El campo magnético terrestre ha cambiado muchas veces a lo largo de la historia
Un análisis detallado de sedimentos del Eoceno revela un comportamiento inesperado que obliga a replantear cuánto sabemos sobre estos procesos profundos y sus posibles consecuencias.
Fuente: ChatGPT
Eugenio M. Fernández Aguilar
Físico, escritor y divulgador científico/muyinteresante.okdiario.com/2.03.2026
La Tierra no es solo roca, océanos y atmósfera. También está envuelta por un campo magnético invisible que actúa como escudo frente a la radiación del espacio. Ese campo no es estático: a lo largo de la historia del planeta ha cambiado de intensidad y, en numerosas ocasiones, ha invertido sus polos. Cuando eso ocurre, el norte magnético pasa a ser sur, y viceversa. Estos procesos, llamados inversiones geomagnéticas, forman parte del funcionamiento interno de la Tierra.
Un estudio reciente publicado en Communications Earth & Environment se adentra en uno de esos episodios antiguos con un nivel de detalle poco habitual. Los autores analizan sedimentos marinos formados hace unos 40 millones de años, en pleno Eoceno, y comparan sus resultados con simulaciones numéricas del núcleo terrestre. El trabajo no solo reconstruye cómo cambió la dirección del campo magnético, sino que examina cuánto tiempo duró el proceso y qué implica para comprender la dinámica profunda del planeta.
Cómo se estudian inversiones que ocurrieron hace millones de años
Para reconstruir el comportamiento del campo magnético en el pasado, los investigadores recurrieron a sedimentos extraídos del fondo del Atlántico Norte, cerca de Terranova, durante una campaña del programa internacional de perforación oceánica. Estos sedimentos se depositaron de forma relativamente continua y conservan diminutos minerales magnéticos que actúan como una brújula microscópica. Cuando se formaron, esas partículas quedaron orientadas según la dirección del campo magnético de la época.
El equipo analizó un tramo de unos ocho metros de sedimento correspondiente al Eoceno medio. Midieron la magnetización remanente natural de cientos de muestras y aplicaron técnicas para aislar la señal original. También calcularon la llamada paleointensidad relativa, que permite estimar cómo variaba la fuerza del campo. Los cambios en la latitud del polo geomagnético virtual (VGP, por sus siglas en inglés) sirvieron para identificar los intervalos en los que el campo estaba en transición.
Un elemento clave fue la construcción de una cronología muy precisa. Los autores utilizaron ciclos astronómicos de 173.000 años registrados en la química de los sedimentos para ajustar la escala temporal. Gracias a ello pudieron estimar tasas de sedimentación de alrededor de 2,4 a 2,8 centímetros por mil años, lo que permitió convertir centímetros de sedimento en miles de años con bastante resolución.
Registro lito-magnetoestratigráfico del sitio U1408 con variaciones rítmicas en el color del sedimento y en la relación Ca/Fe, que reflejan alternancias entre capas ricas en arcilla y en carbonato, moduladas por ciclos astronómicos de ~40.000 y ~173.000 años. Fuente: Communications Earth & EnvironmentTransiciones más largas de lo esperado
Durante décadas se ha asumido que una inversión geomagnética típica dura alrededor de 10.000 años. Esa cifra procede de un número limitado de registros bien conservados correspondientes a los últimos millones de años. Sin embargo, el nuevo estudio muestra que no todas las inversiones siguen ese patrón.
En el intervalo analizado se identificaron dos transiciones consecutivas. Al aplicar modelos de edad-profundidad y estimar las incertidumbres, los autores concluyen que la duración completa del proceso direccional fue de 18 ± 3 mil años para la primera transición y de 70 ± 6 mil años para la segunda. En el propio artículo se afirma que “la duración de todo el proceso de inversión en dirección se estima en 18 ± 3 mil años para la transición 1 y 70 ± 6 mil años para la transición 2”, y añaden que “estas son mucho más largas que la duración típica de ~10 mil años basada en registros paleomagnéticos publicados”.
No se trató solo de procesos prolongados. En especial en la segunda transición, el campo mostró varias fases diferenciadas: un precursor, una fase principal y varios episodios de rebote. Los investigadores señalan que “la ocurrencia de múltiples rebotes no es sin precedentes” y que este comportamiento también se ha observado en inversiones más recientes. En consecuencia, proponen que “las inversiones de polaridad son eventos intrínsecamente complejos, si no algo caóticos”.
Además, durante estos intervalos la intensidad del campo fue baja durante decenas de miles de años. En el caso más extremo, la paleointensidad relativa se mantuvo reducida durante aproximadamente 70.000 años, lo que implica un periodo prolongado de menor protección magnética.
Lo que dicen los modelos del núcleo terrestre
Para entender si estas duraciones son una rareza o forman parte del comportamiento natural del planeta, el equipo comparó sus resultados con simulaciones numéricas del geodinamo, el mecanismo que genera el campo magnético en el núcleo externo, compuesto por hierro y níquel en estado líquido.
Los modelos produjeron 160 eventos de inversión simulados. Al analizar cuánto tiempo permanecía el eje dipolar dentro de un rango de ±45 grados de latitud —criterio conservador para definir la transición—, los autores encontraron una amplia variabilidad. Según el artículo, “las simulaciones numéricas del geodinamo sugieren que las duraciones de las inversiones siguen una ley log-normal, permitiendo así mayor variabilidad temporal y duraciones más largas de las comúnmente asumidas”.
Cambios en la posición del polo magnético y en la intensidad del campo durante dos inversiones ocurridas hace unos 40 millones de años. Fuente: Communications Earth & EnvironmentAl reescalar los tiempos del modelo a valores comparables con la Tierra real, los resultados indican que las inversiones más largas podrían alcanzar entre ~33 y 130 mil años, dependiendo de los parámetros utilizados. Los investigadores reconocen las limitaciones de estos cálculos, pero subrayan que las duraciones estimadas para el Eoceno son “admisibles a la luz de estos resultados del modelo”.
Todo ello apunta a que la variabilidad no es un accidente, sino una propiedad inherente del sistema. En sus propias palabras, “nuestros hallazgos sugieren que la variabilidad en la duración de las inversiones es una propiedad intrínseca del geodinamo”. Y añaden que esta variabilidad “predice transiciones de polaridad que pueden ser mucho más largas que 10 mil años”.
Implicaciones para la vida y el clima
Cuando el campo magnético se debilita durante una inversión, la Tierra queda más expuesta a partículas energéticas procedentes del Sol y del espacio. Los autores advierten que “intervalos prolongados de campos geomagnéticos transicionales y más débiles habrían expuesto los ambientes del Eoceno a mayor radiación de alta energía del Sol durante intervalos de tiempo más largos”.
Esto no implica necesariamente una catástrofe global, pero sí abre preguntas sobre posibles efectos en la química atmosférica, en los ciclos biogeoquímicos o incluso en la evolución biológica. El artículo menciona que exposiciones prolongadas podrían tener “impactos potenciales en la biota”. Explorar esas conexiones requiere nuevos estudios que integren datos geológicos, climáticos y biológicos.
El hallazgo también invita a reconsiderar cómo se interpretan las inversiones más recientes. Si algunas transiciones pueden durar decenas de miles de años, entonces el esquema simplificado de inversiones rápidas podría ser solo una parte de una historia mucho más diversa. Comprender esa diversidad es clave para interpretar el pasado y para anticipar, en términos generales, cómo podría desarrollarse una futura inversión.
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Referencias
Yamamoto, Y., Boulila, S., Takahashi, F. & Lippert, P. C. Extraordinarily long duration of Eocene geomagnetic polarity reversals. Communications Earth & Environment (2026). https://www.nature.com/articles/s43247-026-03205-8#Ack1.
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