Un año de horror. Más de 10 mil protestas en 2025
Primer año de Trump detona la resistencia popular en EU
Alza de 133% en comparación con el inicio de su gobierno en 2017, sin precedente. Iniciativa Reyes no ha movilizado a 7 millones en un día; hay actos de solidaridad cotidianos
"Proteger a los migrantes, proteger al planeta" en Nueva York © KENA BETANCUR / AFP
D. Brooks y J. Cason, corresponsales, The Independent y redacción
jornada.com.mx/21/01/2026
En un año, más protestas de las que hubo en su primer mandato
Washington y Nueva York. Líderes religiosos, sindicalistas, activistas comunitarios, estudiantes y artistas en todo el país son parte de una ola creciente de oposición y resistencia a las políticas y agenda derechista de Donald Trump, cuyas expresiones a lo largo de su primer año como presidente son las protestas populares más grandes en la historia de Estados Unidos.
“Sal y camina contra el fascismo”, clamaron estudiantes de preparatoria que abandonaron sus aulas el martes en la capital de este país para marcar el primer aniversario del presidente, mientras en Minnesota los sindicatos estatales, iglesias, pequeños comerciantes, universitarios y organizaciones comunitarias han llamado a un paro estatal este viernes, y por diversos rumbos del país se multiplican acciones de protesta, desde vigilias a marchas hasta acciones en defensa de inmigrantes.
En Mineápolis, Chicago, Los Ángeles, Charlotte y Nueva Orleans, entre otras, todos los días se escuchan los silbatos –símbolo de resistencia– para alertar de redadas de agentes federales.
“En el año desde que Trump retornó al puesto, el número de protestas en Estados Unidos ya ha superado a las que ocurrieron en el mismo periodo de su primer gobierno”, reporta The Guardian esta semana con base en cálculos de la Universidad de Harvard. “Hubo más de 10 mil 700 protestas en 2025, un incremento de 133 por ciento de las 4 mil 588 registradas en 2017, el primer año de la primera presidencia de Trump”. Los expertos agregan que se ha registrado por lo menos una protesta en casi todos los condados del país, incluyendo cientos que fueron ganados por Trump.
Esas expresiones de resistencia han incluido las marchas nacionales más grandes jamás registradas bajo la consigna de “Reyes no” en el verano pasado, con una participación de entre 5 a 7 millones en un solo día en acciones en miles de pueblos y ciudades, como también en actos simbólicos pequeños pero constantes casi todas las semanas.
Y esa resistencia no se ha limitado a manifestaciones y marchas en las calles y plazas, sino en actos cotidianos. Maestros, junto con padres de familia, se han coordinado para proteger a estudiantes frente a las amenazas de agentes federales; voluntarios se han capacitado con sus vecinos para establecer comités locales de protección de inmigrantes en sus comunidades; proyectos de asistencia mutua entregan alimentos y otras ayudas a vecinos que tiene miedo de salir a las calles.
En las trincheras frente a la ofensiva derechista contra la educación y la cultura, hay gente inesperada como parte de la resistencia: bibliotecarios, curadores de museos, enfermeras, científicos y más enfrentan los intentos de censura de libros, de exhibiciones y narrativas históricas y ataques contra la educación y la salud pública.
Nuevas coaliciones ecuménicas brotan con gente de fe cristiana, musulmana, judía, budista y más nutriendo la resistencia y creando nuevas expresiones de oposición y defensa de la ética –desde nacimientos navideños que condenan la persecución de refugiados como Jesús a vigilias frente a centros de detención, a contingentes en marchas–. Un nuevo Papa estadunidense ha nombrado cardenales defensores de inmigrantes y refugiados a la ciudad de Nueva York y a Palm Beach, donde Trump tiene su club-residencia personal Mar-a-Lago.

▲ Acto en apoyo a Groenlandia frente a la Torre Trump en Nueva York.Foto Afp
Artistas apoyan a migrantes
Artistas famosos y no tanto se suman al coro contra las políticas de Trump, desde su ataque a la cultura y la promoción de la censura a los ataques contra inmigrantes: Bad Bunny; Bruce Springsteen, quien esta semana llamó a que la migra “se salga y deje de chingar a Mineápolis”; la banda Green Day gritando en español “chinga la migra”; así como actores como Jane Fonda, Mark Ruffalo y Susan Sarandon y un número incontable de otros artistas dando ritmo y versos y un poco de belleza a la resistencia.
Todo esto tampoco se queda sólo en gritos de ira y acciones de defensa y solidaridad, también se traduce en cambios políticos en la arena electoral. El triunfo del nuevo alcalde socialista democrático Zohran Mamdani en la capital del capital y la principal ciudad del país, Nueva York; la elección de otra socialista democrática, Katie Wilson, como alcaldesa de Seattle; la relección de la excepcional progresista Michelle Wu como alcaldesa de Boston, entre otros, muestran el surgimiento de una nueva generación progresista ante la sombra de la derecha. Las confrontaciones directas con el gobierno de Trump de políticos opositores más centristas como los gobernadores de Illinois y California, los alcaldes de Chicago y Los Ángeles, Charlotte y hasta Nueva Orleans, y triunfos electorales de candidatos demócratas en contiendas recientes en Miami, y para gobernador de Virginia y Nueva Jersey, son en parte percibidas como respuestas al intento de la derecha de imponerse a través del país.
La Casa Blanca intenta controlar la narrativa, a través de su estrategia de medios, de que tiene control absoluto del país, pero cada día se comprueba que eso es falso. De hecho, el presidente ha tenido que desplegar fuerzas armadas en Los Ángeles y ha amenazado con hacer lo mismo en Seattle, Chicago, Nueva York y ahora Mineápolis y hasta invocar la antigua Ley de Insurrección para imponer control militar y político de esas ciudades, aunque ha tenido que retroceder por la combinación de oposición interna y fallos de tribunales.
Desde el inicio, Trump ha acusado a todo opositor, crítico y contrincante como de “izquierda radical” y declarado que las protestas y acciones de desobediencia civil son promovidas por “anarquistas” y “comunistas” que desean destruir este país. Algunos advierten que busca provocar para justificar la represión y control de ciudades y estados encabezados por sus opositores y/o para crear un espectáculo constante que, cree, beneficiará a sus aliados en el ámbito electoral. Que él y los integrantes de su gabinete estén dispuestos a golpear, arrestar y hasta matar a ciudadanos estadunidenses, incluso blancos, provoca escalofríos para algunos que concluyen que este gobierno es capaz de cualquier cosa.
Pero el hecho es que a pesar de las amenazas, asesinatos, arrestos, abusos de derechos básicos y libertades civiles, no sólo no ha logrado imponer el silencio, sino la respuesta es cada vez más ruidosa al llegar a un año de su gobierno.
Se escuchan los silbatos.
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