Investigadores brasileños observan que el ultrasonido desestabiliza partículas de SARS-CoV-2 e influenza A sin dañar células humanas
Los investigadores observan que la frecuencia adecuada desorganiza las partículas virales sin afectar a células humans. / Crédito: Flavio P. Veras et al. Scientific Reports (2026).
Redacción T21
elperiódico.com/12 MAY 2026 9:40
En experimentos de laboratorio, los científicos han demostrado cómo las explosiones de ultrasonido pueden descomponer virus como la influenza A (H1N1) y SARS-CoV-2, que causa COVID-19.
Un equipo de la Universidad de São Paulo, en Brasil, ha probado una estrategia inédita para atacar virus respiratorios con ultrasonido de alta frecuencia. En ensayos de laboratorio, las ondas sonoras lograron romper la estructura de SARS-CoV-2 y del virus de la gripe A, abriendo una posible vía antiviral sin fármacos.
El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, describe un mecanismo de “resonancia acústica” capaz de fragmentar y desestabilizar partículas virales como SARS-CoV-2 e influenza A/H1N1 en pruebas de laboratorio. La investigación indica que el efecto no depende de la cavitación, el proceso típico de ciertos usos industriales del ultrasonido, sino de una interacción mecánica selectiva que opera en el rango de 3 a 20 MHz.
Rupturas y desorganización del virus
Según informa la Agencia FAPESP, bajo esas condiciones las partículas virales sufren rupturas de envoltura, pérdida de uniformidad morfológica y reducción del tamaño promedio, señales compatibles con una desorganización física directa del virus. Los autores subrayan que el fenómeno es distinto de los mecanismos térmicos o de burbujas que suelen asociarse a otros tipos de ultrasonido.
En los experimentos, los investigadores observaron que una frecuencia cercana a 7,5 MHz resultó especialmente eficaz. En el caso de SARS-CoV-2, el tratamiento redujo de forma contundente la capacidad de infección y, en cultivos posteriores, se detectó una caída sustancial de la replicación viral.
Para influenza A/H1N1, la respuesta fue aún más potente: después de la exposición, las mediciones no registraron señales residuales detectables en el rango evaluable, lo que sugiere una degradación estructural extensa. Además, las imágenes de microscopía electrónica y de fuerza atómica reforzaron esa conclusión.
Más detalles
En el caso de SARS-CoV-2, los análisis mostraron partículas esféricas bien definidas en las muestras no tratadas y, tras el ultrasonido, superficies irregulares, contornos colapsados y fragmentación de la envoltura. El equipo también examinó variantes del coronavirus original, como Gamma y Delta, y encontró que la susceptibilidad no era idéntica entre linajes: la cepa de Wuhan fue más sensible, mientras que Gamma y Delta mostraron mayor resistencia, aunque seguían siendo afectadas por determinados ajustes de frecuencia.
Más allá de esto, el trabajo sugiere que la sensibilidad depende de la geometría y de la arquitectura de la partícula viral, más que de mutaciones puntuales, lo cual podría dar margen para diseñar equipos calibrados frente a familias distintas de virus con verdadero potencial dañino.
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Referencia
Ultrasound effectively destabilizes and disrupts the structural integrity of enveloped respiratory viruses. Flavio P. Veras et al. Scientific Reports (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41598-026-37584-x
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