RECUPERAR LA ESCUELA, PLAZA Y CALLE, ES RECUPARAR LA HUMANIDAD
Imagen E.O con Nano Banana 2
Editorial, Emancipación N° 1055
Ibagué, Agosto 22 de 2026
Colombia, Latinoamérica y el mundo se debaten en un mosaico de crudas realidades que convergen entre terremotos, algoritmos y crisis sostenida del orden internacional que se hace trizas, mientras las resistencias de los pueblos y las naciones se acrecientan, en una búsqueda por construir verdaderos caminos de liberación.
Desde San José del Palmer (Chocó) epicentro del tenebroso sismo que afectara a Colombia dejando más de 304 muertes, 4548 heridos, 426 desaparecidos, 16 departamentos y 470 municipios afectados en todo el país, cerca de 130.00 familias damnificadas, viviendas derruidas, escuelas, universidades, hospitales colapsados y en fin un panorama devastador en infraestructura, Salud, educación y vivienda. Pero el movimiento que sacudió el país, también desnudó otras terribles realidades, la pobreza estructural de las zonas y barrios marginales, pero, sobre todo, la indolencia gubernamental, que con arrogancia y despreocupación recién se posesionaba, le mostraba al mundo su incapacidad total para afrontar la tragedia y gobernar para un pueblo que clama atención en alimentos, servicios básicos, vivienda y justicia centenaria. La respuesta fue cínicamente quijotesca: balones para el hambre, obediencia diplomática al imperio, tropas extranjeras para lavarle la cara al criminal sionismo, impedimento y politización a las ayudas internacionales, judicialización a los líderes sociales que se volcaron a suplantar la negligencia oficial, improvisación y aprovechamiento de la tragedia para beneficios partidarios, personales, como lo denuncian los medios alternativos a la misma esposa del ilegítimo, pero lo más grave aportas, en la oscuridad de la tragedia, arrebatar derechos laborales, sindicales y hasta la misma soberanía nacional. Este otro verdadero terremoto político, exige repensar el rumbo, mirar a los damnificados, hacia el pacífico y todas las zonas afectadas, pero no para entregar los recursos del Estado a festín de los bancos, los grandes empresarios como ya lo anunció el adulterino gobierno, privatizar la reconstrucción y a su sombra, entregarles a las multinacionales los recursos y riquezas naturales. Qué valeroso ejemplo de solidaridad desde los barrios, fábricas, sitios de trabajo, indígenas, campesinos, estudiantes, líderes y lideresas sociales, gremiales, sindicales que, contra todo, se han volcado a suplir con su tenor y esfuerzo la ayuda de los colombianos haciendo honor a la consigna: “solo el pueblo salva al pueblo”.
El continente también afronta situaciones similares que fragmenta las naciones, no sólo desde sus propios terremotos y tragedias, sino también desde la irrupción y consolidación de proyectos neoliberales. En Venezuela prosiguen sin cesar los efectos de los efectos del zarpazo estadounidense y el saqueo de su petróleo. Brasil en contra de las acometidas imperiales, se enfrenta a la siniestras manos de una adocenada derecha vendida al filibustero paladín del norte mientras sus sabuesos orquestan más allá de sus fronteras, la legitimación de la barbarie neocolonialista yanqui hostigando a los adalides del incipiente nuevo orden mundial. Cuba luce de resistencia y de dignidad en medio de este transitorio adverso devenir.
El tablero internacional saca a relucir el rotundo fracaso de las sanciones, bloqueos, guerra por delegación que afrontan los países que se anteponen al hegemón, entre ellos Irán, Rusia y China. Las amenazas nucleares de trasfondo, la presión, las artimañas no frenan la multipolaridad ni la arredran, ya es una realidad. De acicate, no le sirve de mucho al imperio, el impulso a la remilitarización subordinada de sus medrosos serviles europeos o asiáticos que se esmeran por sacarle brillo al desprestigiado mazo necro-político de la OTAN, pues cada día ve caer sus arcas, desfallecer en sus acometidas y remontar en su deuda por encima de los 40 billones del PIB. De cantera, para sus desvergonzados propósitos el imperio se aferra al desarrollo desesperado de la Inteligencia artificial enfrentando obstáculos regulatorios limitantes de su liderazgo, crisis de infraestructura energética, tecnológica, de talento especializado y de grandes riesgos que lo pueden conducir a agudizar la burbuja especulativa. La dependencia tecnológica cada vez ralentiza sus posibilidades e incrementa sus costos. La desigualdad en la contienda concentra los beneficios en la todopoderosa Silicon Valley y otros hubs, mientras que el resto disminuidos adolecen de infraestructura y penurias. El ascenso de China en este campo, no solo mina su poderío, sino que se ha vuelto inevitable. Queda a toda vista, que la explotación y el desempleo se intensifican y los reveses en las urnas de las preliminares norteñas lo dejarán sin duda en la bancarrota de su gobernanza. Ahí, en suma, también los adláteres dependientes, sobre todo latinoamericanos, tendrán sus premuras.
En lo concerniente a la investigación y ciencia en el mundo, nos encontramos en una de las etapas más fructíferas. La IA y la biotecnología abren renovados horizontes demostrando que puede alterar la evolución biológica y social. surgen nuevas vías hormonales, terapias y hábitos protectores que indudablemente nos conducirán a prever y tratar más enfermedades con altos índices de favorabilidad. Ya se ha demostrado que envejecer se relaciona con cambios celulares reversibles que ampliarían el horizonte de vida. Descubrimientos fósiles y civilizaciones revelan un pasado mucho más complejo, igual, nos alertan de nuevos riesgos que sin duda lograremos rebasar.
Leer, conocer, analizar, prever y practicar representan para la sociedad y la cultura humana alcances sin iguales en las múltiples posibilidades para afrontar la realidad. Mientras las pantallas colonizan nuestras vidas, la educación, la escuela no puede simplemente reducirse a espacios de acreditación y control, sino a lugares de encuentro, de experiencias en todas las dimensiones humanas y de comunidad. En tiempos de uniformidad, en todos los sentidos, los propiciados por los medios masivos de desinformación, tecnológicos de masificación deben conducirnos a recuperar el aula.
La contracultura que proyectan los fascistas no pasará. La educación no podrá ser un apéndice de la lógica algorítmica, ni de las manipulaciones del dogmatismo o las prohibiciones fascistas, la escuela debe erigirse como el refugio critico del renacer humano. El embrión de la resistencia y la emancipación está en la lectura crítica del conocimiento, en el fragor de la lucha en las calles, en los hechos y la realidad moldeada por la confrontación. Resistir es recuperar el aula, la plaza pública, y la calle como escenarios de encuentro. Recuperar el aula, la plaza y la calle es recuperar la humanidad.
La Redacción
GMM
