El cáncer gástrico presenta diferencias entre hombres y mujeres que podrían condicionar su diagnóstico y tratamiento
Una revisión sistemática de 38 estudios y más de 500.000 pacientes identifica diferencias en la incidencia, el perfil histológico, los factores de riesgo, las complicaciones posquirúrgicas y la supervivencia
Andrea Rivero García
Gacetamedica.com/13 agosto 2026
El cáncer gástrico no se comporta exactamente igual en hombres y mujeres. Una revisión sistemática liderada por investigadores del Hospital Clínic de Barcelona, la Universidad de Barcelona, el IDIBAPS y el CIBEREHD apunta a diferencias relacionadas con el sexo y el género que afectan a distintos aspectos de la enfermedad, desde la incidencia y las características del tumor hasta los factores de riesgo, la evolución clínica y los resultados del tratamiento.
El trabajo, publicado en Journal of Clinical Medicine, analiza 38 estudios internacionales que, en conjunto, incluyen a más de 500.000 pacientes con cáncer gástrico. Su objetivo fue sintetizar la evidencia disponible sobre el papel que pueden desempeñar el sexo biológico y los factores relacionados con el género en esta enfermedad y valorar hasta qué punto estas diferencias pueden ser relevantes para avanzar hacia una atención más personalizada y equitativa.
Los investigadores realizaron una búsqueda sistemática en PubMed, Embase y Web of Science en febrero de 2026, siguiendo las directrices PRISMA 2020. Debido a la heterogeneidad de los estudios incluidos y al predominio de investigaciones observacionales, principalmente retrospectivas, los autores optaron por una síntesis cualitativa y no realizaron un metaanálisis.
Una incidencia claramente superior en hombres
Uno de los hallazgos más consistentes de la revisión es la mayor incidencia de cáncer gástrico entre los hombres. Según los estudios analizados, los varones presentan aproximadamente el doble de probabilidad de desarrollar este tumor que las mujeres.
Los autores plantean que esta diferencia podría responder a la interacción de factores biológicos y ambientales. Entre los primeros se encuentra el posible papel protector de los estrógenos, especialmente antes de la menopausia. Entre los factores ambientales y relacionados con el estilo de vida destacan el tabaquismo y el consumo de alcohol, que fueron más frecuentes entre los hombres en la mayoría de los trabajos revisados.
Esta diferencia de incidencia no constituye, sin embargo, la única divergencia entre ambos sexos. El perfil de los tumores también presenta patrones diferentes. La revisión identifica un predominio de tumores de tipo intestinal y bien diferenciados entre los hombres. Este tipo de cáncer gástrico se ha relacionado con factores ambientales, entre ellos la infección por Helicobacter pylori, determinados hábitos dietéticos y el tabaquismo.
En las mujeres, por el contrario, los estudios revisados describen una mayor frecuencia de tumores difusos y poco diferenciados. Esta característica resulta especialmente relevante entre las pacientes jóvenes y plantea la posibilidad de que los mecanismos biológicos implicados en el desarrollo del tumor no sean idénticos en ambos sexos.
Los autores subrayan así que las diferencias epidemiológicas entre hombres y mujeres podrían reflejar también diferencias en la propia biología tumoral. El sexo no sería únicamente una variable asociada a la probabilidad de desarrollar la enfermedad, sino potencialmente un factor relacionado con el tipo de tumor que se desarrolla.
Factores de riesgo y complicaciones
El patrón de exposición a determinados factores de riesgo constituye otra de las diferencias identificadas. Los hombres presentaron tasas superiores de tabaquismo y consumo de alcohol en la mayoría de los estudios incluidos. La revisión también encuentra diferencias en la evolución tras la cirugía. Los hombres presentaron mayores tasas de complicaciones postoperatorias, aunque la heterogeneidad de los estudios analizados impide establecer conclusiones definitivas sobre las causas de esta diferencia.
Estos resultados refuerzan la necesidad de considerar conjuntamente los factores biológicos y los relacionados con los comportamientos, los hábitos de vida y el contexto social a la hora de estudiar las diferencias entre hombres y mujeres.
En cuanto a la supervivencia, constituye uno de los aspectos más complejos de la revisión. En términos generales, los estudios analizados apuntan a una mayor supervivencia global entre las mujeres, especialmente cuando el cáncer se diagnostica en fases tempranas. Sin embargo, esta ventaja no se mantiene de manera uniforme en todos los grupos. Algunos trabajos describen resultados menos favorables entre mujeres jóvenes, particularmente cuando presentan tumores difusos.
La edad, el estadio en el momento del diagnóstico y las características histológicas del tumor continúan siendo, por tanto, elementos fundamentales para interpretar las diferencias de supervivencia. Los resultados no permiten establecer que pertenecer a uno u otro sexo determine por sí mismo el pronóstico, pero sí sugieren que la relación entre estas variables merece un análisis más profundo.
Evidencia todavía limitada
Pese al elevado número de pacientes incluidos, los autores llaman a interpretar los resultados con cautela. La principal limitación de la revisión es la naturaleza de la evidencia disponible: la mayoría de los estudios son observacionales y retrospectivos, presentan diseños heterogéneos y no utilizan de forma uniforme las mismas variables o resultados.
Además, el análisis de las diferencias relacionadas con el género resulta especialmente complejo. El sexo biológico y el género no son variables equivalentes, y factores como los hábitos de vida, las exposiciones ambientales o determinados comportamientos pueden estar condicionados por factores sociales y culturales.
A ello se suma que las mujeres han estado históricamente infrarrepresentadas en parte de la investigación sobre cáncer gástrico, según señalan los autores. Esta situación puede limitar la capacidad de los estudios para detectar diferencias específicas y dificulta la generalización de algunos resultados.
Analizar sistemáticamente el sexo y el género
Para los investigadores, estos hallazgos justifican incorporar de forma sistemática las variables sexo y género tanto en los estudios observacionales como en los ensayos clínicos. El objetivo no sería simplemente describir diferencias entre hombres y mujeres, sino determinar si esas diferencias tienen implicaciones reales en la prevención, el diagnóstico, la selección terapéutica o el pronóstico.
La revisión plantea, en este sentido, una cuestión que trasciende al cáncer gástrico: la necesidad de que la investigación biomédica contemple de manera sistemática las diferencias entre sexos y los factores relacionados con el género. En el caso de este tumor, comprender mejor estas diferencias podría contribuir a identificar perfiles de riesgo, mejorar el diagnóstico precoz y orientar estrategias terapéuticas más ajustadas a las características de cada paciente.
Los propios autores reconocen que todavía es necesario generar evidencia de mayor calidad antes de trasladar estas diferencias a decisiones clínicas específicas. El siguiente paso será determinar qué mecanismos explican los patrones observados y, sobre todo, si su incorporación a la práctica clínica permite mejorar los resultados en hombres y mujeres con cáncer gástrico.
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