Es la primera vez que se puede observar, en directo, los últimos momentos de una estrella antes de convertirse en una supernova.
Ilustración de WOH G64 en sus últimos momentosJSIAJSIA
Juan Scaliter
larazon.es/28.02.2026
No fue una superproducción cinematográfica sino la propia naturaleza la que ofreció un espectáculo visual y científico: una estrella monstruosa (WOH G64), cerca de 1.500 veces más grande que nuestro Sol, ha sufrido un colapso espectacular que los científicos han observado directamente desde la Tierra.
Este tipo de eventos no solo son impresionantes por su magnitud, sino que también nos ayudan a entender mejor cómo nacen y mueren las estrellas gigantes, las explosiones cósmicas más energéticas y los ingredientes que forjan elementos pesados en el universo.
En este caso WOH G64, a unos 160.000 años luz, era una hipergigante roja, un tipo de estrella extremadamente masiva y luminosa que se encuentra en las fases finales de su vida. Si la trajéramos a nuestro sistema solar, sería lo suficientemente grande como para entrar en la órbita de Júpiter.
Las hipergigantes rojas son escasas en la galaxia y viven rápido y mueren jóvenes en términos cósmicos: consumen su combustible nuclear de forma tan intensa que su vida útil es breve se reduce a una decena de millones de años, mientras que las similares a nuestro Sol, se extiende unos 10.000 millones de años. Pero lo que ha hecho único este caso es que los astrónomos han captado el momento mismo en que esta estrella enorme empezó a colapsar y a dispersar su material al espacio, una fase que puede preceder a una supernova o a otros tipos de explosiones estelares de alta energía. Y lo hemos visto. En directo.
Un equipo internacional de astrónomos, liderados por Gonzalo Muñoz-Sánchez, estaba analizando la estrella en busca de señales de inestabilidad cuando detectaron un cambio dramático en su brillo y en las características de su espectro de luz. Lo emocionante es que el evento fue captado “en directo”, es decir, en tiempo casi real para la escala del fenómeno, gracias a una combinación de observaciones desde tierra y tecnología de telescopios de última generación.
Teniendo en cuenta la distancia que nos separa de WOH G64, la luz que recibimos de ella significa que lo que estamos viendo es una historia escrita hace mucho tiempo, aunque al alcance de nuestros ojos y sensores tecnológicos ahora mismo.
Cuando una estrella masiva como esta agota el combustible nuclear que alimenta su núcleo, ya no puede sostenerse contra la fuerza gravitatoria que tiende a colapsarla. En muchas estrellas masivas, ese colapso da lugar a una supernova, una explosión tan poderosa que puede brillar con más intensidad que toda una galaxia durante días o semanas.
En el proceso, la estrella genera y expulsa elementos pesados (hierro, oro, plata) que no se forman en ambientes tranquilos como el de nuestro Sol. Estos elementos son parte de los materiales que, miles de millones de años después, forman planetas, lunas y hasta componentes de la vida. En ese sentido, las explosiones estelares son las fábricas del universo.
El análisis del evento, publicado en Nature, detalla que esta estrella no solo ha sufrido uno de esos colapsos finales, sino que su comportamiento antes de la explosión está ofreciendo datos inéditos sobre la física interna de estrellas extremadamente masivas.
Una de las grandes preguntas de los astrónomos es si esta hipergigante explotará en una verdadera supernova visible desde la Tierra a simple vista. El equipo de Muñoz-Sánchez señala que estamos viendo signos de inestabilidad extrema que podrían preceder a una supernova en años o décadas, pero no se puede predecir con precisión el momento exacto.
“Concluimos que WOH G64 es un sistema binario simbiótico masivo y poco común donde la hipergigante roja ha transitado a una hipergigante amarilla – concluye el estudio -. Esta drástica transformación puede explicarse por la eyección parcial de la pseudoatmósfera durante una fase de envoltura común o por el retorno a un estado de reposo tras una erupción excepcional de más de 30 años de duración. WOH G64 ofrece la oportunidad de observar la evolución estelar en tiempo real”.
Lo que está claro es que captar la fase previa a una explosión estelar de gran escala ofrece una oportunidad científica única. Hasta ahora, la mayoría de las supernovas se detectan cuando ya han ocurrido y la estrella ha desaparecido. Pero observar los instantes anteriores, conocer cómo se comporta una estrella gigante justo antes de su muerte, es como tener un registro en vivo del final de una vida estelar.
____________
Fuente:
