La disputa por el Pacífico
Y América Latina, una vez más, es el campo de batalla, pero la pregunta no es quién ganará la disputa, sino cómo la región sobrevivirá esta embestida
El presidente chino, Xi Jinping, recibe a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en su viaje a China - Huang Jingwen / Xinhua News / Europa Press
Diario-red.com
Editorial; 10/09/26
América Latina se ha convertido en el territorio decisivo de la carrera geopolítica entre Estados Unidos y China. Minerales críticos, tierras raras, recursos naturales: la región es el tablero donde se juega la hegemonía del siglo XXI. Y en ese tablero, hay una pieza que hasta ahora había pasado desapercibida pero que hoy concentra todas las miradas: el océano Pacífico.
Los constantes mensajes de Trump renombrando territorios a su antojo: el Golfo de México, el Lago Ontario, Nuevo México, o llamar a Venezuela y Canadá "estados" de Estados Unidos no son ocurrencias ni caprichos, son aspiraciones imperiales que buscan demostrar control sobre territorios soberanos. Y entre esos mensajes, uno destaca por su carga estratégica: renombrar el océano Pacífico. No es casualidad. El Pacífico es el canal de comunicación directo con Asia Oriental, la puerta de entrada al corazón económico del siglo XXI.
El Pacífico, desde México hasta Argentina, se ha vuelto la pieza esencial para ambos imperios. Por un lado, Estados Unidos busca mantener su control histórico usando la lucha contra el narcotráfico como excusa para intervenir militarmente. Por el otro, China consolida su presencia económica con acuerdos comerciales, inversiones en infraestructura y compra de recursos estratégicos. La región ya no es un patio trasero: es un campo de batalla donde se define el futuro del orden global.
Y por primera vez, China responde con una contundencia inusual. No solo reafirma su respeto a la soberanía de los países de la región, sino que advierte contra cualquier amenaza a sus acuerdos comerciales. Beijing ha entendido que el Pacífico latinoamericano es demasiado valioso para dejarlo en manos de Washington. Los puertos, las rutas marítimas, los minerales críticos y las tierras raras son recursos que China necesita para sostener su economía y su proyecto de desdolarización.
Mientras tanto, Trump juega a renombrar océanos y mapas, como si el mundo pudiera reescribirse con un tuit. Pero la geopolítica no se define en las redes sociales, sino en los puertos, en las inversiones, en las alianzas comerciales. Y en esa batalla, Estados Unidos parece llegar tarde porque desde hace muchos años China ya está allí, con acuerdos firmados, infraestructura construida y una diplomacia que ofrece lo que Washington niega: respeto a la soberanía latinoamericana
El Pacífico es la nueva trinchera de la guerra económica. Y América Latina, una vez más, es el campo de batalla, pero la pregunta no es quién ganará la disputa, sino cómo la región sobrevivirá esta embestida.
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