El futuro de la IA podría depender de dotarla de estados internos que regulen su comportamiento, imitando la experiencia corporal humana
La encarnación interna, que combina la interacción física y la autoconciencia de los estados internos, podría mejorar la seguridad y la fiabilidad de los futuros sistemas de IA. / Tesfu Assefa/Mindplex
Giulio Prisco (*)
elperiodico.com/Budapest 07 ABR 2026
La inteligencia artificial puede describir el mundo, pero no lo experimenta porque no tiene cuerpo. La solución sería un marco de doble encarnación: podría mejorar la seguridad y la fiabilidad de los futuros sistemas de IA.
Científicos de UCLA Health sostienen que los sistemas de inteligencia artificial (IA) más avanzados de la actualidad carecen de algo fundamental que poseen los humanos: un cuerpo. En un artículo publicado en Neuron, los científicos destacan que la IA actual carece de dos elementos clave que dan forma al pensamiento y al comportamiento humanos.
La primera es la capacidad de interactuar con el mundo físico a través del cuerpo. La segunda es la conciencia interna de los propios estados corporales, como el cansancio, la incertidumbre o la sed. Los investigadores denominan a esta combinación «encarnación interna». Explican que el cuerpo humano actúa como un sistema de seguridad incorporado, que monitoriza constantemente las condiciones internas e influye en las decisiones, la atención, la memoria y el comportamiento social. Los sistemas de IA, en cambio, procesan información y generan resultados sin ningún regulador interno equivalente.
La brecha corporal de la IA
Los modelos de lenguaje multimodales (MLM) pueden describir objetos como un vaso de agua o reconocer imágenes. Sin embargo, carecen de la capacidad de comprender la sensación de sed o cómo la experiencia física influye en la comprensión.
En una prueba, los investigadores mostraron a varios modelos de IA líderes una imagen simple conocida como diagrama de puntos de luz, donde los puntos sugieren una figura humana en movimiento. Incluso los recién nacidos pueden reconocerla como una persona, pero varios modelos no lograron identificarla correctamente, describiéndola en cambio como estrellas. Cuando la imagen se rotó ligeramente, el rendimiento disminuyó aún más. Los humanos tienen éxito en esta tarea porque su percepción se basa en una vida de movimiento y acción corporal. Los sistemas de IA se basan únicamente en patrones de texto e imágenes, sin ese anclaje físico.
Encarnación externa e interna
El artículo distingue entre la encarnación externa, que implica la interacción con el mundo exterior, y la encarnación interna, que implica el monitoreo de los propios estados. La IA actual se centra en las capacidades externas, pero carece de señales internas persistentes para regular el comportamiento, como limitar el exceso de confianza o resistir la manipulación.
Los investigadores proponen un marco de doble encarnación para el desarrollo futuro de la IA. Este marco incluiría variables de estado internas que monitorizan la incertidumbre, la carga de procesamiento y la confianza, lo que ayuda al sistema a comportarse de forma más consistente y segura.
Dotar a la IA de análogos funcionales de la encarnación interna podría dar lugar a sistemas no solo más capaces, sino también más seguros y mejor alineados con los valores humanos.
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Nota sobre el autor
(*) Giulio Prisco es editor sénior de Mindplex. Escritor de ciencia y tecnología, interesado principalmente en ciencia fundamental y espacial, cibernética e inteligencia artificial, TI, realidad virtual, biotecnologías/nanotecnologías y criptotecnologías. Este artículo se publicó originalmente en Mindplex y se reproduce con autorización. La versión en inglés puede consultarse aquí.Referencia. Embodiment in multimodal large language models. Akila Kadambi et al. Neuron, April 1, 2026. DOI: 10.1016/j.neuron.2026.03.004
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