La reconstrucción digital de un fósil revela que nuestro linaje se separó de un grupo hermano, que incluye a los denisovanos, mucho antes de lo que se pensaba
Recreación artística de un individuo Homo longi, basada en la evidencia científica del cráneo de Yunxian 2. / IA/T21
EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE
T21/Madrid 01 OCT 2025
Un cráneo de un millón de años, destrozado por el paso del tiempo, ha sido devuelto a la vida gracias a la tecnología digital. Su reconstrucción no solo desvela el rostro de un antiguo homínino asiático, sino que nos obliga a repensar cuándo y cómo nuestro linaje, el del Homo sapiens , se separó de sus parientes más cercanos.
Un análisis de un cráneo fósil de aproximadamente un millón de años, conocido como Yunxian 2 y descubierto en China, está reconfigurando nuestra comprensión de la evolución humana. Gracias a nuevas tecnologías de reconstrucción digital, un equipo de científicos ha logrado restaurar este cráneo, que se encontraba dañado y distorsionado, revelando una combinación de rasgos primitivos y modernos que lo sitúan en un punto crucial de nuestro árbol genealógico.
El cráneo de Yunxian 2, a pesar de su antigüedad, presenta una mezcla de características que ha desconcertado a los paleontólogos durante años. Por un lado, muestra rasgos arcaicos, como una bóveda craneal larga y baja y un pronunciado arco supraorbital, que recuerdan al Homo erectus. Por otro, exhibe características más evolucionadas en la estructura facial que lo acercan a linajes humanos más recientes.
Fósil en mal estado
La dificultad para estudiarlo radicaba en que el fósil estaba fragmentado y deformado, lo que impedía un análisis anatómico preciso. Ahora, utilizando tomografía computarizada y métodos de reconstrucción virtual, los investigadores han podido separar digitalmente los fragmentos, corregir los desplazamientos y ensamblar de nuevo el cráneo, obteniendo por primera vez una visión clara de su morfología original. Los resultados de este trabajo se publican en la revista Science.
El análisis filogenético, que estudia las relaciones evolutivas entre especies, sugiere que el individuo de Yunxian pertenece a una rama temprana de un linaje asiático conocido como Homo longi. Este hallazgo es de suma importancia, ya que la investigación propone que este clado o rama evolutiva también incluye a los misteriosos denisovanos, un grupo de humanos arcaicos identificado principalmente a través de su ADN y del que apenas se conservan restos fósiles. De esta manera, el Homo longi y los denisovanos formarían un grupo hermano de nuestro, el del Homo sapiens.
Cambio cronológico
Esta nueva clasificación tiene profundas implicaciones en la cronología de la evolución humana. El estudio estima que la divergencia entre el linaje del Homo sapiens y el del Homo longi (que incluye a los denisovanos) se produjo hace aproximadamente 1,32 millones de años. A su vez, el linaje que condujo a los neandertales se habría separado de este tronco común un poco antes, hace unos 1,38 millones de años.
Estas fechas sugieren que las raíces de nuestra propia especie y de nuestros parientes más cercanos son mucho más antiguas de lo que se pensaba, extendiéndose profundamente en el Pleistoceno Medio.
Dada su antigüedad, que oscila entre 940.000 y 1,1 millones de años, y su particular combinación de rasgos anatómicos, el cráneo de Yunxian no representa directamente al último antepasado común entre los sapiens y los longi , pero sí a una población muy cercana a ese punto de bifurcación.
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Referencia
The phylogenetic position of the Yunxian cranium elucidates the origin of Homo longi and the Denisovans. Xiaobo Feng, Science, 25 Sep 2025, Vol 389, Issue 6767, pp. 1320-1324. DOI:10.1126/science.ado9202
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