Una investigación publicada en Journal of Clinical Investigation identifica un proceso inflamatorio vinculado a la pérdida de tejido cerebral y apunta a un posible biomarcador para detectar el deterioro cognitivo asociado a esta enfermedad
ANDREA RIVERO GARCíA
Gacetamedica.com/6 NOV 2026 · 09:56
La hipertensión pulmonar no solo afecta a los pulmones y al corazón. También puede provocar alteraciones en el cerebro relacionadas con problemas de memoria, atención y planificación. Así lo revela un estudio publicado en Journal of Clinical Investigation.
La investigación identifica un mecanismo biológico que podría explicar por qué algunos pacientes con hipertensión pulmonar experimentan deterioro cognitivo. En concreto, los científicos han encontrado una relación entre la inflamación que caracteriza a esta enfermedad y determinadas alteraciones cerebrales. Además, sus resultados apuntan a la posibilidad de desarrollar un biomarcador que permita anticipar y controlar estos problemas.
La hipertensión pulmonar es una enfermedad que se caracteriza por un aumento de la presión sanguínea en los vasos que transportan la sangre a los pulmones. Entre sus síntomas habituales figuran la dificultad para respirar, el dolor torácico y los mareos. Sin embargo, los investigadores han observado que también puede afectar a funciones cognitivas como la memoria y la capacidad de planificación.
"En medicina, solemos tratar los síntomas de un solo sistema orgánico, pero la realidad es que nuestro cuerpo es muy complejo y los procesos patológicos pueden afectar a múltiples partes del organismo", explicó Stephen Chan, profesor de Medicina Vascular de la Universidad de Pittsburgh y uno de los responsables del estudio.
Alteraciones específicas en el cerebro
Para investigar el origen de estos problemas, el equipo comparó imágenes de resonancia magnética cerebral de personas con hipertensión pulmonar y de individuos sin esta enfermedad. El análisis combinó información procedente de una amplia base de datos de salud pública con estudios realizados en un grupo de pacientes del UPMC.
Los resultados revelaron que las personas con hipertensión pulmonar presentaban una pérdida significativa de tejido cerebral y una menor comunicación entre dos regiones implicadas en funciones cognitivas: el cerebelo, situado en la parte inferior del cerebro, y el lóbulo frontal, relacionado, entre otras capacidades, con la atención y la planificación.
Estas alteraciones no aparecieron en personas con otras enfermedades cardíacas, pulmonares o psiquiátricas. Tampoco pudieron atribuirse a una menor concentración de oxígeno en sangre, a problemas de funcionamiento del corazón o a los medicamentos empleados para tratar la hipertensión pulmonar. Esto apunta a que los cambios cerebrales podrían formar parte del propio proceso de la enfermedad.
El papel de la variante genética NCOA7
La investigación también profundiza en el papel del gen NCOA7, que ya había sido relacionado con los procesos inflamatorios asociados a la hipertensión pulmonar. Una variante de este gen, presente aproximadamente en una cuarta parte de los pacientes, favorece las respuestas inflamatorias y se asocia a un peor pronóstico.
Los investigadores plantearon que esta misma alteración genética podría estar detrás de la inflamación cerebral. Para comprobarlo, analizaron datos genéticos y muestras de tejido, además de realizar experimentos con modelos animales.
El equipo encontró indicios de una actividad excesiva de la microglía, las células inmunitarias del sistema nervioso central, en el cerebelo de pacientes y ratones con hipertensión pulmonar. Esta hiperactividad se acompañaba de cambios en las neuronas.
Stephen Chan, profesor de Medicina Vascular de la Universidad de Pittsburgh y uno de los responsables del estudio.Los experimentos también mostraron que los ratones con hipertensión pulmonar que carecían del gen NCOA7 presentaban un daño cerebeloso más grave que aquellos que desarrollaban la enfermedad, pero conservaban el gen. Este resultado refuerza la hipótesis de que NCOA7 desempeña un papel importante en la regulación de la inflamación cerebral.
Nuevas vías para el diagnóstico y el tratamiento
Los autores consideran que el mecanismo identificado podría tener implicaciones más allá de la hipertensión pulmonar. Según Chan, la deficiencia de NCOA7 podría estar relacionada con otros procesos inflamatorios que contribuyen al deterioro cognitivo, la demencia y el envejecimiento, aunque esta posibilidad requiere nuevas investigaciones.
El hallazgo también plantea la necesidad de prestar mayor atención a la salud cognitiva de las personas con hipertensión pulmonar. Actualmente, las recomendaciones clínicas para el seguimiento de estos pacientes no incluyen una evaluación específica de sus capacidades cognitivas y tampoco existe un biomarcador establecido para predecir o monitorizar el daño cerebral asociado a la enfermedad.
Por ello, identificar este proceso inflamatorio podría abrir nuevas vías para desarrollar herramientas de detección y tratamientos dirigidos a proteger la función cerebral.
"Los pacientes suelen suponer que los problemas de memoria o las dificultades de concentración no están relacionados con su hipertensión pulmonar. Nuestros hallazgos sugieren que esos síntomas forman parte del proceso de la enfermedad y merecen atención", concluyó Chan.
ANDREA RIVERO GARCíA
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