La tensión entre Cuba y Trump crece ante versiones sobre un posible ataque militar y sus efectos políticos, económicos y regionales
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Luis Manuel Arce Issac
Almaplustv/28/09/2026
En medio de la visita del presidente de China, Xi Jinping, a Estados Unidos y la pomposa bienvenida ofrecida por Donald Trump, la CBS anunció que el Pentágono prepara una guerra contra Cuba, con un bloqueo desde hace 65 años reforzado con una prohibición al
Mundo de enviarle hidrocarburos y a la ínsula no llega ni un barril de petróleo desde hace ocho meses.
A una pregunta de un reportero, Trump dijo el sábado que "yo diría que Cuba y nosotros llegaremos a un acuerdo". No creo que necesitemos recurrir a la vía militar". Queremos ayudar a Cuba. Queremos abrir Cuba a nuestra gente".
Y es esto último lo que define su posición negativa hacia la isla y el porqué sí es necesario tomar en cuenta la revelación de la CBS. Ya el canciller cubano Bruno Rodríguez aclaró que hay conversaciones, pero sin resultados.
Según la fuente, la cual asegura que tuvo acceso a un mensaje interno, la decisión se encuadra en la planificación militar dirigida contra Cuba y con las palabras de Trump en la 81 Asamblea General de la ONU hace unos días, donde proclamó: Aniquilaré Irán y Cuba caerá. Para Cuba es imprescindible atenerse a esa amenaza y tomar la del sábado de “abrir Cuba a nuestra gente” como complementaria.
La CBS detalla que la Reserva del Ejército de Estados Unidos está estudiando si puede proporcionar al Comando Sur de las Fuerzas Armadas refuerzos policiales, personal médico y otras unidades de apoyo en los próximos cuatro meses; pidió a sus comandos información sobre la disponibilidad de seis unidades que estarían bajo la autoridad del Comando Sur y que se necesitarían en "90 a 120 días".
La misma cadena había informado que los planificadores del Pentágono examinaron una serie de opciones, entre ellas un asalto aéreo liderado por la 101.ª División Aerotransportada con miles de soldados. Al respecto, la NBC News entrevistó al canciller cubano Bruno Rodríguez, quien respondió con firmeza que Cuba adopta medidas para aumentar su capacidad defensiva con la participación de todo el pueblo.
Lo importante en este caso es situarse en las perspectivas posibles, tomando en cuenta los diversos factores que operan en el grupo de millonarios genocidas que dirige Estados Unidos, parte de los cuales se evidenciaron en la visita que acaba de realizar Xi Jinping a la Casa Blanca, como es la búsqueda de Washington de una relación equilibrada entre ambas potencias en la que cada cual respete su territorio.
Es por ahora solamente un planteo bastante incierto porque en las condiciones del momento actual es imposible que el mundo se pueda parcelar, y mucho menos forzar un nuevo reparto territorial como sucedió posteriormente a la Segunda Guerra Mundial. Los tiempos han cambiado mucho y la globalización, quiérase o no, sigue teniendo un impacto decisivo en las relaciones internacionales. China le dio una interpretación diferente y racional: no provocar una guerra entre ellos.
Quizás la premura de adelantar un ataque militar a Cuba, como revela la CBS, responda a la idea trasnochada de convertir la isla en otro Puerto Rico antes de que se llegue a ese equilibrio entre las dos potencias manejado en la reunión, o a una pésima idea de usar a Cuba como moneda de cambio respecto de Taiwán en unas nuevas relaciones con Pekín.
Todo es muy hipotético y, para suerte de la humanidad, el rumbo que hasta ahora lleva China difiere sustancialmente del de Estados Unidos. Cuba nunca se dejaría arrastrar a una situación de esa naturaleza. Eso está descontado.
Así que, en lugar de estas especulaciones que están saturando los sitios en las redes, analicemos mejor lo que realmente puede ocurrir en la relación Cuba-Estados Unidos y la hipótesis manejada por la CBS de un ataque militar inminente a la isla.
En primer lugar, no descartar la posibilidad de un violento ataque tecnológico tipo Irak o Irán, sin fuerza terrestre para no tener bajas, como en Venezuela. El equipo de Trump es capaz de realizar cualquier tipo de acción genocida; no hay escrúpulos ni fronteras, todos son mercenarios, aunque sean millonarios.
Cuba es pobre, pero tiene recursos minerales que les interesan, y una posición geográfica estratégica por la cual sigue siendo, como antaño, la “llave de las Américas”. Pero, por encima de eso, está su valor ideológico, su ejemplo de patriotismo y la demostración de que se puede ser independiente de EEUU. Es donde radica la fuerza de su heroica resistencia.
Cuba posee reservas muy importantes a nivel mundial de níquel y cobalto y se ubica en el top de productores internacionales. Además, hierro y acero, cromita, muy importante por sus variedades metalúrgicas y refractarias, oro, plata, cobre, manganeso, plomo y zinc, y otros no metálicos como la zeolita de alta pureza para uso agrícola e industrial, materiales de construcción y abundantes depósitos de caliza (para cemento y cal), mármol, arcilla, caolín, yeso y arena.
Puede convertirse de la noche a la mañana en la principal potencia turística del Caribe y desarrollar en tiempo récord una superestructura hotelera impresionante que la convertiría en el epicentro del sector en las Américas.
Pero lo más importante que debería sopesar Trump son los costos políticos e incluso los militares de un ataque a una Cuba que en nada se parece a Venezuela, y más bien se asemeja a Irán.
En la isla está demostrado que allí no se rinde nadie, y eso se constata día a día, desde hace 67 años, y más en este cobarde y miserable asedio malthusiano que ya habría hecho claudicar a cualquiera, pero no a los cubanos.
La mayoría de su actual población nació en medio del bloqueo, y es poseedor de una historia y una cultura de patria ininterrumpida desde 1868. Tiene un espíritu de lucha innato y eso nadie lo duda.
Es un pueblo admirado en el mundo, y en particular en el continente. Una hipotética agresión militar como la señalada por CBS desataría una crisis regional de gran escala y consecuencias militares, humanitarias y geopolíticas impredecibles.
Los ciberataques, guerra electrónica y bombardeos para destruir estructuralmente al país y acabar de derrumbar La Habana y Santiago de Cuba no le servirían de mucho, más allá de la matanza indiscriminada que podría ocasionar.
Las armas han cambiado, pero los principios bélicos no. Para lograr una victoria militar, hay que invadir y ocupar el territorio. Y los generales yanquis saben que eso no sucederá en Cuba.
Los soldados yanquis pisarán esta tierra solamente una vez, y regresarán a sus hogares en ataúdes. Sus asesinos serán Trump, Marco Rubio, los generales y los millonarios. No parece que el pueblo estadounidense les permita seguir en el poder aunque creen mil ICE más.
Al igual que sucedió en el Mariel cuando los sucesos en la embajada de Perú en La Habana, Cuba sí podrá invadir a Estados Unidos sin tener muertos, abriendo de nuevo el océano para que todo aquel cubano que quiera irse a Estados Unidos lo haga. Una crisis migratoria a la cual seguramente se unirían Haití y Centroamérica sería imparable.
Seguramente el mundo estará a favor de Cuba, por mucho Escudo de las Américas que cree Marco Rubio, o que proliferen los Milei, Bukele, De la Espriella, Noboa, Kast Rist, Fujimori y los sursuncordas de la sumisión.
El continente se hará invivible para todo lo que huela a yanqui. Es lo que le han dicho sus propios especialistas de inteligencia a Trump.
Le han dicho más de una vez y bien claro que, incluso EE. UU. podría lograr una victoria operativa inicial, pero jamás vencería, y si persiste, enfrentaría un prolongado desgaste de ocupación y un fuerte costo político internacional.
Por tanto, Trump no puede guiarse solamente por la guerra abusiva para decidirse atacar a Cuba militarmente, sino por la costosa resistencia que encontrará entre los cubanos y la reacción mundial, en especial en el continente, y muy particularmente en el pueblo estadounidense que no tolerará ese abuso.
Intencional o no, parece un desacierto la filtración de la CBS sobre el hipotético ataque militar a Cuba. Se produce en un momento político muy negativo para él y su equipo, pues abona al rechazo creciente a su administración, a solo semanas de unas elecciones de medio término que se han convertido en un referendo para su gobierno.
Si las gana, todo el mundo sabrá de inmediato cómo y por qué, y eso podría ser peor para su gobierno.
Luis Manuel Arce Issac
Autor de esta publicación
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Luis Manuel Arce Issac: Periodista cubano con más de seis décadas de trabajo profesional ininterrumpido. Fue corresponsal de guerra en Vietnam, Laos, Camboya y Nicaragua, y corresponsal de la agencia Prensa Latina en naciones como Venezuela, Uruguay, España y México. Fue vocero del Comandante Ernesto
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