea es que, ante la posibilidad de incomunicación con el mando central, las unidades locales pueden seguir combatiendo
En un escenario de disparidad militar, la asimetría se justifica de forma soberana como la única vía justa y eficaz para equilibrar la balanza geopolítica y salvaguardar la integridad territorial del país. Así, se establece que el objetivo fundamental de esta estrategia asimétrica no es ganar batallas navales contra portaviones o submarinos nucleares o generar batallas aéreas contra bombarderos B2 y aviones F35.
No es ese el camino principal trazado, me refiero a tratar de derribar esas aeronaves y sus misiles – por supuesto si existe la posibilidad hay que hacerlo como ha acontecido en múltiples oportunidades - Pero, lo esencial es negarle al enemigo una guerra relámpago y arrastrarlo a una guerra de desgaste de tal forma que se le haga al enemigo, en lo económico, militar y políticamente insostenible una agresión prolongada, convirtiendo así la resistencia asimétrica en la garantía de su libre determinación. Los resultados de esta conducta han tenido resultados positivos y que han obligado al enemigo de la alianza imperial sionista a evaluar en profundidad esta doctrina.
Por ello, la manera de enfocar la guerra de defensa de Irán refiere el uso de minas submarinas, lanchas rápidas equipadas con misiles y torpedos antibuques. Situadas en puntos estratégicos del Estrecho de Ormuz que le permite a la nación persa el control de esta vía marítima, esencial para el comercio energético mundial. Unido a ataques selectivos a bases del enemigo e infraestructura crítica situadas en territorios, principalmente de las monarquías del Golfo Pérsico.
Una doctrina asimétrica diversa
Lo señalado es tremendamente importante desde el punto de vista de la influencia que esta guerra tiene en amplias esferas. El lanzamiento de misiles y aviones no tripulados a infraestructuras claves de los aliados de Washington, conforma lo que se ha denominado “una saturación económica” con efectos sobre tres pilares de las monarquías del golfo: turismo, petróleo, además de centros financieros y de transporte internacional. “Bastan unos pocos drones dirigidos a un aeropuerto internacional para paralizar el tránsito aéreo por semanas forzando a los aliados del gobierno estadounidense y del régimen israelí a sufrir un desgaste progresivo”
Sumemos la activación del eje de la resistencia - con años de preparación y coordinaciones – que implica: frente a agresiones directas se expande el conflicto a diversos escenarios geográficos, permitiendo diluir la ventaja tecnológica del enemigo. Y, como eje de toda esta estrategia, el priorizar lo que denominamos las armas de denegación de acceso avanzado. Una línea que implica que Irán ha canalizado sus esfuerzos y recursos en el desarrollo tecnológico y masivo de aviones no tripulados y un sistema de misiles de crucero, balísticos e hipersónicos. Decisión y uso que le ha permitido tener una capacidad de respuesta rápida, masiva y sobre todo con costos muy inferiores a los sistemas de armas de los misiles del enemigo.
Toda esta realidad ha sido reconocida, incluso, por centros de análisis de guerras como el Center for Strategic and International Studies (CSIS) de los Estados Unidos. El enemigo sionista a través del Institute for National Security Studies (INSS) – Israel y centros de estudios geopolíticos como el Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses (MP-IDSA) de la India. Cada uno de ellos, en sus análisis, da la razón a la idea ya establecida que Irán, frente a las agresiones sufridas, es capaz de mantener capacidades altamente resilientes en materia de uso de drones y misiles, entre otros mecanismos de una guerra de desgaste, sobre todo en lo militar y económico, que genera la desesperación de aquellos acostumbrados a imponer sus políticas en un chistar de dedos. (3)
Palabras que confirman oficialmente que la doctrina de defensa asimétrica es una política trabajada en profundidad y con hondas implicaciones estratégicas. Una escuela que recoge la experiencia de décadas de agresiones y políticas de máxima presión contra la Revolución Islámica. En lo mencionado, incluyo la defensa sagrada en la guerra impuesta con Irak entre 1980 a 1988 - impulsada y apoyada por las potencias occidentales para derrotar a la naciente revolución islámica –
Como también la experiencia de aquellas invasiones a países vecinos de Irán como fue el caso de Afganistán y el propio Irak, durante dos décadas. Unido a la guerra de liberación del Líbano, que significó la expulsión del ejército sionista de aquel país el año 2000 y la guerra de los 33 días en el 2006 que representó una enorme derrota del ente sionista a manos del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano – Hezbolláh -
Parte II
martes, 21 de julio de 2026 1:49
El liderazgo político, religioso y militar iraní ha tenido siempre presente que, no puede entrar a competir con el inmenso poder convencional militar de las potencias occidentales. No sólo es absurdo, sino que representa una irresponsabilidad en materia de la protección de la población y el prohibitivo costo económico que ello implica.
Y, en ese escenario, la carta más potente y práctica frente a sus enemigos y que ha demostrado su eficacia, es la disuasión asimétrica, donde el generar el control total de los puntos de tránsito marítimos globales son decisiones fundamentales: el estrecho de Ormuz y a través del Eje de Resistencia, en la alianza con Ansarolá, el control del estrecho de Bab El-Mandeb, que está en la agenda estratégica si se hace imperativo.
La visualización, respecto a que esta doctrina hunda sus raíces en la visión y determinación del liderazgo del mártir Seyed Ali Jamenei, nos comprueba que el planteamiento de la resistencia, frente a potencias militarmente superiores requería un análisis serio, histórico y basado en las capacidades nacionales. Como también la clara conciencia que, en esta lucha por la defensa del país, el martirio era una posibilidad cierta.
Una de las primeras medidas de esta estrategia de defensa asimétrica estableció la descentralización total del mando. Decisión que implicó diseñar una estructura militar capaz de sobrevivir al plan enemigo de “descabezar” el mando político, religioso y militar otros mandos centrales de la República Islámica de Irán.
Por ello, esa descongestión operativa llevó a la determinación que las unidades locales, así como de las unidades regionales del país tendrían planes y equipamientos para operar y llevar a la práctica decisiones tácticas y hasta estratégicas en forma autónoma, si llegado el caso no existiera comunicación central. Es, a todas luces, la conformación de estrategias de batalla, ágiles y adaptables
Esta guerra asimétrica, devenida en una doctrina que es motivo de estudio en academias militares de todo el mundo fue también tema y parte de definiciones de la reciente Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebrada en Ankara, Turquía entre el 7 y el 8 de julio pasado. Efectivamente, la Cumbre de la alianza atlantista decidió que los próximos pasos en materia de desarrollo tecnológico y planes militares debe contemplar las enseñanzas obtenidas de la guerra asimétrica llevada a cabo por Irán.
Para aquello, definieron llevar a cabo un proceso de modernización tecnológica, principalmente en las áreas de defensa aérea, fomentar las capacidades de producción de misiles de ataque de precisión profunda y desarrollar sistemas aéreos no tripulados (drones), junto con el desarrollo de capacidades de ciberataque y ciberseguridad. Junto a la decisión de avanzar en concretar una agenda geopolítica periférica, en función de los acontecimientos en el Golfo Pérsico, donde el control del estrecho de Ormuz por parte de Irán disparó las alarmas otanistas.
Estados Unidos, por su parte ha definido frente a la realidad planteada por la revolución islámica, que ha significado el gasto de al menos 80 mil millones de dólares, desde el 28 de febrero, incluso se habla de cifras superiores. Para el medio Sputnik, en un artículo del pasado 16 de julio señaló que “el desembolso total de Estados Unidos por la guerra contra Irán podría superar los 100 000 millones de dólares…a finales de mayo el costo de la operación denominada Furia Épica se situaba entre 50 000 y 100 000 millones de dólares. No obstante, las evaluaciones reservadas presentadas al Congreso estadounidense estimaban que, para ese momento, el gasto ya rondaba los 80 000 millones. En junio, la Casa Blanca solicitó 88 000 millones de dólares para cubrir parte de los gastos, aunque, según las fuentes, esa cifra no contempla todos los costos asociados a la operación” (1).

Junto al monumental gasto militar estadounidense, se debe incluir la merma en sus reservas de armas (2) —misiles de todo tipo principalmente— que los obliga a establecer una estrategia multidimensional que contempla: Una reestructuración del gasto y contratos de emergencia para inyectar capital de urgencia en la base industrial de defensa. Expandir sus líneas de ensamblaje de misiles, aunque la entrega real de estas nuevas unidades tardará entre 3 y 5 años en materializarse por completo.
Incluso trabajando en doctrinas militares que resultan de su experiencia de agresión contra Irán, como es el transicionar hacia lo que denominan “la defensa asimétrica de bajo costo” que permitan no gastar millones de dólares en misiles interceptores, para tratar de derribar drones que no superan los 20 mil dólares. Esto implica, según el Pentágono, redirigir su presupuesto hacia las armas de energía dirigida (Láseres y Microondas) y construcción de drones interceptores que ha significado la mayor petición de presupuesto de los últimos años. 1,5 billones de dólares, destinando una partida histórica de más de 70 000 millones de dólares para el desarrollo de drones y sistemas antidrones (3).
Un occidente que constata que, la principal palanca de la revolución islámica en la región no es la fuerza destructiva directa, sino su capacidad para generar costos financieros masivos a nivel global si caso la agresión continúa. Al decidir de forma soberana y firme la manera en que el estrecho de Ormuz será utilizado, qué barcos pueden o no cruzar este paso marítimo de forma segura, irán demuestra el grado de influencia en una de las arterias comerciales más importantes del mundo, más allá de las peroratas del inquilino de la Casa Blanca.
No es posible sólo alentar el análisis a partir de elementos técnicos, estratégicos militares, definiciones operativas, sino también mencionar que nada de esto podría ser posible sin la enorme resiliencia del pueblo iraní, su profunda entrega, su cohesión a la hora de ver en riesgo su propia existencia como nación libre y soberana.
El pueblo iraní desde el norte en el poblado de Qush, en las faldas del Monte Ararat, hasta el sur en la localidad costera de Pasabandar, a orillas del mar de Omán. Y, desde el oeste desde el pueblo de Soleyman Aghol hasta el este en la localidad fronteriza de Kuhak, al percibir la guerra de agresión como un peligro mortal para el país, atizado por el magnicidio del Líder mártir, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y el crimen horrible de 168 niñas en una escuela en Minab, se levantó con una sola voz, un solo puño contra el enemigo.

Los crímenes de Estados Unidos tienen como objetivo generar la mayor cantidad de muertes en la población civil iraní, bajo la despreciable estrategia de direccionar el terrorismo y de esa forma generar, lo que suelen llamar un alzamiento de la scoeidad iraní, como lo han pretendido en múltiples ocasiones. Una guerra híbrida que combina bombardeos y operaciones de sabotaje encubiertas. Guerra mediática, campañas de desinformación y sanciones económicas brutales.
Como también financiamiento y entrega masiva de armamento por parte de agencias como la CIA estadounidense y el Mossad sionista - a grupos separatistas o milicias armadas en las fronteras, como en el Kurdistán iraquí o grupos en el frente oriental como es los extremistas de MKO, con el objetivo de resquebrajar la estabilidad interna de Irán. Reconocido por los regímenes, tanto de Estados Unidos como el ente israelí (4).
Para enfrentar este poderío militar convencional de los regímenes agresores, Irán se apoya en la mencionada guerra asimétrica logrando neutralizar la superioridad tecnológica y los bombardeos mediante capacidades absolutamente distinguibles. Tal realidad acontece, en primer lugar, con la llamada dispersión de frentes y guerra descentralizada: Irán no lucha sólo en sus fronteras; actúa como el núcleo de un bloque regional coordinado (el llamado Eje de la Resistencia). Esto obliga a Estados Unidos a desgastarse y ver corroído ese poder que parecía invencible, frente a múltiples movimientos y organizaciones de resistencia interconectados en Asia Occidental.
En segundo lugar, Irán ha demostrado una firme y permanente preparación para un conflicto de desgaste a través de un blindaje de sus armas básicas y una preparación mental, sicológica y de fuerte cohesión social que le permita enfrentar una guerra de desgaste, prolongada y que ha imposibilitado esa supuesta “victoria rápida” que tanto ha vociferado la administración del inquilino de la Casa Blanca. El CGRI ha advertido en múltiples ocasiones que la República Islámica de Irán está preparada para una guerra prolongada y que se contempla el empleo de nuevas armas estratégicas en futuras operaciones (5).
Esta realidad trae consigo una afirmación cada día más verificable: el fin del monopolio de la fuerza que implica un cambio significativo del escenario geopolítico en Asia Occidental. Por primera vez, los adversarios de Irán están recibiendo “dosis de su propia medicina”, ya que las capacidades defensivas y de misiles iraníes consiguen infligir daños reales y directos a los intereses occidentales, rompiendo la dinámica histórica donde las potencias bombardeaban sin sufrir represalias directas.
La alianza imperial sionista se ha topado con un Irán cohesionado patrióticamente cuya doctrina asimétrica y soberana le permite contrarrestar con éxito la presión militar y los cercos externos.
Pablo Jofré Leal
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(*) Pablo Jofré Leal. Periodista y analista internacional.
Rahim Safavi señaló que trabajó junto con los entonces comandantes del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), el almirante Ali Fadavi y el general de brigada Amir Ali Hayizade, así como con el entonces subcomandante en jefe del CGRI, el general Hosein Salami, para redactar un plan operativo de quince páginas.
La arquitectura militar y estratégica de la guerra abierta desde el 28 de febrero de 2026 confirma una asimetría fundamental: Irán ha estructurado sus medios para una guerra larga, duradera, fragmentada y asimétrica, mientras que Estados Unidos e Israel han concebido sus dispositivos —reservas, doctrinas, ritmo— para guerras cortas o de duración media, de muy alta intensidad, pero de duración limitada. https://legrandcontinent.eu/es/2026/03/27/la-primera-guerra-mundial-asimetrica-x/
Desde la perspectiva del enemigo sionista se reconoce que Irán y su liderazgo en el eje de resistencia emplea una doctrina basada en la “disuasión asimétrica” que le permite actuar y tener una gestión de defensa y ataque bajo los límites de guerra abierta total, imponiendo sus reglas de juego a sus enemigos. Con una línea de trabajo que denomina de modificación de vulnerabilidad que dispersa sus activos militares, utiliza con eficacia sus instalaciones subterráneas y descentraliza el mando central iraní, como también la cooperación con sus aliados regionales del eje de la resistencia, que permite la continuidad de las operaciones. https://www.youtube.com/watch?v=2IY71HXnAc8
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Fuente:
