El núcleo externo terrestre cambió su dirección bajo el Océano Pacífico sin que los científicos puedan aún explicar las causas
Se cree que el campo magnético terrestre se genera en gran medida gracias a un océano de hierro líquido sobrecalentado y en movimiento que conforma el núcleo externo de la Tierra, a 3000 km bajo nuestros pies. Crédito: ESA/AOES Medialab
Guillermo Carvajal
labrujulaverede.com/27 May, 2026
La circulación del hierro fundido, situado a unos 2.200 kilómetros bajo la superficie, pasó de un desplazamiento débil hacia el oeste a un movimiento intenso hacia el este, según un estudio que combina datos de los satélites Swarm y CryoSat de la ESA junto con observaciones desde tierra.
La investigación, publicada en el Journal of Studies of Earth’s Deep Interior, ha analizado el comportamiento del núcleo externo líquido del planeta durante un periodo de 28 años, comprendido entre 1997 y 2025. El equipo científico, liderado por Frederik Dahl Madsen de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo, ha logrado reconstruir los patrones de flujo en el límite entre el núcleo y el manto terrestre utilizando mediciones magnéticas de alta precisión obtenidas tanto desde observatorios en superficie como desde plataformas orbitales.
Entre estas últimas destacan los datos proporcionados por la misión Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA), la misión CryoSat, la misión alemana CHAMP y la misión Ørsted.
El núcleo externo, compuesto por hierro líquido en movimiento y situado aproximadamente a 2.200 kilómetros de profundidad, es el responsable de generar el campo geomagnético terrestre. Históricamente, los científicos habían inferido a partir de pequeñas variaciones en dicho campo que el flujo del material fundido se desplazaba predominantemente hacia el oeste.
Sin embargo, el nuevo estudio revela que en 2010 se produjo un evento inesperado bajo la región del océano Pacífico ecuatorial: una amplia zona de fluido rico en hierro que se movía débilmente hacia el oeste cambió repentinamente su trayectoria para comenzar a desplazarse con fuerza en dirección este. Las razones de esta inversión en el flujo continúan siendo, por el momento, un misterio para la comunidad científica.

Esta imagen muestra el flujo del núcleo fundido de la Tierra en 1999. Cada flecha indica el movimiento del líquido del núcleo en dirección horizontal con respecto a la superficie terrestre. Crédito: ESA (data source: Madsen et al, 2026)
El modelo utilizado en la investigación indica que este flujo hacia el este en la región del Pacífico se ha ido debilitando desde el año 2020. Dahl Madsen señaló que el surgimiento de esta corriente oriental intensa en el Pacífico es contemporáneo a un cambio de comportamiento en el núcleo interno, tal como se ha inferido a partir de estudios geodésicos y sismológicos.
El equipo plantea la hipótesis de que estas alteraciones en las regiones más profundas del planeta podrían estar asociadas con los cambios observados en el flujo bajo el Pacífico. El sistema del núcleo externo se consideraba previamente como un sistema de movimiento comparativamente estable, por lo que esta modificación tan dramática sugiere que la dinámica del centro terrestre no siempre se comporta de acuerdo con los modelos establecidos.
El estudio proporciona nueva información sobre los procesos turbulentos que generan el campo magnético terrestre y apunta a posibles conexiones entre la dinámica del núcleo externo y los cambios que ocurren en zonas aún más profundas del planeta, cerca del núcleo sólido interior.
Dahl Madsen explicó que esta inversión del flujo a gran escala bajo el Pacífico plantea nuevas preguntas sobre el comportamiento del interior profundo de la Tierra, y que los científicos tratan ahora de determinar si esta inversión representa una fluctuación de corta duración, parte de una oscilación repetitiva, o un nuevo equilibrio estable para la circulación del núcleo. El investigador añadió que el seguimiento continuo será esencial para determinar cómo evolucionará el flujo en los próximos años.

Esta imagen muestra el flujo del núcleo fundido de la Tierra en 2016. Cada flecha indica el movimiento del líquido del núcleo en dirección horizontal con respecto a la superficie terrestre. Crédito: ESA (data source: Madsen et al, 2026).
La constelación Swarm y la detección remota del núcleo
El campo magnético terrestre se genera por el movimiento en el núcleo externo líquido, donde el hierro fundido eléctricamente conductor circula alrededor del núcleo interno sólido. Este proceso, conocido como geodinamo, se encuentra en constante evolución, aunque muchos de sus patrones de flujo a largo plazo han parecido relativamente persistentes durante décadas de observación.
Los tres satélites Swarm, lanzados en 2013, transportan magnetómetros altamente sensibles capaces de cartografiar el campo magnético terrestre con una precisión excepcional. Volando en órbitas cuidadosamente coordinadas, los satélites pueden distinguir las señales magnéticas originadas en el núcleo de aquellas producidas por la corteza, los océanos, la ionosfera y la magnetosfera.
Anja Stromme, responsable de la misión Swarm en la ESA, señaló que el conjunto de datos a largo plazo proporcionado por Swarm resulta fundamental para este estudio. Aunque Swarm fue lanzado después del evento dramático de inversión de 2010, ha proporcionado datos de alta precisión que informan sobre el comportamiento del núcleo interno terrestre en el periodo posterior.
Stromme destacó que Swarm ofrece una cobertura global continua durante muchos años, lo que permite a los científicos rastrear cómo evoluciona la dinámica del núcleo a lo largo del tiempo en lugar de depender únicamente de los observatorios magnéticos terrestres.
Las mediciones magnéticas satelitales de larga duración permiten a los investigadores seguir los cambios en la geodinamo en tiempo casi real y mejorar los modelos de evolución del campo magnético terrestre. Las observaciones futuras de misiones como Swarm desempeñarán un papel crucial en este ámbito.
Los datos satelitales también permitieron a los investigadores detectar aceleraciones de tipo ondulatorio y estructuras de flujo que cambian rápidamente, las cuales podrían haber permanecido ocultas dentro de conjuntos de datos más ruidosos. La investigación también identificó las alteraciones súbitas asociadas con la inversión del Pacífico y el jerque geomagnético de 2017.
Estos hallazgos desafían las suposiciones de que el núcleo externo está dominado por una circulación occidental estable, según explicó Elisabetta Iorfida, científica de la misión Swarm en la ESA. Iorfida señaló que este estudio demuestra que los cambios regionales pueden emerger rápidamente en apenas una década, y que los hallazgos pueden ayudar a los científicos a investigar las posibles interacciones entre el núcleo externo, el núcleo interno, el manto inferior y, por tanto, proporcionar más información sobre el límite núcleo-manto, que es una región crítica para la dinámica profunda de la Tierra.
Implicaciones para la comprensión del sistema terrestre
Aunque estos procesos ocurren muy por debajo de la superficie terrestre y no representan ningún peligro para las personas ni para el clima, resultan fundamentales para comprender el funcionamiento del planeta. El movimiento del hierro líquido en el núcleo externo genera el campo magnético terrestre, que protege la Tierra de las partículas cargadas que emanan del Sol.
Sin este escudo, la atmósfera y la infraestructura tecnológica del planeta estarían mucho más expuestas a la radiación solar dañina. El campo magnético no es fijo, sino que cambia lentamente con el tiempo a medida que evoluciona el flujo del núcleo, afectando desde los sistemas de navegación hasta las operaciones de naves espaciales y los modelos del clima espacial cercano a la Tierra.
Comprender cómo y por qué cambia el núcleo resulta, por tanto, importante tanto desde el punto de vista científico como práctico. La investigación plantea preguntas intrigantes sobre cómo se conectan dinámicamente las capas más profundas de la Tierra, y según Iorfida, a medida que el campo magnético continúa evolucionando, las misiones satelitales están proporcionando una visión cada vez más detallada de los procesos dinámicos que se desarrollan en el interior profundo del planeta, revelando que el núcleo terrestre puede ser mucho más variable y complejo de lo que se creía.
FUENTES:
Madsen, F. D., Howard, I., Brown, W., & Whaler, K. (2026). Principal component analysis of the 2010 reversal of core-surface flow beneath the Pacific Ocean. Journal of Studies of Earth’s Deep Interior, Volume 2, Article 2. doi.org/10.46298/jsedi.17268
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