DESCUBRE CÓMO LOS ALGORITMOS TRATAN DE CONTROLAR TUS OPINIONES, CREENCIAS, GUSTOS O RECHAZOS
¿Quién decide realmente qué información vemos cada día? ¿Por qué las noticias falsas viajan más rápido que las verdaderas? ¿Puede sobrevivir la democracia al poder creciente de los algoritmos?
CÁNDIDO GÁLVEZ
canarias-semanal.org/ 05/06/2026
Las redes sociales han superado a la televisión como principal influencia política para millones de ciudadanos. Mientras el 90% de los españoles percibe que el país está inundado de bulos, gobiernos y expertos de todo el mundo buscan respuestas ante una transformación que está cambiando para siempre la forma en que se construye la opinión pública.
Durante décadas, la televisión fue el gran escenario donde se formaban las opiniones políticas de millones de personas. Los debates, los informativos y los periódicos marcaban el ritmo de la conversación pública.
Sin embargo, los datos más recientes muestran que estamos asistiendo a una transformación histórica de enorme alcance. Las redes sociales han desplazado a la televisión como principal influencia política para una parte creciente de la población española, especialmente entre los jóvenes.
El estudio analizado revela que ya en diciembre de 2025 el 30,4% de los españoles señalaba las redes sociales e internet como la principal influencia sobre sus opiniones políticas, por delante incluso de la televisión. Lo más significativo no es únicamente el cambio de liderazgo mediático, sino el hecho de que este fenómeno parece acelerarse año tras año.
Los datos publicados el pasado mes de Mayo, añaden además un elemento especialmente preocupante: el 90,1% de los españoles considera que España es un país donde circulan muchos o bastantes bulos, mientras que el 85,1% cree que la desinformación constituye una amenaza directa para la democracia.
Esta percepción social es extraordinariamente elevada. Resulta difícil encontrar otro problema público sobre el que exista un consenso tan amplio entre la población.

EL NUEVO PODER: QUIEN CONTROLA EL ALGORITMO CONTROLA LA VISIBILIDAD
La gran novedad de nuestra época es que la información ya no circula principalmente a través de editores, periodistas o directores de medios. Ahora son algoritmos diseñados por grandes empresas tecnológicas los que deciden qué contenidos aparecen ante los ojos de miles de millones de personas cada día.
Cuando una persona abre TikTok, Instagram, Facebook o X, no ve una selección neutral de contenidos. Ve aquello que el algoritmo considera que mantendrá su atención durante más tiempo.
Y aquí aparece un problema que numerosos investigadores vienen señalando desde hace años: los contenidos más emocionales, más polémicos o más indignantes suelen difundirse con mucha más rapidez que los análisis pausados o las informaciones complejas.
El propio estudio citado en el documento recuerda que diversas investigaciones han demostrado que las noticias falsas suelen propagarse más rápido que las verdaderas, especialmente en las redes sociales.
No es difícil entender por qué ocurre esto. Una noticia falsa espectacular puede provocar sorpresa, miedo o indignación inmediata. Una información rigurosa suele requerir más tiempo, contexto y reflexión.
EL HUMOR COMO NUEVA HERRAMIENTA POLÍTICA
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la importancia que adquiere el humor como vehículo de influencia política. Las redes sociales son ya la principal fuente de acceso a contenidos humorísticos para el 38% de los encuestados, muy por delante de la televisión. Además, el 75,4% reconoce que el humor influye notablemente en su estado de ánimo.
Esto tiene consecuencias profundas. En plataformas como TikTok o Instagram, muchas personas reciben mensajes políticos disfrazados de entretenimiento. Un vídeo de treinta segundos puede contener una visión del mundo, una interpretación de la realidad o una posición ideológica sin que el espectador perciba claramente que está consumiendo contenido político. La frontera entre información, propaganda y entretenimiento se vuelve cada vez más difusa.
LO QUE ESTÁ OCURRIENDO EN ESTADOS UNIDOS
España no es una excepción. En Estados Unidos este fenómeno comenzó antes y de forma más intensa. Las elecciones presidenciales de 2016 marcaron un punto de inflexión. Millones de ciudadanos comenzaron a informarse principalmente a través de Facebook, YouTube, Reddit o X. Desde entonces, el debate sobre las noticias falsas, las campañas de manipulación digital y la polarización política se ha convertido en una cuestión central de la vida pública estadounidense.
La sociedad norteamericana vive hoy una situación en la que amplios sectores de la población consumen información procedente de ecosistemas mediáticos completamente diferentes. Dos ciudadanos pueden vivir en la misma ciudad y tener percepciones radicalmente distintas sobre la realidad porque obtienen sus noticias de fuentes digitales incompatibles entre sí.
BRASIL Y EL PODER DE WHATSAPP
Si existe un país donde las redes sociales han demostrado una capacidad extraordinaria para influir políticamente, ese es Brasil.
Durante los últimos años, WhatsApp se ha convertido en una de las principales vías de circulación de información política. A diferencia de otras plataformas abiertas, los mensajes circulan a través de grupos privados, lo que dificulta enormemente el control y la verificación de contenidos.
En numerosas campañas electorales brasileñas se ha denunciado la difusión masiva de informaciones falsas, vídeos manipulados y rumores diseñados para influir en la opinión pública. El caso brasileño muestra hasta qué punto las nuevas tecnologías pueden alterar el funcionamiento tradicional de la democracia.
INDIA: EL MAYOR LABORATORIO DIGITAL DEL PLANETA
India ofrece otro ejemplo especialmente relevante. Con más de mil cuatrocientos millones de habitantes y cientos de millones de usuarios de teléfonos inteligentes, el país se ha convertido en uno de los mayores escenarios mundiales de la batalla por la información digital.
En muchas regiones, el primer acceso a internet se produce directamente a través de las redes sociales. Esto significa que para millones de personas Facebook, Instagram, YouTube o WhatsApp no son simplemente aplicaciones: son prácticamente la puerta de entrada a la realidad informativa.
Las autoridades indias han tenido que enfrentarse repetidamente a campañas de desinformación capaces de generar tensiones comunitarias, conflictos sociales e incluso episodios de violencia.
UNA TRANSFORMACIÓN HISTÓRICA
Quizá la conclusión más importante sea que no estamos ante un fenómeno pasajero. Lo que muestran los datos españoles es que la influencia de las redes sociales continúa creciendo mientras aumenta simultáneamente la preocupación ciudadana por los bulos y la manipulación informativa. La paradoja es evidente: cuanto más poder tienen las plataformas digitales, más consciente es la población de los riesgos asociados a ese poder.
Nos encontramos, pues, ante una transformación comparable a la aparición de la imprenta, la radio o la televisión. La diferencia es que el cambio actual avanza a una velocidad mucho mayor.
La gran cuestión que se deberá afrontar durante los próximos años será determinar quién controla realmente los canales por los que circula la información, qué responsabilidades deben asumir las plataformas tecnológicas y cómo garantizar que el debate público siga basándose en hechos verificables y no únicamente en contenidos diseñados para captar atención.
Porque, en última instancia, la percepción de millones dependerá cada vez más de quien controla y orienta la información que reciben los ciudadanos.
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REFERENCIAS:
INFORME DEL CIS DEL MES mayo ratificó la influencia récord de las redes sociales alertando de que el 90% de los españoles cree que España es un país lleno de bulos.
- Datos del Barómetro CIS mayo 2026 y estudio Desinformación y humor citados en el documento.
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Fuente:
