Los investigadores observaron que los ritmos circadianos fetales se alinean con los de la madre durante la gestación
La madre ayuda a configurar el reloj biológico del bebé mientras aún está en el útero: el ritmo circadiano se va adaptando al tiempo exterior desde antes del nacimiento. / Crédito: Max Böhme en Unsplash.
Redacción T21
elperiodico.com/13 ABR 2026
Los bebés no esperan al nacimiento para adaptar su reloj biológico a la hora local. Un nuevo estudio en ratones sugiere que la sincronización circadiana comienza antes de nacer, guiada por señales maternas que atraviesan la placenta y ayudan a preparar al organismo para el ciclo de luz y oscuridad.
Científicos de la Universidad de Washington en St. Louis, en Estados Unidos, sugieren en un estudio publicado en la revista Journal of Biological Rhythms que el reloj biológico no espera al nacimiento para comenzar a alinearse con el día y la noche: esa sincronización empezaría incluso dentro del útero.
La investigación aporta una pieza clave para entender cuándo arranca la maquinaria circadiana en mamíferos y cómo se ajusta al horario local, antes de que el bebé pueda percibir la luz. Según una nota de prensa, el equipo desarrolló una forma de observar en tiempo real la actividad del reloj circadiano fetal en ratones.
Alineación con los ritmos horarios en el útero
Con ese objetivo, siguió la proteína PER2, uno de los componentes centrales del sistema que regula los ritmos diarios, desde etapas tempranas del desarrollo embrionario hasta el final de la gestación. Las mediciones mostraron que la señal de PER2 aumentaba a lo largo del embarazo y que sus picos diarios se estabilizaban hacia la noche con el correr de la gestación.
El hallazgo más importante indica que los ritmos fetales no aparecieron de manera aislada: se fueron organizando y luego sincronizando con el ciclo de actividad y descanso de la madre antes del nacimiento. Esa alineación se observa en la última semana de gestación en los ratones, un período que los autores comparan con el tercer trimestre humano.
El estudio también destaca que estas oscilaciones diarias cruzan la placenta antes de que el feto pueda responder a la luz, lo cual refuerza la idea en cuanto a que la madre actúa como la principal “emisora de ritmos horarios” en esta etapa del desarrollo. Los investigadores creen que los glucocorticoides maternos son una de las señales que podrían estar marcando el tiempo fetal.
Señales hormonales antes de nacer
Se trata de hormonas que suben y bajan a lo largo del día bajo control del reloj interno de la madre, y que coinciden con la sincronización circadiana en las crías de roedores. En el experimento, inyecciones diarias de corticosterona durante la gestación desplazaron esos ritmos fetoplacentarios, mientras que bloquear la señalización por glucocorticoides redujo la sincronía entre madre, placenta y feto.
De acuerdo a estos resultados, los especialistas concluyen que las alteraciones del ritmo circadiano durante el embarazo pueden afectar el desarrollo del sueño y de los ritmos diarios en los bebés, y que esos desajustes tempranos se han vinculado con problemas de salud posteriores.
También advierten que la exposición a luz artificial durante la noche, que afecta a gran parte de la población mundial, puede interferir en estos procesos. En síntesis, la investigación sugiere que el reloj biológico humano no comienza a “funcionar” inmediatamente al nacer, sino que se va afinando antes, bajo la influencia de la madre en el útero.
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Referencia
Fetoplacental Circadian Rhythms Develop and Then Synchronize to the Mother In Utero. K. L. Nikhil et al. Journal of Biological Rhythms (2026). DOI:https://doi.org/10.1177/07487304261435435
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