LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

Sponsor

Recent

HUELGA EL LIBRO DE RICARDO SÁNCHEZ ÁNGEL



¡HUELGA!

LIBRO RICARDO SANCHEZ:



El libro de Ricardo Sánchez es un llamado de atención sobre la vigencia de esos paradigmas sociales rápidamente desechados por ciertas modas posmodernas. Como digo, no es un reclamo que quiere echar de para atrás la rueda de la Historia, sino que es un elaborado intento de diálogo con otras corrientes historiográficas contemporáneas”.

Colombia Plural

Tengo el agrado de presentar el libro de Ricardo Sánchez Ángel, titulado !HUELGA¡ Luchas de los trabajadores en Colombia, 1975-1981, que fue originalmente su tesis en nuestro doctorado en Historia.

El texto en cuestión es un estudio de algunos conflictos laborales clave en la historia reciente del país, en particular entre 1975 y 1981. Está estructurado en dos partes: en la primera hace unas consideraciones de tipo teórico y conceptual sobre el paradigma de la lucha de clases como explicación histórica sin dejar de enmarcarlo en el contexto del desarrollo capitalista. En la segunda parte realiza la narración analítica de seis “huelgas” (en realidad cinco más un paro cívico), precedida de un estudio general de las tendencias del conflicto social en los años estudiados. Microhistorias llama él a sus reconstrucciones monográficas, tal vez porque pretende comprender a partir de los detalles de una huelga lo ocurrido en las estructuras macro de nuestra sociedad. Son seis los conflictos narrados y analizados: azucareros de Riopaila en 1975, textileras de Vanitex, bancarios de distintas entidades financieras oficiales y trabajadores del Seguro Social en 1976 y marinos de la Flota Mercante Grancolombiana en 1981, a los que se agrega el Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977. Pudieron ser más pero, además de correr el riego de aumentar el ya voluminoso texto, los conflictos escogidos son suficientemente representativos del paradigma que el autor quiere reivindicar.

Como escribí en el Prefacio del libro, éste es una contribución a la Historia Social, una subdisciplina que brilló en la segunda mitad del siglo XX y fue hegemónica hasta hace un par de decenios y hoy está sometida a distintos fuegos y para algunos está en retirada, afortunadamente no para Ricardo Sánchez. De una forma detallada y argumentada él reclama la vigencia del conflicto de clase en la lectura del pasado. Lectura que podría entenderse como lo hace Walter Benjamin: “la lucha de clases, que el historiador educado en Marx tiene siempre ante sus ojos, es una lucha por las cosas rudas y materiales, sin las cuales no hay las finas y espirituales”. Pero Ricardo Sánchez no reivindica a ultranza dicho paradigma, sino que lo hace construyendo puentes y dialogando con nuevas tendencias historiográficas, incluida mi propuesta de estudio desde la perspectiva de los movimientos sociales, que incluyen los de clase pero los amplían. Por supuesto considero que mi enfoque es más comprensivo que el clasista pues hoy la conflictividad social no se explica solo por las contradicciones que se generan en la esfera productiva, pero este es un asunto para debatir en otros espacios. Dicho lo anterior, reitero que en su libro Ricardo Sánchez se acerca a reflexiones contemporáneas de historiadores como William Sewell Jr., quien habiendo participado del “giro lingüístico” hoy llama la atención sobre la necesidad del volver a incluir las “estructuras” en los estudios del pasado. Sin la comprensión de tales “estructuras”, nos dice Sewell, el análisis discursivo queda en el aire y pierde su potencial crítico, desarmándolo políticamente, “giro” que precisamente pretende hacer el pensamiento único que hoy tiende a imperar en el planeta.

Pues bien, continúo releyendo mi Prólogo, el libro de Ricardo Sánchez es un llamado de atención sobre la vigencia de esos paradigmas sociales rápidamente desechados por ciertas modas posmodernas. Como digo, no es un reclamo que quiere echar de para atrás la rueda de la Historia, sino que es un elaborado intento de diálogo con otras corrientes historiográficas contemporáneas. Así el autor no solo nos recuerda las dinámicas generales de la acumulación capitalista en Colombia y las características del régimen político en el segundo lustro de los setenta y comienzos de los ochenta, sino que llama la atención sobre aspectos particulares como el “capitalismo marino” o la “proletarización” creciente de las capas medias y profesionales como los bancarios y los trabajadores de la salud. Pero su análisis no se circunscribe a las dimensiones económicas y políticas de los conflictos laborales, sino que incursiona en aspectos novedosos en términos historiográficos como lo étnico (en el caso de los azucareros y marineros especialmente), el género (en las textileras de Vanitex principalmente, pero por la vía familiar en todos los conflictos estudiados); lo jurídico (en el contexto de la disputada legislación laboral); lo cultural y festivo en las huelgas (al respecto es muy ilustrativo el material fílmico que el autor anexa sobre la huelga de Riopaila); los medios de comunicación externos y propios de los trabajadores; y lo religioso (en particular la relación entre la huelga bancaria y sectores del clero influidos por la Teología de la Liberación). Todo ello enmarcado no solo en el contexto nacional y global sino en los ámbitos local y regional de cada conflicto. Se aportan también algunos perfiles biográficos de dirigentes sindicales hoy ignorados, en contraste con los vívidos recuerdos que la gran prensa hizo de los poderosos del momento. Cuando escribí el Prefacio me refería a los panegíricos que se escribieron a propósito de las muertes de Julio César Turbay y de Alfonso López Michelsen. Concluía ese escrito con unas consideraciones sobre el trabajo empírico a partir de precarias fuentes, pero bien explotadas por Ricardo Sánchez. De esta manera, decía, el autor asumió el desafío que en su momento lanzara E. P. Thompson: sacar del olvido histórico a los hombres y mujeres del común que también contribuyeron a construir el presente.

Hoy quiero complementar ese Prefacio con algunos comentarios como colega historiador, más allá del papel de Director de Tesis que plasmé en ese concepto. Y comienzo por donde terminé en esa ocasión: el reto que Thompson lanzara a los historiadores: rescatar a los subalternos del olvido para entender su contribución al presente. Los de hoy no son tiempos fáciles para un historiador social y para un intelectual crítico como lo es Ricardo Sánchez, pues no desconozco su previa trayectoria política y su actividad profesional y académica en las lides del derecho. Bueno, nunca han sido fáciles los tiempos para los intelectuales críticos, pero hoy en Colombia sí que es difícil estar a contrapelo del pensamiento oficial. Por fenómenos que es difícil sintetizar en pocas palabras, ejercer la crítica a los poderes institucionales, extrainstitucionales y de facto, es una tarea no solo desalentadora en nuestro medio sino muy riesgosa. Y es que hoy en Colombia el solo hecho de buscar la paz es tachado de subversivo. Al pesimismo de la posmodernidad y el triunfalismo del neoliberalismo hay que agregarle la estigmatización que hoy tiene el pensamiento crítico en nuestra sociedad, de lado y lado del espectro político. Porque cuando digo pensamiento crítico me refiero a la inconformidad que intelectuales como Ricardo Sánchez manifiestan no solo ante el autoritarismo uribista –un tipo de bonapartismo según el mismo autor en otro texto– sino ante al autoritarismo y desmanes de la insurgencia, por no hablar de otras expresiones parecidas en los países vecinos. Por tanto, es de alabar que haya intelectuales como él que no sucumben a los cantos de sirena de los poderes del presente, como desafortunadamente lo han hecho muchos colegas que es mejor no nombrar.

Ese inconformismo llevó a Ricardo Sánchez a estudiar la Historia con un entusiasmo que desafiaba todo pesimismo. En ese sentido hizo suyo el consejo que otro gran historiador, Marc Bloch, le hiciera a su hijo a fines de septiembre de 1939, cuando había sido movilizado por el ejército francés justo al comienzo de la segunda Guerra Mundial en la que encontraría la muerte:

“…no caigas en la costumbre de estar sin hacer nada y sobre todo de aburrirte. No sabes lo feliz que soy aquí –viendo a mi alrededor– por no saber aburrirme. Escribo, agrega proféticamente Bloch, un poco por mi cuenta una introducción sobre el método de la historia –para una historia de Francia que quizá nunca escribiré–. Pero eso no es todo: sostengo la idea de que un historiador no puede aburrirse, porque por su profesión se interesa en el espectáculo del mundo”.

Con similar entusiasmo Ricardo Sánchez se enroló en los estudios del Doctorado en Historia, los que asumió con un rigor y una seriedad notables. Si bien en los seminarios y talleres de tesis sostenía sus argumentos con la vehemencia de un viejo zorro de la política, también con humildad de un estudiante dispuesto a aprender aceptaba las críticas y las incorporaba en su nueva elaboración teórica e historiográfica. Esa mezcla entre la experiencia de lo vivido y la sed de conocer, enmarcadas siempre en un inconformismo a toda prueba, lo llevó a buscar lo que, según Bloch, era “la ley irresistible del cambio (la revolución) por la que el mundo pertenece a aquellos que aman las cosas nuevas”. A su modo también Ricardo Sánchez hizo suyo el reclamo de otro maestro del pensamiento histórico, el ya citado Walter Benjamin también afectado trágicamente por la segunda Guerra Mundial, en sus famosas tesis sobre la Historia: “Solo tiene el don de encender en el pasado la chispa de la esperanza AQUEL historiador que esté traspasado por (la idea de que) tampoco los muertos estarán a salvo del enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer”.

Tal es el contexto pesimista de nuestra sociedad y el subtexto esperanzador del libro de Ricardo Sánchez ¡HUELGA¡ que hoy lanzamos y al que le deseamos buen viento y buena mar ante las tempestades del presente y las que seguirán en el inmediato futuro si no cambiamos el rumbo de nuestra historia. ¡Huelga a los autoritarismos de todo tipo para que el mundo sea de quienes amamos la libertad y así nuestros muertos puedan estar a salvo¡

*Profesor Titular, Departamento de Historia, Universidad Nacional de Colombia

Bogotá, septiembre 3 de 2009

Entradas que pueden interesarte

EMANCIPACIÓN, OTRA MANERA DE VER LA ACTUALIDAD

Emancipación N° 1047: Neofacismo, resistencia y ciencia

Emancipación N° 1046: Neofacismo, resistencia y ciencia

Los Dominios del Poder 2026

Progreso, IA y Mundial 2026

Ciencia y Poder 2026

ENTRADA DESTACADA

EL PÉNDULO LATINOAMERICANO

EL PÉNDULO LATINOAMERICANO

De Argentina a Ecuador, pasando por El Salvador, Chile, Perú y los giros discursivos en Colombia, e…

LO MÁS VISTO

NI EL INSTINTO NI LA VISTA: ES LA FÍSICA LA QUE DICTA CÓMO SE ORGANIZAN LAS AVES VOLANDO EN FORMACIÓN

Observar una bandada de aves en vuelo sugiere una intrincada toma de decisiones y una vista prodigiosa, pero la realidad biológica es mucho más mecánica. Las leyes físicas dictan cómo se organizan en el aire Imagen generada con IA de las corrientes de aire que actúan como enlaces invisibles para alinear a una bandada de aves en formación cristalina. Fuente: Midjourney / Scruzcampillo. Santiago Campillo Brocal, Biólogo. Máster en Biología Molecular y Biotecnología, Director Muy Interesante Digital/23.06.2026  La física, no el instinto, mantiene unidas a las aves migratorias en formación: cada animal ocupa su posición de forma pasiva, empujado por las fuerzas aerodinámicas del vuelo. Un nuevo estudio publicado en Physical Review Fluids demuestra que las formaciones en línea se mantienen unidas por las fuerzas del flujo de aire o agua, funcionando mecánicamente como un cristal blando que impone posiciones estables sin necesitar tomar decisión consciente alguna. Décadas de biología de...

UN HORROR CÓSMICO ESTÁ SURGIENDO DE LA OSCURIDAD: PODEROSAS CORRIENTES HAN COMENZADO A CONSUMIR SISTEMAS ESTELARES ENTEROS

Los astrónomos han descubierto objetos en el espacio profundo que han sido clasificados oficialmente como ovnis, pero no se trata de visitas de civilizaciones extraterrestres. Foto: Freepik. Agujero negro Kirill Kazakov pravda.ru/Ciencia/17 de junio de 2026 En este material: Ovnis espaciales: viento a la velocidad de la luz Cómo los agujeros negros destruyen sus galaxias Estructura en capas y brillo anómalo Respuestas a preguntas frecuentes sobre corrientes cósmicas  Los telescopios XMM-Newton y NuSTAR han detectado enormes flujos de gas que se mueven a velocidades increíbles cerca de un agujero negro supermasivo. Estos "flujos ultrarrápidos" son tan poderosos que pueden determinar las condiciones evolutivas de toda una galaxia, literalmente abriéndola para la formación de nuevas estrellas. Ovnis espaciales: viento a la velocidad de la luz El objeto de estudio fue el cuásar WISSH13, ubicado a 11 mil millones de años luz de la Tierra. Debido a su inmensa distancia, los científ...