América Latina asiste a esta envestida imperial tan grotesca como decadente (solo un imperio
En la estrategia de seguridad nacional del gobierno trumpista América Latina se habló abiertamente de impedir, mediante la fuerza, que surjan gobiernos latinoamericanos contrarios a los intereses estadounidenses
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Elvin Calcaño
diario-red.com/07/06/2026
Politólogo dominicano latinoamericanista. Máster en Teoría Política por la Universidad Complutense de Madrid. Formación en Ciencias Políticas en Puerto Rico y México. Investigador, docente universitario y consultor electoral con experiencia de estudios y trabajo en cinco países de América Latina. https://www.youtube.com/@ElvinCalcañoTV
Como región casi no tenemos cómo afrontar el ataque directo a nuestras democracias. Ni hay posibilidad de consensos para si quiera una crítica diplomática a esto que hace Trump
Este proceso electoral colombiano, que ahora entra en fase de segunda vuelta, desde el principio ha estado intervenido por el actual gobierno estadounidense. Para la ultraderecha de Miami, que es el sector que más influye en la política exterior de EE.UU. con respecto a América Latina, toda forma de progresismo latinoamericano es un enemigo y debe derribarse.
Desde una visión con combina obsesiones personales y mucha mediocridad intelectual, personajes como Marco Rubio y la delirante María Elvira Salazar, llevan años impulsando distintas formas de guerra sucia contra las izquierdas regionales. Llamando “comunista” a personajes como Gabriel Boric y “guerrillero” al presidente Gustavo Petro. Y ahora que con este gobierno Trump 2.0 manejan la política oficial de Estados Unidos hacia América Latina pues van con todo. De modo que no iban a dejar pasar estas elecciones colombianas.
Bernie Moreno, senador estadounidense de origen colombiano y ultraderechista consumado, hace unas semanas sugirió, durante una conferencia en Washington, que si ganaba la izquierda en Colombia el gobierno Trump podría no reconocer los resultados. Este señor, tras decir esa monstruosidad, fue invitado como observador a la primera vuelta por el órgano electoral colombiano.
Las relaciones familiares y de negocios de este personaje con la extrema derecha colombiana son de público conocimiento. Y a todo esto debe agregarse que Abelardo de la Espriella, el ultraderechista que quedó en primer lugar en la primera vuelta y hoy favorito para ganar la segunda, tiene también relaciones de negocio con esa ultraderecha de Miami.
En la estrategia de seguridad nacional del gobierno trumpista América Latina se habló abiertamente de impedir, mediante la fuerza, que surjan gobiernos latinoamericanos contrarios a los intereses estadounidenses
Al tiempo que él mismo tiene ciudadanía estadounidense pues vive parte del tiempo en la referida ciudad del sur de la Florida.
Por otro lado, es menester tener en cuenta que desde la publicación de la estrategia de seguridad nacional del gobierno trumpista América Latina, incluyendo sus instituciones democráticas, quedaron fijadas como objetivos de intervención en favor de los intereses imperiales definidos en aquel documento.
En esa proclama se habló abiertamente de impedir, mediante la fuerza, que surjan gobiernos latinoamericanos contrarios a los intereses estadounidenses. Y se dijo aquello sin mencionar en ningún momento los términos democracia y derechos humanos.
Con lo cual, quedó allí establecido que los procesos electorales venideros en América Latina serían intervenidos para propiciar el triunfo de propuestas de derecha y ultraderecha que se plieguen completamente a la agenda imperial del actual pretendiente a emperador estadounidense.
Y las elecciones que ocurrieron el año pasado en Honduras, Argentina, Costa Rica y Chile, donde en todas ganaron opciones de ultraderecha abiertamente apoyadas por Trump y el eje ultra de Miami, no dejan lugar a dudas. Colombia, pues, no sería la excepción.
Dicho lo anterior, vayamos a las que considero son las tres principales claves desde las que entender la entrada de Trump en las elecciones colombianas de cara a la segunda vuelta:
1. Mientras Trump sea presidente no habrá elecciones realmente democráticas y libres en ningún país latinoamericano. La inclinación autocrática y fascista del actual inquilino de la Casa Blanca, desde la que está destruyendo las propias instituciones de la democracia formal estadounidense, la está trasladando a lo que considera es su patio trasero (su posesión).
A fin de colocar, en cada país latinoamericano, gobiernos serviles que se entreguen por completo a los intereses que rodean a su familia y grupos de apoyo político. Ni siquiera se trata de alinear nuestros países a Estados Unidos como tal; antes bien, lo que persigue el considerado como el presidente más corrupto de la historia estadounidense son objetivos personales de enriquecimiento y poder.
Gobiernos corruptos y criminales como los de Milei, Noboa y Asfura deben entregarse a Trump pues saben que en el Norte manejan los datos sobre las actividades ilícitas y corruptelas en las que están envueltos
En ese contexto, considerando el abrumador poder e influencia de EE.UU. en nuestros países, lo que, por tanto, genera relaciones completamente asimétricas, pues claramente Trump lleva les da ganar. Y entonces es imposible hablar ya de democracia en esta región cuyos procesos electorales internos (algo que debe ser intocable) están abierta y directamente intervenidos.
Por ello sostengo que estas derechas y ultraderechas que están ganado elecciones en América Latina no es porque tengan las mayorías. Hay en marcha un proyecto de coerción y manipulación masiva para que ganen esas alternativas políticas mayormente mediocres y grotescas. Como el tal Abelardo colombiano.
2. El adversario de la izquierda colombiana no es el fascista De la Espriella. Un personaje muy menor; fascista de ocasión impulsado por algoritmos y mucho dinero turbio. Contra quien va a tener que luchar el progresismo colombiano, en estas elecciones totalmente amañadas y desequilibradas, es contra el trumpismo y el eje ultra de Miami.
Basta un tuit de Trump el día antes de las elecciones amenazando con que si gana la izquierda prohibirá las remesas a Colombia o alguna brutalidad parecida y con ello puede voltear miles o hasta millones de votos contra el progresismo.
Y si días previos a las votaciones los datos indican que alguna posibilidad tiene la izquierda de ganar la segunda vuelta no duden en que eso pasará. Ya se hizo en Honduras y Argentina.
3. América Latina asiste a esta envestida imperial tan grotesca como decadente (solo un imperio en crisis dirigido por sus peores representantes incurre en actos tan desvergonzados como el de Trump apoyando abiertamente candidatos de otros países) en su peor momento.
Con mayoría de gobiernos derechistas para los cuales la sumisión a lo que venga de Trump es hasta factor de placer. Con gobiernos verdaderamente corruptos y criminales como los de Milei, Noboa y Asfura que, entre otras razones, deben entregarse a Trump pues saben que en el Norte manejan los datos sobre las actividades ilícitas y corruptelas en las que están envueltos.
Como región casi no tenemos cómo afrontar este ataque directo a nuestras democracias. Ni hay posibilidad de consensos para si quiera una crítica diplomática a esto que hace Trump.
Así, le tocará al pueblo consciente colombiano, al margen de criterios ideológicos, decidir si deja que un personaje corrupto como Trump que es rechazado por la inmensa mayoría de su propio país, les dicte quién debe o no gobernar en su patria.
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