El Hubble apunta al espacio profundo y capta una 'burbuja alienígena' alrededor de una estrella similar al Sol
Un telescopio de la NASA capta por primera vez una astrosfera fuera de nuestro sistema solar, revelando cómo pudo ser el Sol en su juventud.
rayos X: NASA/John Hopkins Univ./C.Lisse et al.; infrarrojos: NASA/ESA/STIS; procesamiento: NASA. Una vista ampliada de la 'Polilla' y su astrosfera
Sergio Parra
Periodista especializado en temas de ciencia, naturaleza, tecnología y salud
nationalgeographic.com.es/4 de marzo de 2026
En una estrella situada a apenas unos 117 años luz de la Tierra, los astrónomos han logrado observar por primera vez la “burbuja” protectora de gas caliente que rodea a una estrella similar al Sol, un fenómeno conocido como astrosfera. En nuestro propio vecindario cósmico existe algo parecido: la heliosfera, una enorme envoltura creada por el viento solar (una corriente constante de partículas cargadas que fluye desde el Sol) y que actúa como escudo frente a la radiación del espacio interestelar.
Donde termina esa burbuja protectora comienza realmente el espacio interestelar. Ahora, gracias a nuevas observaciones, los científicos han encontrado una versión equivalente alrededor de otra estrella.
HD 61005
La protagonista de este descubrimiento es HD 61005, una estrella joven con masa y temperatura similares a las del Sol, pero con apenas 100 millones de años de edad, comparados con los 4.600 millones de años de nuestra estrella. Esta diferencia de edad convierte a HD 61005 en una especie de máquina del tiempo astronómica, una oportunidad única para observar cómo pudo comportarse el Sol durante su turbulenta infancia.
El hallazgo fue posible gracias al Observatorio de rayos X Chandra de la NASA, cuyos datos se combinaron con observaciones ópticas e infrarrojas procedentes del Telescopio Espacial Hubble y del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo en Chile. La fusión de estas observaciones permitió crear una imagen espectacular: en el centro brilla un núcleo blanco de rayos X rodeado por un resplandor púrpura que marca la frontera de la astrosfera.
Uno de los rasgos más curiosos del sistema es su peculiar forma. HD 61005 posee una larga cola de polvo con apariencia de alas, formada por restos del material que quedó tras el nacimiento de la estrella. Esa estructura ha hecho que los astrónomos apoden al sistema “The Moth” (La Polilla), ya que su silueta recuerda al insecto cuando se observa en longitudes de onda infrarrojas.
Pero lo que realmente fascina a los científicos es la fuerza del viento estelar que emana de esta joven estrella. Las estimaciones indican que estas corrientes de partículas viajan tres veces más rápido y son hasta 25 veces más densas que el viento solar actual. Este flujo intensificado empuja el gas circundante y genera la enorme burbuja que Chandra ha logrado detectar en rayos X. Esa interacción constante entre viento estelar y material interestelar crea un laboratorio natural para estudiar la evolución de los sistemas planetarios.
Rayos X: NASA/CXC/Univ. Johns Hopkins/C.M. Lisse et al.; Infrarrojo: NASA/ESA/STISImplicaciones
Explorar este tipo de estructuras también ayuda a entender algo fundamental: cómo el Sol protege a la Tierra. La heliosfera actúa como un escudo frente a partículas energéticas procedentes del espacio profundo. Sin esa barrera magnética, la radiación cósmica que alcanzaría nuestro planeta sería mucho mayor. La NASA explica que esta burbuja se extiende mucho más allá de los planetas exteriores y define el límite real del sistema solar.
Los investigadores sospechan además que el joven Sol pudo atravesar regiones del espacio mucho más densas en gas y polvo que la actual, lo que habría alterado el tamaño de su propia burbuja protectora. De hecho, si HD 61005 estuviera en la posición del Sol, su astrosfera podría ser hasta diez veces más grande que nuestra heliosfera actual.
La captura de esta primera astrosfera alrededor de una estrella similar al Sol es el resultado de décadas de búsqueda. Desde los años noventa, los astrónomos han intentado observar directamente estas burbujas, pero normalmente resultaban invisibles desde nuestra perspectiva. En este caso, la clave fue que el potente viento estelar chocó contra una región especialmente densa del medio interestelar, generando rayos X detectables por Chandra.
Más allá de la espectacular imagen, el descubrimiento ofrece algo aún más valioso: una ventana al pasado del propio sistema solar. Contemplar esta joven estrella soplando su burbuja en la galaxia es, en cierto modo, mirar una versión primitiva de nuestro Sol.
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