La falaz arremetida del déspota Trump, cabecilla del imperio, en América Latina con sus amenazas y “poderío militar” no pasarán
Imagen E.O con Copilot
Editorial
Emancipación N° 1060, 26/09/2026
El llamado orden internacional autoritario y militarista, tal como como lo caracteriza Eric Toussaint (15/09/2026), se refleja hoy nítidamente al regreso del imperialismo clásico, en dejar como se dice popularmente, en las astas del toro su fachada “humanitaria”, “democrática”, de “orden internacional basada en reglas”, a desplegar su dominio y explotación sin recatos, sanciones sin más, guerras proxy, “nueva Doctrina Monroe”.… mediante intervención militar a la carta de sus intereses (los personales y del imperio) y el descarado apoyo a regímenes autoritarios y fascistas. Esto por consiguiente devela aspectos importantes que no podemos simplemente soslayar, en la dinámica de su confrontación a nivel global, como específico, en cada uno de nuestros países.
Estados unidos en las últimas décadas ha venido enfrentando graves escenarios económicos, geopolíticos, sociales, culturales concretos, tanto en el plano interno como externo que dibujan sin equívocos un panorama de pérdida de hegemonía, debilidad y decadencia. Una crisis interna compleja y multidimensional con fracturas internas, creciente desigualdad social, problemas raciales (prevalecen conflictos en comunidades anglosajonas, afroamericanas, latinas), declive institucional, sistema bipartidista que hace aguas. Sobresale, además una honda división política e ideológica que reducen su acción legislativa, graves cuestionamientos morales a un amplio sector dirigente, entre ellos a su presidente (el sonado caso Epstein, toda una red internacional de corrupción, abusos sexuales, influencias, secretismo, crímenes), profunda desconfianza en el sistema judicial, electoral. En el plano económico, la desbordada acumulación de deuda que ya supera los 40.2 billones (Pública 32.4 e Intergubernamental: 7.7) que representa más del 120% del PIB inducidos por déficits crecientes, costos onerosos de la deuda, aumentos de gastos federales, tipos de interés, entre otros. A esto súmele, un marcado deterioro en infraestructura industrial, transporte, salubridad que aumentan los desequilibrios. Las recientes cifras muestran una clase media que se pauperiza, una mayor precarización y concentración de la riqueza nacional (el 1% concentra más del 30% de la riqueza) mientras grupos y milicias reorganizadas asolan con discursos “patrióticos” y refuerzan un horizonte de mayor violencia política, en el que ganan mayor espacio sectores supremacistas blancos y cristianos nacionalistas. Crece la censura a gran escala, y la persecución contra la educación crítica polarizan medios, calles, discursos y recintos universitarios. La persecución, el asesinato, la deportación a los migrantes se hace cada vez más discriminatoria e insoportable. Estados Unidos hoy, crudamente es un polvorín a punto de estallar, que cómo lo afirma Noam Chomsky, ya no se puede ocultar con el sofisma de “grandeza nacional”.
En el plano internacional, la situación no es para menos. El restablecimiento del régimen talibán y la rápida salida de las tropas norteamericanas de Afganistán en 2021, después de 20 años de ocupación, mostraron al mundo el rotundo fracaso intervencionista y los límites del poder imperial. El largo camino de intrusiones prolongadas (Irak, Nigeria, Somalia, Siria, Ucrania, Medio Oriente, Venezuela, Mar caribe, costa pacífica, Golfo Pérsico) con los manidos pretextos de lucha contra el “terrorismo”, “lucha contra las drogas” y por la “defensa de la democracia” erosionan el orden internacional, pero restringen su accionar ante el elevado costo humano, económico y político. Su hegemonía cada vez más se basa en la fuerza, la intimidación, el chantaje, que repercute no solo en inestabilidad y peligro de conflagración atómica sino ahora, de sesgo proteccionista y pérdida de credibilidad como “arbitro internacional”.
La guerra contra Irán desde el 28 de febrero último, lo puso al desnudó a tal punto, que su “omnipotente” poderío desfallece sin cesar ante la expectante vista de todos. Según la oficina de presupuesto del congreso (CBO) EE. UU ha gastado 38.000 millones de dólares, 184.000 millones en daños físicos y 113.00 millones en gastos de evacuación y contingencia. No le han valido sus consabidos engaños y trapisondas ante los hechos. Irán tras los bombardeos, bloqueos, la eliminación indiscriminada de sus líderes, niños y civiles, declaraciones de falsas victorias o tomas del estrecho de Ormuz se mantiene, frente a los despropósitos de Washington. No sólo ha repelido los ataques aéreos, mantiene el uso estratégico de su zona marítima, mantiene su programa nuclear restringido y obtuvo acceso a activos financieros congelados y menores restricciones en su comercio petrolero. Por el contrario, ha puesto en jaque y desafiado su poderío militar. Irán ha destruido entre 20 a 28 bases militares estadounidenses según la BBC NEWS distribuidas en 8 países de la región (Arabia Saudita, Catar, Kuwait e Irak), destruido más de 42 aeronaves militares, 24 drones MQ-) Reaper, 7 aviones cisterna KC-135, aviones de vigilancia E-3 AWACS, cazas de combate, aviones de apoyo y reabastecimiento. Igualmente, han afectado seriamente o destruidos baterías antimisiles THAAD, a más de centeneras de muertos y heridos, que el Pentágono omite certificar realmente.
El desplazamiento comercial a nivel global viene también afectado gravemente la economía del imperio. El avance comercial de China en la mayoría de países de América Latina, Asia y áfrica restan poder a su economía. Los adelantos en el comercio bilateral entre monedas locales yuanes, rublos, rupias… para evitar sanciones lo afectan indudablemente reemplazando el dólar. Este surgimiento de bloques alternativos, como la ampliación de los BRICS están minando las agencias internacionales de crédito con los que el imperio sujeta las economías dependientes y más débiles.
Se pueden señalar sin lugar a dudas varios aspectos de esta decadencia:
1. La hegemonía unipolar absoluta ha caído.
2. El bloque occidental construido por la hegemonía estadunidense está en crisis.
3. El sistema financiero occidental base del imperio se debilita poco a poco (BM, FMI, IMC, BANCOS CENTRALES.
4. Los organismos e instituciones creados y manejados unilateralmente por EE.UU (ONU, OEA, OTAN, UE, OMS permanecen en aprietos
5. La resistencia de los pueblos y naciones se hace evidente y crece rápidamente.
Si bien, esta decadencia es paulatina, se espera que los pueblos y naciones, los sectores democráticos, libres y alternativos del mundo, ajusten sus escenarios para fructíferamente hacerle frente y poder derrotarlo estratégica y tácticamente en medio de sus particularidades.
La falaz arremetida del déspota Trump, cabecilla del imperio, con sus amenazas y “poderío militar” no pasarán. Pese a las derrotas, traiciones, retrocesos, dificultades se hace imprescindible seguir empuñando la lucha por la soberanía nacional, la autonomía e independencia, alcanzar la unidad política nacional, regional y seguir organizando la más amplia resistencia social.
Nota de redacción E.O
GMM
