Los drones conectados a redes neuronales evitan los bloqueadores, los robots terrestres evacúan a los heridos y mucho más. Ucrania es un laboratorio de guerra tecnológica. Y es horrible.
Gianluca Riccio
3 2025 mayo
Lo he visto suceder gradualmente, año tras año, y aún así, todavía me sorprende. La guerra tecnológica ya no es una predicción futurista: es una realidad terriblemente presente y concreta. Ya están avanzando en los campos de batalla ucranianos. Drones asesinos equipados con visión artificial que vuelan de forma autónoma cuando se perturban los sistemas GPS. Están impulsados por redes neuronales que interpretan el paisaje, tal como lo haría un piloto humano.
Mientras tanto, los robots terrestres no tripulados transportan municiones, evacúan a los heridos y empujan en las “zonas muertas” donde ningún soldado querría ir. La industria bélica ha encontrado su nuevo santo grial en la visión computacional: sistemas que pueden ver, analizar y tomar decisiones en fracciones de segundo, transformando radicalmente la forma en que luchamos, con máquinas que deciden en su nombre quién vive y quién muere.
Ojos mecánicos que nunca se cierran
La guerra tecnológica se ha acelerado dramáticamente en los últimos años. Ya no se trata sólo de armas más potentes o precisas, sino de sistemas autónomos que están redefiniendo las reglas del juego, desde la vigilancia hasta el control de calidad en la producción bélica.
Los sistemas equipados con esta tecnología pueden identificar intrusos, rastrearlos a través de múltiples cámaras y reducir las falsas alarmas. Se utilizan drones equipados con visión artificial para escanear el terreno en busca de francotiradores (que luego pueden eliminar) o equipos enemigos (que luego pueden destruir), lo que permite un monitoreo y control remotos.
Hay algo profundamente inquietante en este escenario: la guerra, que nunca ha sido una manifestación humana de la que enorgullecerse, se está convirtiendo en una manifestación completamente inhumana. Se está convirtiendo cada vez más en un videojuego con muertes reales.

La mente detrás de la máquina
Secondo Cogent Infotech, la visión artificial Es “una consecuencia de los incansables avances en el campo de la inteligencia artificial, que posee la poderosa capacidad de extraer información profunda de conjuntos intrincados de datos visuales”. Una afirmación que, traducida del lenguaje corporativo, significa: hemos creado ojos artificiales que ven mejor que nosotros y cerebros sintéticos que pueden procesar esta información sin cansarse nunca.
En Ucrania, esta evolución se manifiesta dramáticamente en la batalla actual entre los sistemas de interferencia rusos y los drones ucranianos cada vez más inteligentes. El interferencia (perturbación de la señal) y la spoofing (enviar información de posicionamiento falsa) se han convertido en sistemas centrales en este conflicto. Pero hay más.
Guerra tecnológica, evolución autónoma
La empresa estonia KrattWorks Ha desarrollado drones llamados Dragón fantasma equipado con “un sistema de navegación óptica guiado por una red neuronal, que permite al dron continuar su misión incluso cuando se interrumpen todos los enlaces de radio y navegación por satélite”.
En resumen, la computadora ejecuta una red neuronal que compara imágenes en tiempo real con imágenes satelitales almacenadas para determinar su ubicación. “Incluso si se pierde, puede reconocer ciertos patrones, como intersecciones, y actualizar su ubicación”, explica. Martín Karmin, Director ejecutivo de KrattWorks.
La capacidad de toma de decisiones autónoma de estas máquinas, como lo esperaba Al comienzo de la masacre de Ucrania, se marcó un punto sin retorno en la historia de los conflictos humanos.

Ejércitos sin carne (pero no sin sangre)
Sobre el terreno, Ucrania anunció el despliegue de 15.000 vehículos terrestres no tripulados (UGV) para compensar la escasez de personal. Secondo ForbesHay aproximadamente 50 tipos de UGV aprobados, aunque solo entre 10 y 15 están actualmente en servicio regular debido a desafíos logísticos.
“Imagínense llevar una máquina de 1.000 kilogramos al frente”, explica. Katerina Bondar del Centro de inteligencia artificial de Wadhwani. “Es una cuestión logística compleja, pero el uso de un UGV elimina el riesgo físico de una persona”. Por supuesto, una persona perteneciente al ejército capaz de desplegar un UGV: no un soldado o un civil de la “facción opuesta”.
La guerra tecnológica, el siguiente paso
El futuro de esta tecnología está claro: “Se trata de autonomía e inteligencia artificial”, afirma Bondar. El uso de software inteligente permitiría a los UGV navegar por sí mismos, utilizando imágenes de drones autónomos que vuelan por encima.
La navegación autónoma en tierra sigue siendo un desafío mayor que la del aire. Como señala Bondar, “Incluso en entornos civiles, los coches autónomos aún tienen dificultades para afrontar situaciones límite en carreteras pavimentadas, a pesar de años de inversión”.
En este escenario, el operador humano simplemente se convierte en un “comandante de la misión”, que simplemente selecciona objetivos y aprueba las acciones autónomas de las máquinas. ¿Hasta?
El ocaso de lo humano
Ya existen prototipos de sistemas totalmente autónomos en los laboratorios de investigación. Por supuesto, su uso generalizado en el campo de batalla tardará algunos años más, pero la dirección de la guerra tecnológica es clara e irreversible: las máquinas están reemplazando gradualmente a los humanos en el campo de batalla.
¿Estamos prestando suficiente atención a estos acontecimientos? Mientras discutimos algoritmos éticos en el ámbito civil, en el frente militar la investigación... avanza sin frenos, creando sistemas cada vez más autónomos y letales.
La guerra siempre ha sido terrible, pero al menos era “humana”. Existía la posibilidad de compasión, de remordimiento, de cierta resistencia a las órdenes locas. Con los sistemas autónomos, estos elementos desaparecen. Ya no habrá soldado que se niegue a disparar o que decida salvar a un enemigo herido. Sólo algoritmos fríos que ejecutan comandos con precisión implacable.
La pregunta ya no es si las máquinas reemplazarán a los soldados humanos, sino cuándo. Y cuánto, también. A juzgar por el ritmo del progreso en Ucrania (o en Palestina), ese momento puede estar mucho, mucho más cerca de lo que nos gustaría creer.
__________________________
Gianluca Riccio, directora creativa de Melancia adv, redactora y periodista. Forma parte del Instituto Italiano para el Futuro, World Future Society y H+. Desde 2006 dirige Futuroprossimo.it, el recurso italiano de Futurología. Es socio de Forwardto - Estudios y habilidades para escenarios futuros.
_________
Fuente:
