El diferendo tiene más de dos siglos de existencia
Desde 1805, Washington ha buscado someter la isla a sus intereses
Los intentos de Estados Unidos de dominar Cuba comenzaron mucho antes de la Revolución de 1959. Elsa Vega Jiménez recorre esa historia de ofertas de compra, proyectos de anexión e intervenciones militares para explicar las raíces de un conflicto que no nació con Fidel Castro
ELSA VEGA JIMÉNEZ
Canarias-semanal.org/19/10/2026
Es común encontrar personas para quienes el diferendo entre Cuba y Estados Unidos tiene su génesis en las medidas tomadas en la isla con el advenimiento de Fidel Castro al poder al triunfar la Revolución en 1959.
En este ensayo se ofrecerán datos que llevarán a las raíces de los variados intentos de Estados Unidos de gobernar los destinos de Cuba, la suma excede más dos siglos. Tales objetivos han tenido múltiples formas. Se incluirá breve información complementaria para ayudar a comprender la magnitud del fenómeno geofágico de la nación estadounidense desde su nacimiento hasta el momento actual. Nos apoyaremos en variadas fuentes confiables, sobre todo, en un artículo de internet muy documentado de Luis Mauricio titulado Los intentos de los Estados Unidos de apoderarse de Cuba en el siglo XIX.
La historia recoge, con documentos de archivo, que Estados Unidos se declaró independiente el 4 de julio de 1776 y Gran Bretaña les reconoció oficialmente la independencia, luego de varios años de guerra, aceptando la soberanía de ese territorio de ultramar, el 3 de septiembre de 1783, fecha en que se firmó el Tratado de París. No abundaremos en información que está al alcance de todos los ojos que deseen ver y oídos dispuestos a escuchar[krp1] .
Mucho aprendieron de la metrópoli inglesa, sabían que desde el viejo continente mantenían sus conquistas en el nuevo mundo, ellos eran un ejemplo. Y que de agosto de 1762 a julio de 1763 Gran Bretaña había gobernado en La Habana estableciendo varias medidas a favor del comercio del azúcar y el tabaco con países europeos, así como el apoyo a la introducción de mano de obra esclava.
¿Cómo pudo España recuperar La Habana? Cediendo La Florida a los ingleses al legalizar el traspaso por medio del Tratado de París, en julio de 1763.
A escasas décadas de haber dejado de ser colonia de Gran Bretaña, los Estados Unidos, que han sido magníficos alumnos, con la lección bien aprendida, manifiestan su interés en apropiarse de Cuba. Dos siglos y unos años más han sido testigos de los no pocos intentos de que la pequeña, digna, valiente y pacífica isla del Caribe les pertenezca.
El siglo XIX es prueba de esas labores, como se precisará someramente en los párrafos siguientes.
Thomas Jefferson[1] (1743-1826). Bajo su mandato (1801-1809) se iniciaron intentos para apoderarse de la Cuba colonia de España. En 1805, el presidente Jefferson estaba consciente de la importancia estratégica de la isla por la posición geográfica y concibió el plan de una “conquista fácil”.
En 1808 envió al general James Wikinson a iniciar conversaciones con el gobierno de Cuba con el fin de lograr su objetivo. Pero el intento fracasó. España no cedió el territorio bajo ninguna condición.
Hasta ahora es la primera evidencia conocida del interés estratégico de Estados Unidos en apoderarse de Cuba.
La doctrina de la Fruta Madura fue creciendo hasta convertirse en la base de la política expansiva de Estados Unidos hacia todos los países de América Latina.
La posición geográfica de Cuba les facilitaría la labor. Personalicemos algunos hitos sobre la temática:
James Madison[2] (1751-1836). En 1810 el encargado de explorar las posibilidades de anexarse la isla de Cuba fue Willian Shaler, Cónsul y agente confidencial en la isla. El territorio cubano es una joya que necesitan para completar sus afanes expansionistas. No obtuvieron resultados.
William C. Claiborne[3] (1775-1817) ocupó varios cargos políticos de importancia. Supervisó el proceso de traspaso de Luisiana como resultado de la venta hecha por Francia a Estados Unidos en 1803. Este territorio se convirtió en Estado en 1812 y Claiborne fue su Gobernador de 1812 a 1816.
En 1810, al ver que, desde el siglo anterior, al terminar la toma de La Habana por los ingleses, el territorio de La Florida había pasado a ser de Estados Unidos expresó: “En el desarrollo de los acontecimientos no hay nada que desee más que ver la bandera de mi país ondear en el Castillo del Morro...” Cuba estaba (o está) considerada un bastión inestimable para sus intereses imperiales.
En 1822, durante el mandato de James Monroe[4] (1758-1831) que se extendió de 1817 a 1825, Robert Poinsett, miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, visitó La Habana y allí expresó su preocupación por que Cuba fuese ocupada por una potencia marítima ya que, por su posición geográfica, la isla era de gran importancia política para su país.
John Quincy Adams, (1767-1848), como Secretario de Estado bajo el gobierno de Monroe, confiaba en que Cuba, como sucede con los árboles en la gravitación física, por la ley de gravitación política, al cesar como colonia de España sería incapaz de mantenerse sola y caería, por gravedad natural, bajo la tutela de Estados Unidos. Se conjugan la idea de la anexión y de la expansión del país norteño hacia el sur.
En abril de 1823, Quincy Adams [5], proclamó su famosa teoría de la política de “La fruta madura”. En ese mismo año escribió:
“Hay leyes de gravitación política, como leyes de gravitación física, y Cuba, separada de España, tiene que gravitar hacia la Unión, y la Unión, en virtud de la propia ley, no iba a dejar de admitirla en su propio seno.
No hay territorio extranjero que pueda compararse para los Estados Unidos como la isla de Cuba. Esas islas de Cuba y Puerto Rico, por su posición local, son apéndices del continente americano, y una de ellas, Cuba, casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión”.
Antecedentes daban fuerza a la idea del secretario de Estado John Quincy Adams. Al derrotar los españoles (victoria pírrica) a los ingleses que habían gobernado La Habana por once meses, de agosto de 1762 a julio de 1763, tuvieron que cederle La Florida para poder recuperar la capital. Pero se vivían períodos bélicos convulsos, y la Florida fue regresada al dominio español en 1783 mediante el Tratado de París, y en 22 de febrero de 1819 mediante la firma del Tratado de Adams-Onís y su ratificación en 1821, los EEUU habían obtenido de nuevo el territorio español de La Florida por cinco millones de dólares que no pagaron porque consideraron que eran indemnizaciones reclamadas a España por daños causados a Estados Unidos por ciudadanos españoles. O sea, se apropiaron de La Florida sin pagar un céntimo.
Como se observa, La Florida era muy apetecida por lo que en tres momentos fue utilizada como moneda de cambio entre España, Gran Bretaña y Estados Unidos.
Como presidente de los Estados Unidos, James Monroe entendía que agregar Cuba a Estados Unidos era una necesidad ya que con esa fuerza más, la nación alcanzaría niveles superiores de interés internacional, el 2 de diciembre de 1823 en un discurso en el Congreso de los Estados Unidos proclamó la famosa Doctrina Monroe “América para los americanos” que traducida a su verdadera intención es “los países de América pertenecen a los Estados Unidos.” James Monroe, al referirse a Cuba, comentó que agregar Cuba a los Estados Unidos era una necesidad. Para que así la nación americana alcanzara su mayor grado de interés.
A escasos tres años de la Doctrina de la Fruta Madura sale a la palestra la Doctrina Monroe, directriz de la política exterior de los Estados Unidos que rechaza la intervención o colonización de potencias europeas en el continente americano. Por decisión soberana de Estados Unidos ningún país de Europa podrá mantener relaciones comerciales ni de ningún tipo con países latinoamericanos. Según esta doctrina las relaciones de todos los países del continente americano tienen que ser patrimonio de los EEUU.
Buscaba impedir que Europa volviera a colonizar o controlar los nuevos países latinoamericanos convertidos en repúblicas independientes.
El presidente estadounidense James Monroe (1758-1831) tal vez como un reforzamiento de la política de la Fruta madura, presentó esta idea el 2 de diciembre de 1826 ante el Congreso. Su postulado principal se resume en la frase llegada con fuerza hasta nuestros días: «América para los americanos». Traducido al lenguaje político: América es el continente y los americanos son los Estados Unidos. Pero esto no era suficiente, continuaban enriqueciendo sus delirios de grandeza con nuevas ideas.
Les faltaba una fundamentación sólida para un nuevo intento de dominio, ya no solo de Cuba, ahora está extendido al conjunto de países que conforman Latinoamérica. Y qué mejor fundamentación que la religión como sustento de un proyecto de conquista.
En 1845 ve la luz El Destino Manifiesto
Esta doctrina de la primera mitad del siglo XIX, con matices abiertamente geofágicos protegidos bajo el manto religioso, sostenía que Estados Unidos era una nación “elegida” por Dios para expandirse por el continente americano. Dios, su dios, decidió que ellos deben ser paradigma de democracia, incluso el término por decisión de su dios, está resignificado, porque se cambia el significado original “gobierno del pueblo” por “una ínfima minoría decide sobre la totalidad de votantes”. Y hasta nuestros días, su lema oficial sagrado “In god we trust” se aplica en todos los órdenes de la vida de la nación y hasta en sus más preciados tesoros, los billetes de curso legal en el mundo.
El término Destino Manifiesto fue acuñado en 1845 por el periodista demócrata estadounidense John O’Sullivan,(1813-1895) en un artículo dedicado a la anexión de Texas.
Estados Unidos seguía con sumo interés lo que pasaba en las naciones recién devenidas independientes luego de siglos colonizadas.
Primero fijaron sus ojos en México. En 1836 Texas se convierte en República. Estados Unidos ve una fisura por la cual puede lograr su propósito expansivo, y, en 1845 se anexa Texas con el lógico disgusto y desacuerdo de México. Ambos países inician una guerra que concluye con la victoria de Estados Unidos en 1848.
Al final de la situación bélica se firma el Tratado Guadalupe Hidalgo mediante el cual, por 15 millones de dólares, México cede a Estados Unidos los extensos territorios que hoy conforman lo que son California, Nevada, Utah, Nuevo México y partes de Arizona, Colorado, Wyoming y Kansas. El 55 por ciento del territorio actual de Estados Unidos en su momento fue mexicano.
Como colofón, en 1853 Estados Unidos compra a México, por 10 millones de dólares, porciones adicionales de terreno al sur de Arizona y de Nuevo México. En esta ocasión la compra está respaldada por el Tratado de la Mesilla.
El comienzo de políticas empleadas por Trump expulsando a personas del territorio estadounidense tiene en este hecho sus lejanos orígenes. La compra de esos terrenos por Estados Unidos a México desplazó sin piedad, mediante el empleo de la violencia, a las poblaciones indígenas originarias de esas tierras y a las de origen hispano asentadas allí, obligándolas a la marginación.
Doctrina Evarts, 1878.
La aparición de esta doctrina se debe a que los gobernantes de Estados Unidos permanecen preocupados por perfeccionar los mecanismos que les permitan obtener beneficios internos de todo tipo al inmiscuirse de forma oficial en los asuntos propios de otros países.
El entonces Secretario de Estado de los Estados Unidos, William M. Evarts (1818-1901) el 12 de agosto de 1878 presentó un principio de política exterior cuyo contenido establecía que la obligación primordial y esencial de todo gobierno es proteger la vida y la propiedad de sus ciudadanos.
Hoy, en septiembre del 2026, la realidad nos muestra que las leyes en el país impiden poner orden y cumplir con ese mandato, ejemplos hay a diario.
Pero como ellos, por decisión divina tienen inteligencia superior, se sienten con derecho a regir no solo el destino de su país, sino los destinos de todos los países del mundo. Amparado por este principio, Estados Unidos se atribuía el derecho a intervenir en territorio extranjero si el gobierno de ese país fallaba, descuidaba garantizar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses o se mostraba incapaz de proteger sus inversiones comerciales.
Tuvo su origen en una comunicación diplomática oficial enviada por Evars al ministro de Estados Unidos en México el señor John W. Foster donde se expresa:
«La primera obligación de un gobierno es proteger la vida y la propiedad. Esta es una obligación suprema. Para esto se instituyen los gobiernos, y los gobiernos que la descuidan o fallan en cumplirla se vuelven peores que inútiles».
El mandato responde a un momento complicado de las relaciones con el presidente de México Porfirio Díaz por inestabilidad política e incursiones fronterizas repetidas.
Con estas premisas utilizadas como escudos protectores, desde el siglo XIX, durante el XX y en lo que va del XXI han sido justificadas las intervenciones de Estados Unidos en los países del continente americano como Nicaragua, Granada, y más cercano en el tiempo, en 2026, Venezuela, e incluso en territorios de otros continentes, por ejemplo: Viet Nam, Iraq, Irán, Afganistán, Libia.
En el caso de Cuba, al finalizar la Guerra de los Diez Años, en 1878, fueron utilizados argumentos de esta doctrina para defender sus crecientes intereses económicos en especial azucareros y comerciales en la isla frente al control ejercido por el poder colonial español. De otra situación que intentaban salvaguardarse era de las luchas por la independencia.
La doctrina Evarts funciona como una extensión o actualización de la doctrina Monroe, fue retomada en 1927 por el presidente Calvin Coolidge (1872-1933) y su gobierno se caracterizó por la reducción de impuestos directos, eliminó las ayudas sociales, reprimió al movimiento sindical y aplicó el proteccionismo aduanero.
En política exterior la Doctrina Evarts fue resucitada para, bajo su manto protector, realizar las intervenciones militares de los Marines en Nicaragua y aplicar presiones diplomáticas sobre México debido a las leyes petroleras.
En resumen, la Doctrina Evarts operó como una extensión práctica de la Doctrina Monroe, mutando la diplomacia hacia una postura más agresiva de defensa de los intereses financieros privados mediante el poder público de Washington.
Intentos de compra directa de Cuba a la Metrópoli española:
La idea de que Cuba forme parte de Estados Unidos se mantiene como la constante pi 3,1416.
Utilizando la diplomacia del dólar se sucedieron varios intentos de adquirirla no mediante guerras, sino por la compra directa a la Metrópoli española: Trist en 1836, Polk en 1848, Pierce en 1853, Buchanan en 1857, Grant, en 1869, Mc Kinley en 1897.
En 1836 el Cónsul de EEUU en La Habana, Nicolás P. Trist, basado en el logro de la compra de Luisiana tres décadas atrás, le presentó al presidente Martin Van Buren[6] (1782-1862), quien ocupó el cargo de 1837-1841, un plan para que ofreciera a la reina de España la compra de Cuba por cuarenta millones. En esta ocasión recibieron de nuevo la negativa por parte del reino de España, y una vez más, Cuba no pasó a formar parte de los intereses de Estados Unidos.
Cada cierto tiempo, la idea de comprar o adjudicarse la islita del Caribe se presentaba con más fuerza en las mentes del imperio que se iba conformando con los despojos de territorios de su interés a diferentes naciones.
En 1848, James Knox Polk,[7] presidente de los Estados Unidos, de 1845 a 1849, intentó comprar Cuba a España por cien millones de dólares de la época. Fracasó.
Los Estados Unidos, por intermedio Ulisses S. Grant[8] (1822-1885), intentaron comprar la isla de Cuba en 1869, recién iniciada la Guerra de los Diez años. El deseo de adquirirla solo quedó en el intento.
Según se iban sucediendo los presidentes se retomaba y daba nueva forma el objetivo de hacerse con el dominio de Cuba. Un año antes de lograr la intervención de la isla, o sea, en 1897, William McKinley[9] (1843-1901) retomó la vieja estrategia, realizó su intento de comprarla. No alcanzó su objetivo político económico militar.
El presidente McKinley pudo adquirir Guam, Puerto Rico y Filipinas de una España derrotada por la guerra tras la intervención de EEUU en la guerra de Cuba contra España y convertirla para la historia en la guerra hispano-estadounidense.
Estados Unidos tiene en su haber varios magnicidios, McKinley, que había sido reelegido en 1900 para un nuevo mandato, fue asesinado en 1901.
Especialistas los estadounidenses en inventar motivos para apoderarse de lo que pueda brindarle beneficios en cualquier lugar del universo, situaron el buque de guerra Maine en el puerto de la Habana, lo hicieron explotar a expensas de la muerte de 256 personas y tomaron el hecho como motivo de inicio de la guerra contra España.
A escasos meses de la explosión del Maine desembarcaron marines en las costas de Santiago de Cuba, en el este del país y dio comienzo a la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana. (1895-1898) Se libraron batallas en el Caney y en la loma de San Juan el 1 de julio de 1898. Esta última batalla terrestre de la Guerra Hispano-Cubana-Estadounidense, enfrentó a las fuerzas de Estados Unidos, muy superiores en hombres y armas, y las españolas. Ganaron en los combates a un ejército español desmoralizado, cansado.
Con el triunfo de los estadounidenses en la batalla de La Loma de San Juan en Santiago de Cuba concluyó el dominio español sobre Cuba. Y dio inicio el semicoloniaje de Cuba a los intereses de Estados Unidos.
El hecho, provocado, orquestado, ejecutado por Estados Unidos durante siglos dio fin al dominio colonial español en América e inicio al creciente imperialismo de los Estados Unidos al catapultarlo con poder hegemónico mundial. Esta importante acción bélica pasó a la historia como guerra hispano -americana, desconociendo todas las décadas de lucha de los cubanos por independizarse de la metrópoli española.
En su lugar, mediante el Tratado de París, sin la participación de los representantes de los territorios americanos, España cedió Puerto Rico, Filipinas y Guam a Estados Unidos.
Cuba no fue vendida, sino que, mediante convenio entre ambos países contendientes, el primero de enero de 1899 la bandera estadounidense sustituyó a la española y dio inicio la primera intervención norteamericana en el país. Este período de injerencia total en todos los terrenos de la vida política, económica, social y cultural país duró hasta el 20 de mayo de 1902. En esta fecha nació una República mediatizada donde el presidente tenía que escuchar los criterios de Estados Unidos antes de tomar cualquier decisión importante.
Fue tiempo suficiente y bien aprovechado para introducir cambios en terrenos claves de la política, la economía, la vida social:
- desde el 1 de enero de 1899 nombraban en Cuba Gobernadores militares estadounidenses. (John Brooke y Leonardo Wood).
- El Ejército Libertador, los cubanos que habían luchado por la independencia, fueron licenciados por acuerdos con el mando estadounidense.
- Una inyección de capital estadounidense penetró en las industrias más importantes: los ferrocarriles para facilitar la azucarera, la tabacalera.
- Se estableció la empresa bananera United Fruit Company, pero en Cuba le añadieron Sugar porque la importancia del negocio del cultivo de la caña y la fabricación y comercialización de azúcar a nivel mundial creció en flecha. En 1902 contaban con 5 centrales azucareros. En 1959 eran dueños de 161. Construían viviendas precarias de tejas, piso de tierra, letrinas y sin agua corriente para los trabajadores. Había tres o cuatro meses de trabajo y el resto era el tiempo muerto. Se carecía de luz eléctrica. Los americanos con cargos directivos residían en casas con todas las comodidades.
A mediados del siglo XX, empresas estadounidenses, entre las que se encontraba La United Fruit Sugar Company, explotaban 1 094 kilómetros cuadrados de territorio cubano solo en dos de sus centrales, el Preston (hoy Guatemala) y el Boston (hoy Nicaragua), ambos en la actual provincia de Holguín. Eran terratenientes foráneos y negociantes internacionales de sus productos.
En 1915, para el control de la economía, se abrió una sucursal del National City Bank en La Habana, y en 1919 ya existían oficinas en todas las provincias.
El 18 de julio de 1909 la Cuban Telephone Company abrió su oficina en La Habana.
Se enviaron contingentes de maestros cubanos a prepararse en diferentes ciudades de Estados Unidos. Se reorganizó la educación al estilo de los interventores. Continuó siendo elitista, excluyente, cultivadora del analfabetismo.
Se hicieron campañas para aplicar los descubrimientos del camagüeyano Dr. Carlos Juan Finlay en temas de salud, por ejemplo, erradicar la fiebre amarilla.
Cuba nació con la soberanía cercenada. En la Constitución de la isla, en 28 de febrero de 1902, obligaron a incluir la Enmienda Platt, aprobada en el Congreso de Estados Unidos en 1901 mediante la cual Cuba permitiría la intervención de Estados Unidos en sus asuntos internos y, además cedería territorios para la implantación de bases navales. ¿Cómo la impusieron? Únicamente retirarían sus fuerzas militares de ocupación si Tomás Estrada Palma, presidente electo en elecciones en el país, aceptaba este apéndice en la constitución. Así oficializaron su injerencia en la vida de Cuba con la apropiación de un terreno en Guantánamo donde establecieron una Base Naval con vida activa hasta nuestros días.
Con la bota del Goliat sobre el David vivió Cuba desde que se independizó de España y cayó bajo el control del vecino norteño.
Este pequeño artículo demuestra que el diferendo tiene más de dos siglos de existencia.
¡Y en eso llegó Fidel!
15 de octubre de 2026
Referencias:
[1] Tercer presidente de Estados Unidos. Su mandato se extendió de 1801 a 1809.
[2] Cuarto presidente de los Estados Unidos. Su mandato duró de 1809 a 1817.
[3] En 1810 declaró que su mayor deseo era ver ondear la bandera de los Estados Unidos en el Morro cubano.
[4] Quinto presidente de los Estados Unidos. Proclamó la famosa doctrina “América para los americanos”
[5] John Quince Adams, (1767-1848), sexto Presidente de los Estados Unidos de América (1825-1829).
[6] Octavo presidente de Estados Unidos, de 1837 a 1841.
[7] Undécimo presidente de Estados Unidos, gobernó de 1845 a 1849. Por medio del diálogo, la negociación o la fuerza logró todos sus objetivos nacionales e internacionales, menos uno. Comprar a Cuba.
[8] Décimoctavo Presidente de EEUU, de 1869 a 1877, está en la lista de quienes intentaron adjudicarse Cuba mediante la compra. Pero España no la vendió.
[9] Vigésimo quinto presidente de Estados Unidos, de 1897 a 1901.
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