En pruebas de laboratorio, los investigadores lograron alimentar LED, sensores y pequeños dispositivos a corta distancia sin necesidad de cables y con una eficiencia superior al 80 %
Mariela León
cambio16.com/16/03/2026
El sueño de un mundo donde la electricidad fluyera libremente, sin la necesidad de cables físicos, una visión que Nikola Tesla planteó hace más de un siglo, ha dado un paso decisivo hacia la realidad gracias a recientes experimentos realizados en Finlandia.
Estos avances, destacados por publicaciones especializadas en ingeniería eléctrica, marcan un hito en la capacidad de transferir energía de manera eficiente a través del aire, sin tendidos ni redes de distribución. Superando barreras técnicas que hasta ahora limitaban esta tecnología a distancias milimétricas, casi imperceptibles.
A principios de año, las redes sociales y YouTube replicaban con entusiasmo la noticia de que ingenieros finlandeses enviaban electricidad ‘por el aire’ utilizando ondas sonoras, láseres, ondas de radio o campos electromagnéticos. Los titulares insinuaban un futuro inalámbrico que alimentaría desde drones hasta fábricas. E incluso recordaban los antiguos experimentos del gran inventor del siglo XX.

Pero, ¿es realmente cierto? Frente al entusiasmo que generan estos avances, la realidad científica plantea un escenario mucho más pragmático. La tecnología contemporánea aún enfrenta el muro infranqueable de las leyes de la física, que impiden la transmisión de electricidad a largas distancias sin incurrir en una degradación crítica de la energía. Un sistema de tal magnitud resultaría hoy inviable debido a una pérdida de potencia que lo haría profundamente ineficiente.
Electricidad sin cables
La mayoría de los sistemas de carga inalámbrica (como los de los teléfonos inteligentes) solo funcionan a distancias muy cortas mediante inducción magnética. Investigadores finlandeses de universidades como Aalto, Helsinki y Oulu, junto con empresas emergentes como Willo Technologies, están explorando nuevas formas de enviar pequeñas cantidades de electricidad a corta distancia.
El mérito de estos investigadores no reside en la transferencia de electricidad sin cables o en la creación de una red global inalámbrica inmediata, sino en el desarrollo de métodos ingeniosos para aplicar principios electromagnéticos ya existentes en entornos controlados y a pequeña escala. Optimizando procesos donde la proximidad y la precisión técnica permiten superar las limitaciones naturales de la transmisión o intercambio de energía.

El experimento finlandés ha logrado utilizar campos electromagnéticos y ondas de radio de alta frecuencia para dirigir la energía de un punto a otro sin necesidad de un soporte físico. La clave del éxito ha sido la optimización de la eficiencia de transferencia, que históricamente ha sido el mayor obstáculo debido a la dispersión de la energía en el aire.
El sistema probado utiliza un conjunto de antenas emisoras y receptoras (rectenas) altamente especializadas. El proceso se puede resumir en:
Conversión: La electricidad se convierte en una forma de energía radiante, como microondas o haces de láser de baja intensidad.
Transmisión Dirigida: Mediante el uso de algoritmos y formación de haces (beamforming), la energía se envía de forma concentrada hacia un receptor específico, minimizando las pérdidas laterales.
Captación y Reconversión: La unidad receptora captura estas ondas y las convierte de nuevo en corriente eléctrica utilizable para alimentar dispositivos o cargar baterías.
Finlandia adelante con la energía inalámbrica
Un equipo en Helsinki utilizó ondas sonoras potentes para crear «cables invisibles», mientras que equipos en Aalto y Oulu probaron sistemas electromagnéticos que podían alimentar dispositivos sin necesidad de una alineación perfecta, reseña la web Electrical Technology.
Si bien estos experimentos dieron lugar a afirmaciones virales sobre la «electricidad por Wi-Fi», están lejos de reemplazar las redes eléctricas tradicionales. Hasta ahora, cita el artículo, solo se pueden enviar pequeñas cantidades de electricidad de forma segura en condiciones de laboratorio controladas, y la transmisión inalámbrica de energía a gran escala y a largas distancias aún no es posible.

En la Universidad de Helsinki, investigadores pusieron a prueba un concepto denominado «cable acústico» ultrasónico. Utilizaron ondas sonoras potentes para modificar la densidad del aire a lo largo de un recorrido, lo que les permitió guiar diminutas chispas eléctricas en lugar de que se dispersaran como un rayo. Las ondas sonoras crearon un canal invisible para dirigir la electricidad.
Este trabajo muestra que la energía puede controlarse de forma más predecible, sentando las bases para futuras investigaciones sobre transmisión inalámbrica de energía. Mientras tanto, en la Universidad Aalto y en la Universidad de Oulu, los científicos han estado experimentando con sistemas inalámbricos capaces de transmitir electricidad sin cables ni necesidad de una alineación perfecta.
En pruebas de laboratorio, los campos de radiofrecuencia lograron transmitir pequeñas cantidades de energía a corta distancia, permitiendo que los dispositivos se carguen mientras se mueven o giran.
Empresas emergentes como Willo Technologies recaudó 2,9 millones de euros para desarrollar la carga inalámbrica para robots, sensores y otros equipos industriales móviles. Al combinar la investigación con aplicaciones reales, estos esfuerzos sugieren que la energía inalámbrica controlada podría integrarse en la tecnología cotidiana.
Alta eficiencia pero bajo consumo
Las demostraciones públicas, incluyendo trabajos de la Universidad Aalto, muestran avances significativos en la transmisión inalámbrica de energía a pequeña escala. En pruebas de laboratorio, los investigadores lograron alimentar LED, sensores y pequeños dispositivos a corta distancia sin necesidad de cables.
Los sistemas alcanzaron una eficiencia superior al 80 % a corta distancia (aproximadamente 17 cm) utilizando antenas de bucle circular de 7 cm de diámetro cada una, suficiente para dispositivos de bajo consumo. Pero no para máquinas de gran tamaño. La seguridad y la estabilidad fueron fundamentales, controlando cuidadosamente la energía para evitar afectar a personas o dispositivos electrónicos cercanos.
Es importante aclarar que estos experimentos no fueron diseñados para abastecer de energía a hogares o ciudades. La energía transmitida era muy pequeña, suficiente para dispositivos o sensores diminutos, y solo funcionó en condiciones de laboratorio controladas.

Si bien los experimentos tienen relevancia científica, todavía no representan un sistema de energía inalámbrica listo para usar. Científicos finlandeses señalan que la transmisión inalámbrica de energía tiene más probabilidades de complementar los sistemas existentes que de reemplazarlos. Podría ser útil en situaciones especiales donde tender cables sea difícil o peligroso.
Esta investigación no significa que pronto viviremos en un mundo donde la electricidad flota en el aire sin cables físicos. Pero sí demuestra que las ondas sonoras, la luz y las señales de radio a veces pueden transportar energía donde los cables no pueden llegar.
Impuslo a nuevas investigaciones
Aun con las limitaciones actuales, la electricidad inalámbrica podría cambiar muchas áreas:
- Los dispositivos para hogares y oficinas inteligentes podrían cargarse automáticamente en cuanto entren en una habitación, sin necesidad de cables ni bases de carga.
- Dispositivos portátiles y equipos médicos. Los implantes médicos, los sensores y los monitores de salud podrían funcionar sin baterías ni cables, lo que los haría más seguros y prácticos.
- Fábricas y emplazamientos remotos. Los lugares donde el cableado es complicado o peligroso, como fábricas, obras de construcción o ubicaciones remotas, podrían utilizar alimentación inalámbrica temporal o permanente.
- Los vehículos eléctricos podrían algún día cargarse de forma inalámbrica estando estacionados o incluso en movimiento. Esto reducirá la necesidad de estaciones de carga.
Los experimentos arrojan un progreso real, pero se requieren mayores estudios, pruebas y expectativas realistas a medida que se logran nuevos avances.
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