Se trata de la primera evidencia del mestizaje con ancestros mucho más antiguos
Utilizando relaciones genealógicas en el ADN, investigadores de UC Berkeley han descubierto contribuciones ocultas de poblaciones humanas extintas que no dejaron genomas secuenciados. / Crédito: Meaghan Marohn.
Pablo Javier Piacente / T21
elperiodico.com/05 AGO 2026
Un estudio liderado por investigadores estadounidenses identifica restos genéticos de dos poblaciones humanas desaparecidas, una de ellas desconocida hasta hoy, y sugiere que la historia evolutiva del Homo sapiens es mucho más compleja de lo que se pensaba.
El ADN humano guarda más memoria de la conocida hasta hoy: un equipo de la Universidad de California en Berkeley ha identificado señales de mestizaje con dos linajes humanos desaparecidos y muy antiguos, hasta ahora invisibles para la genética clásica.
El hallazgo, que se resume en un estudio publicado en la revista Science, sugiere que nuestros antepasados no solo se cruzaron con neandertales y denisovanos, sino también con otros homínidos desconocidos, de los que no se conserva ningún genoma secuenciado.
Mucho más atrás en el tiempo
La investigación introduce una técnica nueva, TRACE, diseñada para rastrear fragmentos de ADN heredados de poblaciones extinguidas a partir de genomas modernos, sin depender de restos fósiles con material genético recuperable.
La clave del método está en reconstruir relaciones genealógicas a lo largo del genoma mediante una red de recombinación ancestral, lo que permite detectar regiones cuya historia se remonta mucho más atrás de lo esperable.
Hasta ahora, la evidencia más sólida de hibridación antigua en humanos procedía de la comparación directa con ADN de neandertales y denisovanos, pero TRACE ha permitido ir más allá.
El "ancestro fantasma" que vive en nuestro ADN
Según una nota de prensa, una de las líneas identificadas, apodada “ancestro fantasma", habría contribuido con alrededor del 1 % del genoma de los humanos modernos y se habría cruzado con el Homo sapiens en África aproximadamente 50.000 años atrás, o sea antes de la gran expansión fuera del continente. El estudio también afirma que esa herencia aparece no solo en africanos, sino en todos los humanos actuales.
El dato es importante porque cambia el mapa geográfico del mestizaje antiguo: ya no se trataría de una señal restringida a una población concreta, sino de una huella compartida por toda la humanidad.
Al mismo tiempo, sugiere una cronología más profunda de la mezcla entre linajes humanos, anterior a la dispersión global del Homo sapiens. En otras palabras, parte de lo que hoy somos vendría de cruces ocurridos cuando nuestra especie aún no había ocupado el planeta.

Una línea de tiempo que muestra cuatro casos separados (flechas de colores) de homínidos arcaicos que se cruzaron con el Homo sapiens primitivo. / Crédito:Yulin Zhang y Priya Moorjani/UC Berkeley.
Un linaje con casi 2 millones de años de historia
La segunda señal detectada es todavía más sorprendente: un linaje proviene de una población que se separó hace unos 1,8 millones de años y que, más tarde, se habría cruzado con denisovanos en Eurasia.
A través de ese puente genético, una pequeña fracción de ese ADN habría terminado en humanos modernos. Se trata de una contribución procedente de una línea humana con más de un millón de años de antigüedad, descubierta sin disponer de ADN secuenciado de esa población.
Los autores estiman que, sumando las distintas aportaciones antiguas, alrededor del 2 % del ADN humano moderno procede de homínidos arcaicos. En el caso del ancestro fantasma, cada individuo conservaría aproximadamente entre un 0,5 % y un 1 % de ese legado.
Una red más compleja de herencias
Además, el estudio apunta a que estas secuencias están repartidas por todo el genoma y que incluso aparecen en regiones que antes se consideraban poco tolerantes a la introgresión neandertal o denisovana.
Puede decirse que la evolución humana no fue una sucesión limpia de ramas separadas, sino una red densa de encuentros, cruces y herencias. En consecuencia, la historia humana se parece más a una intrincada red de poblaciones conectadas por migraciones repetidas y episodios de mezcla.
Los científicos creen que algunos de esos fragmentos arcaicos pudieron ser útiles: varias regiones antiguas están enriquecidas en genes relacionados con la inmunidad y el metabolismo, algo coherente con la idea de que la hibridación aportó variantes valiosas para adaptarse a nuevos patógenos y dietas.
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Referencia
Recovering signatures of archaic hominin introgression using ancestral recombination graphs. Yulin Zhang et al. Science (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/science.aef8874
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Fuente: Levante - EMV, en:
