"El entreguismo obliga a elegir bando: con el gobierno títere del Imperio o con el pueblo venezolano"
CRISTÓBAL GARCÍA VERA
canarias-semanal.org/18/05/2026
La cúpula postchavista que hoy gobierna Venezuela, como "encargada" de la Administración Trump, consumó este sábado una de las operaciones políticas más infames: la extradición a Estados Unidos de Alex Saab, el mismo hombre que durante años fue presentado como diplomático, héroe de la resistencia antiimperialista y símbolo de la lucha contra las sanciones norteamericanas. La entrega del exministro de Maduro confirma hasta qué punto el actual ejecutivo encabezado por Delcy Rodríguez ha decidido avanzar en la subordinación abierta de Venezuela a los intereses y dictados de Washington.
El gobierno títere de Venezuela encabezado por Delcy Rodríguez entregó el pasado sábado a Estados Unidos a Alex Saab, antiguo ministro del Ejecutivo de Nicolás Maduro y figura central de la arquitectura económica y diplomática construida por el chavismo durante los últimos años de sanciones y bloqueo imperialista. La operación fue confirmada por el propio Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) mediante un escueto comunicado en el que se afirma que:
“La medida de deportación fue adoptada tomando en consideración que el referido ciudadano colombiano se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América, tal como es público, notorio y comunicacional”.
El comunicado utiliza deliberadamente el término “deportación” para referirse a la entrega de Saab a las autoridades estadounidenses. Pero Saab no fue enviado a Colombia, país del que también posee nacionalidad. Fue trasladado directamente a Estados Unidos, donde agentes de la DEA lo esperaban ya en Miami.
Es decir: no se produjo una “deportación”. Lo que realmente hubo fue una extradición, a pesar de que Alex Saab posee nacionalidad venezolana y de que la Constitución de la República Bolivariana prohíbe expresamente la extradición de sus ciudadanos.
Se trata de una maniobra grotesca y profundamente reveladora. El mismo aparato estatal que durante años presentó a Saab como diplomático venezolano y representante oficial de la República, pretende actuar ahora como si este jamás hubiera tenido vínculo político alguno con el Gobierno bolivariano.
EL HOMBRE QUE PRESENTARON COMO SÍMBOLO DE RESISTENCIA ANTIIMPERIALISTA

SAAB RECIBIDO EN VENEZUELA COMO UN HÉROE NACIONAL TRAS SU LIBERACIÓN EN 2023
La dimensión del escándalo resulta todavía mayor si se recuerda quién era Alex Saab para el chavismo justo hasta la agresión imperialista perpetrada por Estados Unidos el pasado 3 de enero.
En junio de 2020, Alex Saab fue detenido en Cabo Verde mientras el avión en el que viajaba con destino a Irán realizaba una escala técnica, para repostar combustible, durante una misión oficial. La detención se produjo a petición de Estados Unidos, que acusaba al empresario y diplomático venezolano de delitos de lavado de dinero vinculados a operaciones comerciales realizadas con el gobierno bolivariano.
Desde el primer momento, el Ejecutivo de Nicolás Maduro denunció la operación como "un secuestro político organizado por Washington contra un enviado especial de la República Bolivariana de Venezuela".
Caracas sostuvo entonces que Saab viajaba en misión diplomática para gestionar acuerdos destinados a garantizar alimentos, combustible y suministros esenciales para Venezuela en medio del bloqueo económico y de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Según el gobierno de Nicolás Maduro, la captura de Saab no era simplemente un caso judicial, sino una agresión directa contra la soberanía del país y contra los mecanismos que Venezuela había construido para intentar resistir el cerco económico imperialista.
La campaña por su liberación fue inmediata y gigantesca. Durante más de tres años, el Ejecutivo de Maduro convirtió el caso Saab en una bandera internacional. Desde instituciones oficiales y organizaciones de solidaridad de numerosos países se impulsaron movilizaciones, actos políticos, campañas mediáticas y pronunciamientos para denunciar el encarcelamiento del enviado venezolano.
En Venezuela aparecieron murales, pancartas y consignas exigiendo su libertad, mientras Nicolás Maduro y los principales dirigentes gubernamentales de entonces defendían públicamente a Saab como un funcionario que había ayudado al país a enfrentar las sanciones y el bloqueo económico impuesto por Washington.

DOS INSTANTÁNEAS QUE MUESTRAN LA CAMPAÑA ORGANIZADA POR EL GOBIERNO DE VENEZUELA PARA RECLAMAR A EE.UU. LA LIBERACIÓN DE ALEX SAAB
Finalmente, tras más de un año de detención en Cabo Verde, Saab fue extraditado a Estados Unidos en octubre de 2021 para ser juzgado por cargos relacionados con un supuesto lavado de dinero y corrupción financiera. El gobierno de Maduro volvió entonces a denunciar que se trataba de una extradición ilegal y de una violación del derecho internacional contra un diplomático venezolano protegido por inmunidad.
Saab no era entonces, en efecto, un “ciudadano colombiano”. Se trataba de un funcionario venezolano perseguido por ayudar al país a resistir las sanciones norteamericanas. Cuando finalmente fue liberado, en diciembre de 2023, como parte de un intercambio de prisioneros negociado entre Caracas y Washington, fue recibido como un héroe nacional. Poco después fue nombrado ministro de Industrias y Producción Nacional.
DELCY RODRÍGUEZ: DE EXIGIR LA LIBERACIÓN DE SAAB A ENTREGARLO AL IMPERIALISMO YANQUI

DECLY RODRÍGUEZ CON SAAB TRAS SU LIBERACIÓN EN DICIEMBRE DE 2023
Las declaraciones públicas realizadas entonces por la hoy "presidenta encargada" por Donald Trump, Delcy Rodríguez, desmontan completamente el relato oficial con el que se intentajustificar ahora la entrega de Saab.
En octubre de 2021, respondiendo al entonces presidente colombiano Iván Duque, Delcy Rodríguez escribió públicamente en su cuenta de Twitter:
"Alex Saab es un diplomático venezolano inocente, víctima de secuestro y violación de sus Derechos humanos que ha servido a nuestro país frente al inmoral bloqueo imperial”.

Dos años más tarde, en diciembre de 2023, tras la liberación de Saab, Delcy Rodríguez celebraba eufóricamente:
“Triunfo contundente de la diplomacia bolivariana que rescató a un aplomado diplomático, Alex Saab, detenido injustamente en EE.UU. y víctima de violación de Derechos Humanos”.

Todavía en enero de 2026, después de destituirlo de su cargo ministerial, Delcy agradecía públicamente
“la labor de Alex Saab al servicio de la Patria” y aseguraba que asumiría “nuevas responsabilidades”.

LA DETENCIÓN Y “DESAPARICIÓN” DE ALEX SAAB
Poco después, el 4 de febrero, Saab era detenido en Caracas en el marco de una supuesta operación conjunta entre el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos.
Después se produjo el silencio absoluto del gobierno, las evasivas de Jorge Rodríguez y del fiscal Tarek William Saab, y la complicidad de numerosos medios pretendidamente “alternativos” que evitaron informar sobre el caso.
Uno de los aspectos más escandalosos de todo este proceso fue, en efecto, el silencio cómplice que rodeó la desaparición de Saab a lo largo de meses. Los mismos espacios que durante años difundieron campañas internacionales exigiendo la liberación de Saab guardaron un silencio absoluto mientras las autoridades gubernativas preparaban su entrega a Washington.
Algunos voceros del actual gobierno títere llegaron incluso a presentar tales informaciones como simples “fake news” o “bulos”, mientras Alex Saab permanecía desaparecido.
Canarias-Semanal fue uno de los pocos medios que, desde la izquierda, alertó desde febrero sobre la gravedad de la situación y sobre las implicaciones políticas que tendría una eventual entrega del exfuncionario venezolano.
LA ENTREGA DEL PAÍS POR LA CÚPULA POSCHAVISTA: VENEZUELA COMO PROTECTORADO DE EE.UU.
Aunque la extradición de Saab al mismo país que mantiene secuestrado a Nicolás Maduro constituye un hecho particularmente execrable, encaja perfectamente dentro del nuevo rumbo adoptado por el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez tras el pasado 3 de enero.
La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la entrega del control de los ingresos generados por el petróleo al Tesoro de los Estados Unidos; la apertura acelerada al capital extranjero, para el cual, según Jorge Rodríguez, hermano de la "presidenta encargada", “Venezuela se está poniendo muy sexy”; el reingreso en el FMI; las llamadas a los chavistas a “pedir perdón”; y un largo etcétera de medidas celebradas abiertamente por Donald Trump forman parte de una nueva realidad política que, a estas alturas, solo los más fanatizados —quienes siguen abordando la política como un acto de fe— pueden negar.
La República Bolivariana de Venezuela ha sido entregada a su principal enemigo histórico por una cúpula cuya única prioridad parece ser garantizar su propia supervivencia política y preservar sus privilegios. No debería sorprendernos, pues, que para lograrlo no hayan dudado tampoco en entregar a quien durante años presentaron ante el mundo como símbolo de la resistencia venezolana frente a las sanciones y la agresión estadounidense.
Si todas las evidencias no probaran, más allá de cualquier duda razonable, que los miembros del actual "gobierno encargado" por Donald Trump carecen de cualquier tipo de moral, todavía cabría preguntarse con qué autoridad podrán reclamar la liberación de Nicolás Maduro después de extraditar a un exministro y diplomático venezolano al mismo Estado imperial que secuestró al presidente venezolano y a su esposa, Cilia Flores.

CHRIS WRIGHT, SECRETARIO DE ENERGÍA DE EE.UU. CON TRUMP, CON DELCY RODRÍGUEZ EN CARACAS
HORA DE ELEGIR: CON EL GOBIERNO TÍTERE DEL IMPERIO O CON EL PUEBLO VENEZOLANO
Resulta comprensible que el enorme shock provocado por la agresión imperialista del pasado 3 de enero, unido a la vieja costumbre —demasiado extendida en ciertos sectores— de sustituir el pensamiento crítico por la aceptación automática de lo que dictan las cúpulas dirigentes, haya llevado a muchas personas honestas, a medios alternativos e incluso a organizaciones de solidaridad internacional a "comprar" hasta ahora el relato del gobierno títere y a reproducir justificaciones cada vez más absurdas o analogías históricas insostenibles.
Sin embargo, el margen para seguir confundiendo solidaridad con obediencia política ciega ya se ha agotado. Y no solo porque los hechos acumulados hacen imposible seguir ocultando la verdadera naturaleza del actual gobierno tutelado por Washington, sino también porque dentro de la propia Venezuela empiezan a escucharse voces procedentes del chavismo, como las del intelectual Luis Britto García, que hablan abiertamente de la necesidad de organizarse para resistir contra la entrega del país y la conversión definitiva de Venezuela en una neocolonia subordinada a los intereses del imperialismo norteamericano.
Si el descontento popular comienza a articularse políticamente y a transformarse en resistencia organizada, la respuesta del gobierno encargado por Donald Trump no será el diálogo ni la tolerancia, sino la represión más abierta y descarnada contra el propio pueblo venezolano. Cuando ese momento llegue, quienes desde fuera continúen negándose a romper con el gobierno títere, quienes sigan justificando lo injustificable, repitiendo disciplinadamente los relatos fabricados desde el poder o refugiándose en el silencio para abdicar de su obligación ética, dejarán de ser simples confundidos para convertirse, consciente o inconscientemente, en cómplices políticos tanto de la represión contra el pueblo como del saqueo de Venezuela.
Es hora, pues, de abandonar la mentalidad de fidelidades cuasi religiosas, de dejar caer las vendas de los ojos y de empezar a reconstituir una auténtica solidaridad internacionalista para apoyar a quienes, en las peores condiciones, se atrevan a recoger el testigo de la lucha por la liberación de Venezuela que en su día lideró el comandante Hugo Chávez.
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