Un equipo japonés desarrolló materiales blandos capaces de oscilar en forma independiente y de convertir la luz en energía, con amplias aplicaciones en robótica y soluciones energéticas
Geles autooscilantes con movimiento similar al de los latidos del corazón y geles fotosintéticos artificiales: convierten la luz en energía química. / Crédito: Profesor asociado Kosuke Okeyoshi, Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Japón.
Pablo Javier Piacente / T21
elperiodico.com/13 MAY 2026
Científicos del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Japón (JAIST) presentaron una nueva generación de hidrogeles inspirados en el metabolismo, que pueden reproducir funciones que recuerdan a procesos vitales, como el movimiento rítmico asociado a un latido cardíaco y la conversión de energía lumínica en energía química, en una lógica similar a la fotosíntesis.
El estudio publicado en la revista Chemical Communications parte de una idea central: en lugar de concebir los hidrogeles como materiales pasivos que solo responden a estímulos externos, los autores plantean redes poliméricas capaces de actuar como “mediadores activos” de reacciones químicas y de transferencia de energía.
Hidrogeles autooscilantes y fotosintéticos
De acuerdo a una nota de prensa, los sistemas artificiales integran componentes funcionales de forma escalonada para lograr comportamientos emergentes, es decir, propiedades que aparecen en el conjunto y no en cada pieza aislada. El enfoque toma como referencia procesos biológicos esenciales: actividades celulares en animales y plantas que dependen de reacciones cíclicas, catalizadas por múltiples enzimas.
A partir de esa base, los investigadores desarrollaron dos familias de materiales: los geles autooscilantes, que convierten reacciones químicas en movimiento mecánico, y los geles fotosintéticos artificiales, que transforman la energía de la luz en compuestos útiles o en energía mecánica.
De esta manera, los geles autooscilantes pueden hincharse y encogerse de forma periódica sin control externo, generando un movimiento rítmico comparable al de un corazón latiendo. En el mismo sentido, los geles fotosintéticos artificiales están diseñados para captar luz y canalizarla hacia procesos como la producción de hidrógeno, una de las energías limpias más prometedoras.
Un mundo de aplicaciones: robótica, energía limpia y sensores inteligentes
Ambas estrategias dependen de rutas de transferencia electrónica cuidadosamente organizadas dentro de la red polimérica, según detallan los científicos en el estudio. La importancia de este avance va más allá de un efecto visual o dinámico: se trata de un verdadero cambio de paradigma para la ciencia de materiales.
Los autores sostienen que el polímero no es un simple soporte para moléculas funcionales, sino una estructura que organiza, regula y acopla reacciones químicas. Bajo esta concepción, la red polimérica participa activamente en la aparición de la función que le tocará desarrollar, algo que aproxima a estos materiales al comportamiento de los sistemas vivos.
Las aplicaciones son muy variadas: los hidrogeles autooscilantes podrían servir en robótica blanda como “músculos artificiales” capaces de moverse de forma autónoma, mientras que los geles fotosintéticos artificiales abren nuevas vías para la producción de hidrógeno y para tecnologías energéticas con una menor huella de carbono. Además, su sensibilidad al entorno los vuelve muy atractivos para sensores avanzados y materiales inteligentes de nueva generación.
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Referencia
Design of metabolism-inspired hydrogels driven by emergence of function. Kosuke Okeyoshi and Ryo Yoshida. Chemical Communications (2026). DOI:https://doi.org/10.1039/d5cc06562c
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Fuente:
