Un pequeño dispositivo, sin batería ni cables, que se introduce con una aguja, puede estimular los nervios mediante impulsos eléctricos y anular la vía de “comunicación del dolor”
Tamaño real del dispositivo SEED para tratar el dolor crónico NYU Abu Dhabi
Juan Scaliter
larazon.es/11.10.2026 15:05
El dolor puede convertirse en una presencia que lo ocupa todo: altera el sueño, dificulta caminar, condiciona el trabajo y termina por modificar la vida cotidiana. En España, una de cada cuatro personas adultas convive con dolor crónico, de acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad. Ahora, un dispositivo del tamaño de una pequeña semilla plantea una nueva forma de intervenir sobre los nervios que transmiten las señales eléctricas del organismo. Se introduce mediante una aguja, funciona sin batería y recibe energía desde el exterior del cuerpo. Su objetivo es ofrecer una alternativa menos invasiva para modular la actividad nerviosa, una estrategia que podría abrir nuevas posibilidades en el tratamiento del dolor persistente.
El dispositivo, desarrollado por científicos de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi en colaboración con la Cleveland Clinic Abu Dhabi, se describe en un estudio publicado en Science Advances. Bautizado como SEED (semilla en inglés), es el acrónimo de Stimulating Electrode for Electroceutical Delivery (Electrodo de Estimulación para Terapias Electrocéuticas), mide aproximadamente 9 milímetros de largo y 1,4 de diámetro. Sus dimensiones permiten introducirlo a través de una aguja médica estándar, sin necesidad de recurrir a una intervención quirúrgica para colocarlo.
La idea parte de una premisa sencilla: si los nervios transmiten información mediante señales eléctricas, es posible intervenir sobre esa comunicación utilizando impulsos controlados. Los nervios periféricos funcionan como vías de comunicación entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo. Transportan información sensorial, incluida la relacionada con el dolor, y también órdenes que permiten mover los músculos. Modular su actividad puede ayudar a tratar determinadas alteraciones, siempre que la estimulación alcance las fibras adecuadas.
“Este dispositivo representa un cambio en nuestra forma de pensar sobre el tratamiento de las enfermedades relacionadas con los nervios explica Khalil Ramadi, líder del estudio, en un comunicado -. Al crear un dispositivo que puede inyectarse en lugar de implantarse quirúrgicamente, hacemos que estas terapias sean más sencillas, seguras y accesibles, manteniendo al mismo tiempo un control preciso sobre la actividad nerviosa”.
La principal novedad de SEED está en cómo recibe la energía. En lugar de incorporar una batería, utiliza un sistema de acoplamiento inductivo: una bobina externa genera un campo magnético variable que permite alimentar el pequeño implante. El dispositivo convierte esa energía en impulsos eléctricos capaces de estimular el nervio próximo. La señal se genera y se controla desde fuera del organismo, de modo que es posible ajustar parámetros como la frecuencia, la duración y la intensidad de los pulsos.
El sistema trabaja a una frecuencia de 65 kilohercios, una elección que permite transferir energía mediante el campo magnético a través de los tejidos. El diseño también incorpora electrodos de platino-iridio dispuestos en forma de espiral, concebidos para orientar la estimulación a lo largo del nervio y limitar la dispersión de la señal hacia tejidos cercanos. Otra ventaja es que el dispositivo puede localizarse mediante técnicas de imagen habituales, como la ecografía y la tomografía computarizada. Esto permitiría guiar su colocación y comprobar después dónde se encuentra, un aspecto importante cuando se pretende actuar sobre una estructura nerviosa concreta.
Pero ¿funciona? El equipo de Ramadi ha realizado pruebas de laboratorio, experimentos con tejidos biológicos y ensayos en animales. En estos últimos, los científicos introdujeron el dispositivo cerca del nervio ciático de ratas anestesiadas y comprobaron que podían activarlo desde el exterior. La estimulación produjo respuestas motoras sincronizadas con los impulsos eléctricos, y la intensidad de la respuesta podía modificarse ajustando los parámetros de la señal.
“Esta tecnología tiene el potencial de cerrar la brecha entre las terapias no invasivas y los implantes tradicionales – concluye Mohamed Elsherif, coautor del estudio -. Abre la puerta a tratamientos que son a la vez eficaces y fáciles de administrar, lo que podría mejorar considerablemente la atención al paciente”. El objetivo, en pocas palabras, es combinar la capacidad de actuar sobre nervios concretos con una colocación más sencilla y menos invasiva.
El nuevo dispositivo todavía está lejos de convertirse en un tratamiento disponible. Los experimentos no han demostrado que reduzca el dolor en seres humanos, ni han establecido su seguridad y eficacia a largo plazo. Antes de llegar a la práctica clínica será necesario comprobar, entre otras cuestiones, cómo se comporta el implante durante periodos prolongados y si puede estimular de forma fiable los nervios elegidos en pacientes.Si supera esas etapas, SEED podría ampliar las opciones de neuromodulación, una familia de tratamientos que utiliza señales eléctricas para modificar la actividad del sistema nervioso. Su pequeño tamaño y la ausencia de batería o cables implantados ofrecen una vía prometedora para simplificar la administración de estas terapias. No es todavía una solución contra el dolor crónico, pero sí un paso hacia una medicina capaz de intervenir en los circuitos nerviosos con dispositivos cada vez más pequeños.
__________
Fuente:
