En tiempos de oscuridad, la risa, la fraternidad y la solidaridad son quizá, los actos más revolucionarios
Los pueblos, ya los sabemos, no son amigos de los algoritmos ni de los tecnofaraones que controlan los relatos, fragmentan la información y nos invitan cada segundo al enojo, a la tristeza y a la parálisis política.
Arte callejero de Banksy en una reconstrucción del Muro de separación israelí-palestina en Cisjordania. Crédito: Beata Zawrzel / Zuma Press / ContactoPhoto
diario-red.com
Editorial /24/01/26 |2:29
Dos caras de la misma moneda, monstruosa y delirante: Por un lado, la subasta de Gaza frente al 1% de los poderosos del mundo reunidos en Davos. La presentación en "power point" del plan inmobiliario, montado, literalmente, sobre el cementerio de la ciudad destruida.
Por el otro, un niño de cinco años detenido por el ICE y usado como pieza de cambio para detener al padre migrante en Minnesota.
Presentadas al mundo el mismo día, son muestras de la crueldad supina del grupo que gobierna el imperio en decadencia. Mientras más débil más cruel y brutal.
Dueño de la agenda mediática en el mundo occidental, al fin un producto de la tele, y con estrategias propias del Shark Tank, vemos en Trump y sus amigos la encarnación del Frankenstein creado por el modelo económico que se impuso en el mundo después de la Guerra Fría.
Donald Trump, la cara más visible de ese modelo brutal, muestra que es capaz de generar tanto dolor como sea posible para imponerse con el peso de los golpes bajos y de las trampas
Un modelo de acumulación infinita de riqueza para un mundo en el que el dinero mató a la política y a la diplomacia.
Trump, la cara más visible de ese modelo brutal, muestra que es capaz de generar tanto dolor como sea posible para imponerse con el peso de los golpes bajos y de las trampas.
El sueño despótico del emperador Trump, auto concebido como dueño del mundo, se deshace del viejo orden liberal y sus agencias de cooperación internacionales.
Sepulta a la ONU para crear una "Junta de Paz" donde las únicas reglas ya no serán las de Estados Unidos como en la ONU y en la OTAN. En el mundo inaugurado este enero de 2026 en Davos, las únicas reglas son las de Trump Inc.
Y en el mundo de los showmen que han secuestrado al gobierno de los Estados Unidos, las noticias y las realidades ficticias ocurren una tras otra: pasamos de Venezuela, a Cuba, a Irán, Groenlandia y Palestina.
En el mundo inaugurado este enero de 2026 en Davos, las únicas reglas son las de Trump Inc.
De lo que poco nos cuentan es de Minnesota y de las rebeliones de casa. Los pueblos, ya los sabemos, no son amigos de los algoritmos ni de los tecnofaraones que controlan los relatos, fragmentan la información y nos invitan cada segundo al enojo, a la tristeza y a la parálisis política.
La respuesta, ante la brutalidad y la barbarie, puede parecer una utopía: aferrarnos a la vida.
En tiempos de oscuridad, la risa, la fraternidad y la solidaridad son quizá, los actos más revolucionarios. La poesía, la música, el arte como puertas para escaparnos del horror.
La amistad como antídoto de la crueldad. La organización social como estrategia de lucha. Y sobre todo, no dejar que nos arrebaten la capacidad de soñar que, si, otros mundos son posibles.
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