Este intento de golpe, aunque fracasado, deja al descubierto las tensiones profundas de una democracia que lucha por consolidarse frente a los embates de quienes, desde dentro y fuera, no aceptan los resultados de las urnas.
“Traición a la Patria”: así reaccionaron las fuerzas políticas al fracasado golpe de Estado en Colombia
El gobierno responde con firmeza y la oposición esquiva su responsabilidad
El ex canciller colombiano Alvaro Leyva Durán (izquierda) reunido con el expresidente y líder de la oposición Álvaro Uribe en agosto de 2024. Foto: equipo de prensa de Leyva Durán
Diana Carolina Alfonso
diario-red.com 30/06/25
Documentos y grabaciones obtenidas por el diario El País de España revelan un plan meticuloso para derrocar al presidente Gustavo Petro, orquestado por su propio excanciller, Álvaro Leyva Durán, en alianza con sectores de la derecha internacional y local. Esta investigación reconstruye los hilos de esta peligrosa trama, sus actores clave y las respuestas institucionales ante lo que podría configurarse como traición a la patria.
Álvaro Leyva Durán: del gabinete a la conspiración
La figura del conservador Álvaro Leyva Durán (82 años) representa una paradoja en la política colombiana. Con una trayectoria que abarca desde su participación en los diálogos de paz con las FARC hasta su nombramiento como canciller por Petro en 2022, Leyva parecía encarnar el puente entre las distintas Colombias. Sin embargo, su salida del gobierno en 2024 -tras ser suspendido por la Procuraduría en el marco de la organización de la Conferencia Climática- marcó el inicio de un sorpresivo viraje.
Las grabaciones revelan que Leyva, lejos de limitarse a críticas políticas, emprendió una campaña de desprestigio internacional contra Petro. En sus viajes a Washington, buscó aliados en figuras como Mario Díaz-Balart, el congresista republicano conocido por su beligerancia contra gobiernos progresistas en América Latina. Lo más grave: según las pruebas, exploró activamente la posibilidad de reemplazar a Petro por la vicepresidenta Francia Márquez, gestionando apoyos en círculos cercanos a Donald Trump.
La mano de Washington
Mario Díaz-Balart no es un nombre cualquiera en el laberinto de la política estadounidense. Es parte de ese grupo de floridanos —Marco Rubio, Rick Scott— que han convertido el anticomunismo en una industria. Su historial es claro: impulsó sanciones contra Venezuela, bloqueó licencias petroleras, apoyó a María Corina Machado. Ahora, según documentos y testimonios cruzados, puso sus ojos en Colombia.
Su modus operandi sigue el manual del "golpe blando": deslegitimar mediante acusaciones sin pruebas, aislar internacionalmente y promover fracturas internas.
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Las grabaciones revelan que Leyva, lejos de limitarse a críticas políticas, emprendió una campaña de desprestigio internacional contra Petro
Las pruebas muestran que Díaz-Balart no solo recibió a Leyva, sino que mantuvo reuniones paralelas con Vicky Dávila, la candidata presidencial de derecha cuya vinculación con la trama ha sido denunciada por el exalcalde de Medellín, Daniel Quintero. "Es muy grave que por los mismos días que Leyva se reunió con Díaz-Balart, Vicky Dávila también lo hiciera", señaló Quintero, planteando preguntas incómodas sobre la coordinación de estos encuentros.
La respuesta del bloque de Gobierno: unidad contra la traición
Frente a la amenaza, el gobierno cerró filas. La canciller Laura Sarabia calificó a Leyva como "traidor a la patria", mientras el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, advirtió que se investigaría el caso bajo el marco de la seguridad nacional. El ministro de Justicia, Luís Eduardo Montealegre, recordó que el artículo 455 del Código Penal establece penas de hasta 30 años de prisión para quienes conspiren con potencias extranjeras contra el orden constitucional.
La fractura Petro-Márquez: crónica de un desencuentro
La vicepresidenta Francia Márquez, cuyo nombre fue utilizado como pieza en este ajedrez político, se vio obligada a desmarcarse: "Jamás traicionaría al presidente". Sin embargo, su relación con Petro atraviesa su momento más crítico. Tras ser removida del Ministerio de Igualdad, Márquez rompió públicamente con su mayor aliado y reemplazo en la cartera, Carlos Rosero, y renunció al Proceso de Comunidades Negras (PCN), movimiento que la acompañó en su ascenso. Al parecer la ruptura con el movimiento social no implicó la soledad política de la vicepresidenta.
Las tensiones llegaron a su clímax durante un Consejo de Ministros transmitido en vivo en febrero, donde Márquez cuestionó abiertamente la política de seguridad y denunció "chantajes" dentro del gobierno. Petro respondió señalando que su vicepresidenta no había ejecutado adecuadamente sus funciones y habría seguido "malos consejos" de Leyva.
Alvaro Leyva Duran. Crédito: Chepa Beltran / Zuma Press / ContactoPhoto
La crisis del Uribismo y la respuesta de la Oposición
Álvaro Uribe Vélez, el expresidente y líder del Centro Democrático, salió a defender a su correligionario Miguel Uribe Turbay, cuyo nombre apareció en los audios como posible interlocutor de Leyva. "Es un demócrata integral, no un golpista", declaró Uribe, quien enfrenta sus propios problemas judiciales. La respuesta deja en evidencia la delicada posición de una derecha que, acorralada por escándalos y divisiones internas, parece haber encontrado en el atentado contra Uribe Turbay una oportunidad para reagruparse.
Petro supera otro golpe
La respuesta del presidente Petro mezcló la contundencia política con reflexiones personales. En un extenso comunicado, desmontó las acusaciones de Leyva sobre sus viajes a París y Chile- revelando que visitó la casa de Pablo Neruda en Isla Negra durante la conmemoración al golpe que destituyó a Salvador Allende- y denunció la "doble moral de una oligarquía que nunca aceptó el cambio". En el texto publicado en redes, recordó cómo Leyva quiso colocar a su hijo en embajadas, cómo su familia "aparecía en cada gira como lobbista".
Su modus operandi sigue el manual del "golpe blando": deslegitimar mediante acusaciones sin pruebas, aislar internacionalmente y promover fracturas internas.
Sus palabras, cargadas de historia personal y alusiones a los fantasmas del pasado golpista de América Latina, mostraron a un mandatario consciente de la gravedad del momento.
Traición a la patria: los límites de la democracia
El delito de traición a la patria, definido en el artículo 455 del Código Penal colombiano, cobra relevancia inédita. Expertos consultados coinciden: si se prueban las gestiones de Leyva para obtener apoyo extranjero contra el gobierno, el caso podría configurar este grave delito. La Fiscalía General ya analiza las pruebas, en un proceso que marcará un precedente sobre los límites de la oposición política en Colombia.
Este intento de golpe, aunque fracasado, deja al descubierto las tensiones profundas de una democracia que lucha por consolidarse frente a los embates de quienes, desde dentro y fuera, no aceptan los resultados de las urnas. La respuesta institucional y social a esta crisis definirá no solo el futuro del gobierno Petro, sino el de la propia democracia colombiana.
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