Ni animal, ni vegetal: este fósil medía 8 metros hace 400 millones de años y desconcierta a la ciencia por su origen desconocido
Una criatura de hasta ocho metros, anterior a los árboles y con una estructura sin paralelos en la naturaleza, podría pertenecer a un linaje completamente extinto y desconocido de la historia evolutiva.
Descubren un organismo de 8 metros que vivió hace 420 millones de años y no encaja en ningún grupo actual del reino animal. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez
Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
muyinteresante.okdiario.com/Creado: 22.01.2026
Durante más de siglo y medio, los científicos se han debatido sobre la identidad de un organismo fósil tan descomunal como desconcertante. Se trata de Prototaxites, una criatura que dominó los paisajes terrestres entre hace 420 y 370 millones de años, y que alcanzaba alturas de hasta ocho metros cuando el resto de los organismos apenas rozaban el suelo. Su aspecto: el de un tronco sin ramas, similar a un gigantesco cilindro que emergía del terreno como una anomalía en un mundo aún en formación.
Ahora, un nuevo estudio publicado en Science Advances —y liderado por un equipo de investigadores del Reino Unido— aporta pruebas concluyentes que podrían cambiar lo que sabíamos sobre este fósil icónico. Lejos de ser una planta o un hongo, como se había pensado durante décadas, Prototaxites podría pertenecer a una rama totalmente extinguida y desconocida del árbol evolutivo de los seres vivos. En otras palabras: estamos ante un tipo de vida que no se parece a nada que exista hoy en la Tierra.
El primer gigante de la historia terrestre
Imagina el planeta hace 400 millones de años. Los primeros bosques apenas comenzaban a surgir, los animales terrestres eran pequeños y escasos, y los ecosistemas eran aún incipientes. En ese contexto, Prototaxites se elevaba como un verdadero titán, visible desde lejos en un paisaje dominado por plantas rastreras y hongos modestos. Su mera presencia habría sido imponente, un solitario coloso que desafiaba las normas biológicas de su tiempo.
Desde que los primeros fósiles fueron encontrados en 1843, la confusión fue total. Algunos lo clasificaron como un alga, otros como un árbol en descomposición, y más recientemente, como un hongo gigante. Esta última teoría cobró fuerza en 2007, cuando análisis químicos sugirieron que se alimentaba de materia orgánica en descomposición, al igual que muchos hongos actuales. Pero el nuevo estudio desmonta esa hipótesis pieza por pieza.

El fósil de Prototaxites, con una antigüedad de unos 410 millones de años, hallado en Rhynie, en la región escocesa de Aberdeenshire. Foto: Neil Hanna
Un hallazgo excepcional en Escocia
La clave del nuevo avance fue un ejemplar fósil excepcionalmente bien conservado de una especie llamada Prototaxites taiti, hallado en los depósitos de Rhynie chert en Escocia, una formación geológica conocida por su asombroso nivel de preservación de organismos del Devónico temprano. Este entorno, congelado en el tiempo desde hace más de 400 millones de años, ha permitido estudiar con gran detalle la estructura interna de Prototaxites y compararla con la de otros organismos de la época.
Los investigadores aplicaron técnicas de microscopía avanzada y análisis espectroscópicos para estudiar tanto la anatomía como la composición química del fósil. Lo que encontraron fue sorprendente: el interior de Prototaxites estaba compuesto por una red compleja de tubos entrelazados, similares a los hifas de un hongo, pero con una disposición y ramificación que no se corresponde con ningún grupo fúngico conocido.
Además, los análisis moleculares revelaron que estos fósiles carecen de quitina, el principal componente de las paredes celulares de los hongos. En su lugar, parecen estar compuestos por una sustancia más cercana a la lignina, un polímero asociado a las plantas, aunque tampoco encajan del todo en ese reino. Esa ambigüedad química, sumada a su complejísima arquitectura interna, sugiere que Prototaxites podría haber sido algo totalmente diferente.
![]() |
| Recreación artística de cómo pudo haber sido Prototaxites hace 400 millones de años. Foto: Matt Humpage |
Una forma de vida extinta… y única
El estudio concluye que Prototaxites no era un hongo, ni una planta, ni un animal, ni un protista. Pertenecería, en cambio, a un linaje extinto de organismos eucariotas —es decir, seres con células complejas— que no tiene parientes vivos en la actualidad. Esta afirmación no solo alimenta el misterio de este organismo, sino que abre la puerta a reconsiderar qué tipo de vida existió en la Tierra antes de la diversificación de los grupos que conocemos hoy.
Este tipo de vida habría seguido un camino evolutivo completamente distinto, una especie de experimento biológico que no llegó a dejar descendencia, y que solo podemos conocer gracias a fósiles excepcionalmente preservados como los del Rhynie chert. En este sentido, Prototaxites representa un universo alternativo de la evolución, un “plan B” que la vida intentó y que, por razones aún desconocidas, no prosperó más allá del Devónico.
¿Cómo sobrevivía semejante organismo?
Una de las preguntas más intrigantes es cómo un ser de hasta ocho metros de altura podía sobrevivir en un ecosistema donde apenas había nutrientes disponibles en el suelo. Si no era una planta que hacía fotosíntesis ni un hongo que absorbía materia orgánica del subsuelo, ¿cómo conseguía la energía necesaria para crecer tanto?
Los investigadores sugieren que sus estructuras internas, especialmente unos enigmáticos “puntos medulares”, podrían haber servido para el intercambio de gases, agua y nutrientes, actuando como una red interna de transporte similar a los sistemas vasculares de las plantas o los pulmones de los animales. Esta hipótesis reforzaría la idea de que Prototaxites poseía una biología única, adaptada a circunstancias extremas y hoy completamente desaparecida.
Reconstrucción del posible aspecto del paleoambiente del Rhynie Chert hace más de 400 millones de años. Foto: Matt HumpageUn fósil que reescribe la historia evolutiva
En un mundo donde todo parecía pequeño y simple, Prototaxites se alzaba como un gigante solitario, un monumento viviente a una era de transición en la historia de la Tierra. Su descubrimiento y análisis no solo resuelve un antiguo misterio paleontológico, sino que desafía nuestra forma de clasificar la vida y entender sus orígenes.
Este fósil escocés no solo es un testigo de un mundo perdido, sino también un recordatorio de cuán poco sabemos sobre los caminos que ha tomado la evolución a lo largo del tiempo. Que un organismo tan colosal y antiguo no encaje en ninguna categoría moderna es tanto una sorpresa como una lección de humildad científica.
La historia de Prototaxites apenas comienza. Gracias a nuevas tecnologías y a colecciones fósiles ya existentes en museos, los científicos esperan encontrar más pistas que nos permitan reconstruir su biología, su ecología y, tal vez, su desaparición. Mientras tanto, Prototaxites seguirá siendo uno de los mayores enigmas que yacen enterrados bajo nuestros pies.
____________
Referencias
Prototaxites fossils are structurally and chemically distinct from extinct and extant Fungi. Sci. Adv. 12, eaec6277 (2026). DOI:10.1126/sciadv.aec6277
________
Fuente:

