Lentigos solares, hiperpigmentación, manchas blancas y melasma: cada alteración de la piel tiene una explicación distinta. Descubre qué las provoca y cómo prevenirlas
L. Cano
larazon.es/21.08.2026
El verano puede poner a prueba nuestra piel, que necesita una protección especial frente a la radiación solar. Las manchas en la piel por el sol aparecen cuando la radiación ultravioleta (UV) altera la actividad de los melanocitos, las células encargadas de producir melanina.
En algunas zonas, la piel responde fabricando más pigmento del habitual y aparecen manchas marrones, también llamados lentigos solares. En otras, surgen áreas hipopigmentadas que pueden verse como manchas blancas. La edad, el fototipo, la genética y los años de exposición acumulada también influyen.
¿Cómo afecta el sol a la piel?
La radiación ultravioleta que llega a la piel se divide principalmente en UVA y UVB. La UVB actúa sobre todo en las capas más superficiales y es la principal responsable de las quemaduras solares.
Sin embargo, la radiación UVA penetra más profundamente y tiene un papel relevante en el fotoenvejecimiento y en la aparición de alteraciones cutáneas a largo plazo.
Ante esta agresión, los melanocitos producen melanina como mecanismo de defensa. Este pigmento es el responsable del bronceado, pero una exposición prolongada puede alterar su producción.
Con los años, esta respuesta puede volverse irregular y provocar acumulaciones de pigmento en determinadas zonas de la piel. El resultado son algunas de las manchas marrones que aparecen con mayor frecuencia en las personas adultas.
Lentigo solar: qué diferencia hay entre el daño solar agudo y el acumulado
No toda la exposición solar produce el mismo tipo de daño. Una quemadura solar es una manifestación de daño agudo: la piel se inflama y, una vez cicatriza, puede dejar manchas residuales, especialmente en las personas con piel clara.
Pero existe también un daño crónico o acumulado, consecuencia de años de exposición solar sin suficiente protección. Este proceso explica buena parte de los lentigos solares (manchas planas de color marrón que surgen en la piel por la acumulación del daño solar) que aparecen en la edad adulta.
El daño acumulado puede avanzar sin provocar dolor ni señales inmediatas. Con el tiempo puede manifestarse mediante manchas, pérdida de elasticidad y arrugas más marcadas, cambios que forman parte del fotoenvejecimiento.

Los lentigos solares son manchas planas marrones Riscell España
Hiperpigmentación y otros tipos de manchas puede provocar el sol
No todas las manchas relacionadas con el sol tienen el mismo origen. Es importante distinguir entre las manchas marrones, asociadas a un exceso de melanina, y las manchas blancas, que en muchos casos no están provocadas directamente por el sol.
La hiperpigmentación o manchas cutáneas marrones son las más comunes, y suceden cuando algunas zonas de la piel se oscurecen por un aumento en la producción o la acumulación de melanina, el pigmento natural que da color a la piel, el cabello y los ojos. Las pieles más propensas a la hiperpigmentación son más oscuras, con fototipos medios y altos, que son más susceptibles a sufrir la aparición de hiperpigmentaciones.

La hiperpigmentación es un conjunto de manchas marrones o rojizas Clique Clinic
Las denominadas manchas blancas por el sol pueden generar confusión. En realidad, el sol rara vez es la causa directa. En muchos casos, el bronceado de la piel que las rodea puede hacer que determinadas zonas hipopigmentadas sean más visibles y que la exposición solar hace más evidente un problema cutáneo preexistente.
Entre las causas descritas se encuentran la hipomelanosis idiopática, que se caracteriza por pequeñas manchas blancas y redondeadas que aparecen con la edad y el daño solar acumulado. Son típicas de brazos y piernas a partir de la madurez. Existen técnicas con láser para disimular su apariencia.
Hipomelanosis idiopática La Razón¿Puede ser vitíligo una mancha blanca?
Sí, aunque el vitíligo tiene un origen diferente al de la hipomelanosis gutata idiopática. Se trata de un proceso autoinmune que destruye progresivamente los melanocitos y suele afectar a zonas simétricas del cuerpo. El sol no lo causa, pero puede hacer más evidente el contraste entre las áreas despigmentadas y la piel bronceada que las rodea.
Por eso, no todas las manchas blancas deben atribuirse al sol. Diferenciar su origen es importante porque cada problema requiere un abordaje distinto y, en algunos casos, una valoración dermatológica.
¿Qué es el melasma y qué relación tiene con el sol?
El melasma produce manchas marrones, habitualmente simétricas, que suelen localizarse en la frente, las mejillas, la nariz o el labio superior. A diferencia de los lentigos solares, su origen es mixto. La exposición solar interviene junto con factores hormonales, por lo que es más frecuente en mujeres, especialmente durante el embarazo o con el uso de anticonceptivos hormonales.
En este caso, el sol actúa como desencadenante y agravante, pero no constituye la única causa del problema.
Diferencia entre melasma (izquierda) e hiperpigmentación (derecha) La Razón¿Cómo se pueden prevenir las manchas del sol?
La prevención pasa por reducir el impacto de la radiación ultravioleta sobre la piel. La exposición solar acumulada es uno de los factores relacionados con el envejecimiento cutáneo visible y con la aparición de manchas.
Por eso, tanto en personas con piel clara como en personas con fototipos medios y altos es crucial elegir un fotoprotector con alto factor de protección solar (+50 FPS) y de amplio espectro reforzando los filtros frente a la radiación UVB, UVA, para proteger las zonas de la cara, manos, escote y hombros.
Además, se recomienda elegir fotoprotectores que contengan en su fórmula óxidos de hierro, que cubren todo el espectro de luz visible y cuyos estudios demuestran una disminución del índice de severidad del melasma. También existen cremas solares con activos antioxidantes y reparadores del ADN, que pueden ayudar a neutralizar los radicales libres y a prevenir el daño solar acumulado.
Otra opción es incorporar cosméticos o cremas con sustancias despigmentantes (como Thiamidol, la niacinamida y los retinoides), que pueden ayudar a reducir la producción de melanina y a mejorar el aspecto de las manchas oscuras.
¿Cuándo hay que consultar al dermatólogo?
No todas las manchas tienen el mismo origen y su aspecto por sí solo no permite determinar siempre la causa. Esto es especialmente relevante cuando aparecen manchas blancas, ya que pueden corresponder a problemas diferentes.
Una valoración dermatológica permite distinguir entre un lentigo solar, una alteración de la pigmentación, una infección superficial u otros problemas cutáneos.
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