El aprendizaje de la lectura hace mucho más que permitirnos descifrar textos
La educación formal altera físicamente la manera en la que los humanos escuchamos, reprogramando los circuitos neurológicos encargados de entender la voz
Aprender a leer redirige el procesamiento auditivo hacia el giro frontal inferior derecho, una región que no se activa en personas sin alfabetización formal. Recreación artística generada con IA. Foto: Nano Banana / Scruzcampillo.
Santiago Campillo Brocal,Biólogo. Máster en Biología Molecular y Biotecnología
Director de Muy Interesante Digital/3.06.2026
Hasta ahora, la ciencia tenía claro que dominar la lectura provocaba cambios físicos y funcionales en el hemisferio izquierdo, justo donde conectamos las formas visuales con sonidos concretos. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Cortex indica algo mucho más profundo: aprender a leer cambia la forma en que escuchamos el mundo.
Llevamos cientos de miles de años hablando, pero apenas unos pocos miles leyendo. La lectura es un invento cultural reciente para el que nuestro cerebro no evolucionó de manera específica. Para poder interpretar los símbolos escritos, nuestra biología tiene que improvisar, reciclando redes visuales y lingüísticas que ya existían.

Las personas sin alfabetización formal muestran menor activación en el giro frontal inferior derecho al escuchar un idioma desconocido. Respresentación artística. Foto: Nano Banana / Scruzcampillo.
El equipo liderado por la neurocientífica Mariana P. Nucci, de la Universidad de São Paulo, ha utilizado resonancia magnética funcional (fMRI) para observar cómo procesan el lenguaje hablado personas con distintos niveles de educación formal. Lo que han descubierto es que los adultos alfabetizados reclutan una región especializada en el lado derecho del cerebro para aislar sonidos, una respuesta neurológica que no aparece en quienes carecen de educación lectora.
La prueba del idioma desconocido
Para entender este fenómeno, los investigadores diseñaron una prueba de estrés auditivo: buscar palabras ocultas en un idioma que nadie de la sala comprendía.
La educación para la lectura enseña explícitamente lo que los neurocientíficos llaman "conciencia fonológica": la capacidad de reconocer y manipular de forma aislada los componentes auditivos de una palabra. Quienes saben leer pueden retener y repetir palabras inventadas sin problemas porque su memoria a corto plazo no depende del significado. Por el contrario, los adultos con analfabetismo funcional suelen tener grandes dificultades para recordar cadenas de sonidos sin sentido.
Para ver si esta habilidad aprendida alteraba el cerebro durante la escucha natural, el equipo de Nucci escaneó a tres grupos de voluntarios: adultos jóvenes con alta educación, mayores con alta educación, y un grupo de mayores funcionalmente analfabetos. Todos han escuchado una narración en portugués (su idioma nativo) y otra en japonés (un idioma desconocido para todos). Su misión era pulsar un botón al escuchar una palabra clave específica.
En portugués, todos los grupos acertaron en torno al 90 % de las veces y mostraron patrones de activación cerebral similares. Pero en japonés, sin la muleta del significado ni el contexto narrativo, la situación fue bien distinta: los adultos educados capturaron la palabra objetivo casi la mitad de las veces; el grupo sin educación lectora, solo un 17 %.
Un cerebro esculpido por la cultura
La respuesta estaba en los escáneres. Al enfrentarse a la cascada de sonidos incomprensibles del japonés, los adultos alfabetizados mostraron un fuerte pico de actividad en el giro frontal inferior derecho, una región cercana a la sien derecha. Esta zona es la contraparte anatómica del área de Broca, el famoso centro de control del habla situado en el hemisferio izquierdo.
Los adultos sin educación formal, en cambio, no lograron reclutar esta región del hemisferio derecho. El éxito a la hora de cazar las sílabas japonesas estaba directamente correlacionado con la puntuación de competencia lectora del individuo.
La capacidad cognitiva para desmenuzar sonidos de forma aislada se desarrolla en el aula, y para ello el cerebro tiene que abrir nuevas vías neuronales.
Ojo con el detalle. Este estudio es observacional y la muestra de adultos con analfabetismo funcional es pequeña (apenas 15 voluntarios), dada la enorme dificultad de encontrar participantes que cumplan los requisitos para entrar de forma segura en un ruidoso escáner de fMRI. Además, factores como la pobreza, el estrés o el acceso a la atención médica podrían influir en la organización del cerebro de forma independiente de la capacidad lectora. Si estos resultados se replican en muestras más amplias, podrían rediseñar los métodos de enseñanza de la lectura y abrir nuevas vías para comprender trastornos como la dislexia desde el hemisferio derecho.
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Referencias
Nucci, M.P. et al. (2025). Literacy modulates engagement of the right inferior frontal gyrus in phonological processing of spoken language. Cortex. DOI: 10.1016/j.cortex.2025.12.007
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