Los investigadores han desarrollado una arquitectura en silicio con electrones desplazables, compuertas de alta fidelidad y teleportación cuántica a escala nanométrica
El avance apunta a chips más versátiles para computación cuántica de próxima generación. / Crédito: Nature (2026). DOI: 10.1038/s41586-026-10423-9
Redacción T21
elperiodico.com/08 MAY 2026
La computación cuántica ha dado un paso fundamental hacia dispositivos más compactos y escalables. Investigadores de la Universidad Tecnológica de Delft (TU Delft), en Países Bajos, han diseñado cúbits de espín que pueden moverse dentro de un chip de silicio e interactuar con gran precisión, una estrategia que podría simplificar la arquitectura de futuros ordenadores cuánticos y acercarlos al uso cotidiano.
La arquitectura en silicio permite que los cúbits de espín no permanezcan fijos en una posición, sino que puedan desplazarse por el chip. En el estudio publicado en la revista Nature, los investigadores demostraron operaciones de dos cúbits entre electrones que se acercan dentro de canales independientes, con una fidelidad media cercana al 99 %, y también una teleportación cuántica condicional a lo largo de 320 nanómetros.
La novedad apunta a resolver uno de los cuellos de botella más serios de la computación cuántica. Los sistemas tradicionales obligan a que los cúbits interactúen con sus vecinos inmediatos, lo que complica el escalado y aumenta el cableado y la congestión del dispositivo.
Más flexibilidad y corrección de errores
La estrategia de los cúbits móviles ofrece una red reconfigurable: los cúbits pueden llevarse a una zona de interacción cuando se necesitan y luego devolverse a zonas de almacenamiento o lectura. Según otro artículo publicado en Nature, esto reduce restricciones arquitectónicas y podría facilitar esquemas de corrección de errores más flexibles sobre un mismo hardware.
El corazón del experimento es un chip de silicio con una línea de puntos cuánticos, trampas microscópicas que alojan electrones individuales. Mediante secuencias coordinadas de voltajes en compuertas metálicas, los científicos generaron un potencial en movimiento que transportó los electrones sin recurrir a que “saltaran” de un punto fijo a otro, según explican en una nota de prensa.
Cuando dos de esos electrones se aproximan se activa la interacción de intercambio necesaria para una compuerta cuántica de dos cúbits. La capacidad de ajustar la fuerza de esa interacción según la distancia abre una vía para operaciones más precisas y programables.
Transferir y mover información cuántica, no materia
El estudio también hizo posible otro importante avance: la teleportación de un estado cuántico entre cúbits separados. En este contexto no se habla de mover materia, sino de transferir la información cuántica. El dispositivo logró hacerlo a 320 nanómetros, una distancia ínfima en términos cotidianos, pero relevante para un circuito cuántico escalable.
Aunque todavía no estamos frente a un ordenador cuántico hogareño y quedan muchos desafíos a resolver, este trabajo muestra que la movilidad de los cúbits ya no es una idea teórica ni una promesa lejana, sino una capacidad demostrada en una arquitectura de silicio.
Si la industria logra combinar esta flexibilidad con altas tasas de fidelidad y una fabricación compatible con la electrónica actual, el sueño de ordenadores cuánticos más compactos, versátiles y algún día pensados para el uso cotidiano empezará a acercarse a la realidad.
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Referencia
Two-qubit logic and teleportation with mobile spin qubits in silicon. Y. Matsumoto et al. Nature (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-026-10423-9
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Fuente:
