¿Quién puede detener la barbarie que se cierne sobre la humanidad? ¡El brazo poderoso del obrero!
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Revolución Obrera
mayo 1, 2026
¡Nada en el mundo se mueve sin el brazo poderoso del obrero! Es lo que cada Primero de Mayo se remarca en las manifestaciones realizadas en todos los rincones del mundo por el mayor ejército que nunca antes había existido: el proletariado. Ese que no cuenta con medios de producción propios y por tanto se ve obligado a vender su fuerza de trabajo para poder existir, ha marchado cada Primero de Mayo desde hace 140 años contra la explotación mundial capitalista.
Durante más de un siglo la clase obrera, ha resistido al capital, logrando la jornada de ocho horas, mejores salarios y condiciones de vida dignas; como lo hicieron los Mártires de Chicago en 1886 entregando su vida por las banderas de la clase obrera y ha luchado por mantener esas conquistas o por volverlas a alcanzar, porque son arrebatadas en esa pelea interminable entre obreros y burgueses. También, comprendiendo que su lucha va más allá de resistir la explotación y que su misión es la abolición completa de la explotación asalariada, derrocó a la burguesía y tomó la dirección de la nueva sociedad socialista: en la Comuna de París en 1871, en la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia, en el campo socialista creado con la derrota del fascismo durante la segunda guerra mundial y en la revolución en China en 1949. Una gran experiencia que demostró la superioridad del socialismo, pero a su vez dejó ver las limitaciones que posibilitaron la derrota temporal, de la cual aún no se ha recuperado el movimiento obrero.
No existe el campo socialista desde 1976 y en este lapso se ha expandido y profundizado la explotación mundial capitalista, que hoy amenaza al mundo con su posible exterminio, causada por la más aguda crisis económica del sistema capitalista; crisis que los imperialistas se ven empujados a resolver destruyendo fuerzas productivas y repartiéndose nuevamente el mundo para conquistar mercados, fuerza de trabajo, exportar capitales y apoderarse de las fuentes de materias primas; todos los imperialistas se preparan para la guerra que inevitablemente desencadenaría una carnicería humana, una guerra reaccionaria.
Estos últimos años es cada vez más evidente que los países más poderosos y los monopolios más grandes del mundo, se enfrentan entre sí en una escalada cada vez mayor, que va desde las medidas arancelarias, el enfrentamiento tecnológico, los ensayos nucleares hasta las intervenciones armadas directas, como el caso de Rusia en Ucrania, Estados Unidos en Irán y Venezuela, el exterminio de pueblos enteros como pretenden hacer con los palestinos, los ataques a recursos como el petróleo en el Estrecho de Ormuz que hoy tiene en vilo al mundo, a lo cual se suman las amenazas de varios mandatarios, encabezados por Trump, de utilizar las armas que sean necesarias para aplastar a sus contrincantes.
¿Quién puede detener la barbarie que se cierne sobre la humanidad? ¡El brazo poderoso del obrero! Porque de todas las clases existentes en la sociedad, la única verdaderamente revolucionaria hasta el final y capaz de vencer a los imperialistas, es la clase obrera. Las demás clases, como la pequeña burguesía —con un pie del lado de los explotadores— no se atreve a dar ese paso y siempre ha tratado de detener el curso de la historia; en vez de trabajar por la destrucción del mundo burgués, lo quiere reformar, llamando a humanizar y democratizar el capital; quiere un capitalismo productivo que al mismo tiempo sea benévolo con los trabajadores ¡una verdadera quimera!
En cambio los obreros por su condición de no estar atados a ninguna propiedad, de ser la clase mundial mayoritaria que no tiene patria y su hogar es el mundo; la clase que tiene en sus manos toda la producción de bienes materiales, hasta la producción de las mismas armas que luego son puestas en las manos de sus hijos para destruir a otros de sus hijos… son hechos objetivos que le permiten ser la clase dirigente para impedir la guerra reaccionaria o para transformarla en guerra revolucionaria que acabe con la explotación mundial capitalista y le de paso definitivo al socialismo en toda la tierra; la nueva sociedad donde la propiedad privada de unos pocos ya no exista, donde la inmensa mayoría de los productores de riqueza no sean privados de ella y se sienten los cimientos para que la humanidad llegue a la sociedad sin clases sociales, sin lucha de clases, sin guerras… al comunismo.
Pero el obrero, es poderoso en la medida en que esté ORGANIZADO, en la unión y la asociación de los miles de millones de proletarios en el mundo, y esa es en la actualidad la gran debilidad de la clase obrera. Por eso este Primero de Mayo los trabajadores de todos los países, todos los asalariados de la tierra, hasta el último rincón del mundo, deben pensar en la necesidad de unirse como clase en una organización que planifique la lucha mundial para enfrentar a los enemigos comunes y planee las batallas que le den el golpe final al mundo capitalista imperialista.
¡Adelante clase obrera, adelante con valor, hay que romper las cadenas de este sistema opresor!
Comité Ejecutivo – UOC (mlm) 1 de mayo del 2026
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