Un estudio con modelos animales sugiere que las mismas neuronas que impulsan el cuidado parental también facilitan el consuelo y la ayuda social
La empatía nace en los circuitos de la crianza: evidencia neurobiológica. / Crédito: Unsplash/CC0 Public Domain
Pablo Javier Piacente / T21
epe.es/11 MAR 2026 18:26
Una nueva investigación descubre los circuitos cerebrales en ratones que vinculan dos comportamientos sociales aparentemente distintos: cuidar a crías vulnerables y consolar a compañeros angustiados. Según los resultados, la "firma cerebral" de la empatía tendría su origen en el cuidado parental y en la estructura familiar.
Un estudio publicado en Nature sugiere que los circuitos cerebrales que sustentan la empatía podrían estar íntimamente vinculados con los mecanismos neuronales de la crianza, y que las experiencias familiares moldean esa arquitectura cerebral desde etapas tempranas.
La investigación, liderada por un equipo de la Universidad de California en Los Angeles, en Estados Unidos, proropone una conexión directa entre las redes que motivan el cuidado parental y las que impulsan conductas prosociales hacia otros adultos.
Circuitos cerebrales compartidos: crianza y empatía
Los autores observaron comportamiento en ratones y registraron actividad neuronal en una región habitualmente asociada al carácter parental: el área preóptica medial (MPOA). Los ejemplares que mostraron mayor dedicación al cuidado de sus crías, como más tiempo acicalando y protegiendo a los cachorros, también tendieron a consolar con más frecuencia a compañeros adultos estresados.
Esta relación no se debió a la sociabilidad en general, sino a la activación de circuitos específicos que parecen servir tanto al cuidado filial como al consuelo entre adultos sin relaciones de parentesco.
Según una nota de prensa, los investigadores emplearon técnicas que permitieron silenciar las neuronas activadas durante las interacciones parentales. Cuando esas neuronas quedaron inactivas, los ratones redujeron su conducta de ayuda hacia compañeros angustiados, un comportamiento que sugiere que las mismas células y vías controlan ambos repertorios conductuales.
Una nueva concepción sobre el origen de los comportamientos prosociales
Además, se identificó una proyección del MPOA hacia el sistema dopaminérgico, incluyendo la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, que regula la motivación y la recompensa. Tanto el acto de cuidar a las crías como el de consolar a un par resultaron ser intrínsecamente gratificantes para los animales.
El hallazgo pone en duda una hipótesis evolutiva establecida y con consenso científico: los circuitos destinados originalmente a asegurar la supervivencia de la descendencia habrían servido de sustrato para la aparición de comportamientos prosociales más amplios.
Al mismo tiempo, los científicos señalan que comprender cómo estos circuitos se forman y se activan puede ayudar a explicar por qué la empatía se altera en trastornos como el espectro autista o la depresión, y abre la posibilidad de nuevas opciones terapéuticas.
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Referencia
Shared neural substrates of prosocial and parenting behaviours. Fangmiao Sun et al. Nature (2026). DOI:https://www.doi.org/10.1038/s41586-026-10327-8
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