Un rompedor estudio sugiere que todos podríamos ser marcianos y que la vida llegó a la Tierra en rocas expulsadas de Marte
Un experimento recrea en el laboratorio las condiciones de los impactos que expulsan rocas de Marte. Los resultados plantean una pregunta fascinante sobre el origen de la vida en la Tierra
Fuente: ChatGPT
Eugenio M. Fernández Aguilar
Físico, escritor y divulgador científico, muyinteresante.okdiario.com/15.03.2026
La posibilidad de que la vida no se haya originado exclusivamente en la Tierra forma parte desde hace tiempo del debate científico. En distintos momentos, investigadores han planteado que los ingredientes químicos necesarios para la biología podrían haber llegado desde el espacio, transportados por meteoritos o cometas. En ese contexto, algunos científicos han explorado una hipótesis aún más ambiciosa: que organismos microscópicos puedan viajar entre planetas dentro de fragmentos de roca expulsados por grandes impactos.
Ese escenario, conocido como lithopanspermia, plantea una pregunta fundamental: ¿pueden los microorganismos sobrevivir a las condiciones extremas de un impacto capaz de lanzar material de un planeta al espacio? Un nuevo estudio publicado en la revista PNAS Nexus aborda precisamente este problema mediante experimentos diseñados para recrear algunas de las presiones que se producirían cuando una colisión cósmica expulsa rocas desde la superficie de Marte. El trabajo combina técnicas de física de impactos con análisis biológicos detallados para explorar hasta dónde llegan los límites de la vida microscópica.
Impactos planetarios: violencia cósmica con consecuencias biológicas
Los impactos de asteroides han sido uno de los procesos más influyentes en la historia del sistema solar. Estos eventos no solo han moldeado las superficies de planetas y lunas, sino que también han modificado sus condiciones ambientales y químicas. El propio artículo recuerda que “el impacto es uno de los procesos dominantes en nuestro sistema solar”, responsable tanto de la formación como de la alteración de muchos cuerpos planetarios.
Cuando un objeto grande golpea la superficie de un planeta, genera presiones extremadamente altas durante intervalos muy breves, además de fuertes tensiones mecánicas y calor. Estas condiciones pueden destruir estructuras geológicas, pero también expulsar fragmentos de roca a velocidades suficientes para escapar de la gravedad del planeta. De hecho, en la Tierra se han encontrado meteoritos que proceden de Marte, prueba de que este tipo de transferencia de material entre mundos es real.
Ese fenómeno abre la puerta a una posibilidad intrigante. Si rocas marcianas pueden llegar hasta nuestro planeta, cabe preguntarse si microorganismos atrapados en su interior podrían sobrevivir al proceso completo: el impacto inicial, el viaje por el espacio y el choque final con otro planeta. Este escenario es precisamente el núcleo de la hipótesis de la lithopanspermia, que plantea la dispersión natural de la vida a través de fragmentos de roca expulsados por impactos gigantes.
Comparación entre distintas bacterias sometidas a presiones de impacto. El extremófilo estudiado presenta tasas de supervivencia muy superiores. Fuente: PNAS NexusCómo reproducir en el laboratorio un impacto de asteroide
Para investigar este problema, los investigadores diseñaron un experimento capaz de recrear presiones comparables a las generadas durante la expulsión de material tras un impacto. El sistema experimental consistía en un montaje de placas metálicas en el que se colocaban muestras biológicas comprimidas entre dos superficies. Un proyectil impulsado por un dispositivo de gas golpeaba la estructura, generando un pulso de presión extremadamente intenso durante una fracción de segundo.
El objetivo era medir de forma controlada qué ocurre con microorganismos sometidos a estas condiciones. Como señalan los autores, el método permite “someter microorganismos a presiones extremas controladas durante tiempos muy cortos, recuperarlos posteriormente y evaluar sus tasas de supervivencia”.
El equipo utilizó una técnica conocida como experimento de impacto de placa con presión y cizalla, que permite medir directamente las tensiones generadas durante el choque. En este sistema, la presión se eleva en cuestión de microsegundos hasta valores del orden de gigapascales, una escala que supera con creces las presiones que experimentan la mayoría de organismos en la Tierra.
Para las pruebas se eligió una bacteria particularmente famosa entre los microbiólogos: Deinococcus radiodurans. Este microorganismo es conocido por su extraordinaria resistencia a condiciones extremas, como radiación intensa, desecación prolongada o temperaturas muy bajas. Gracias a estas características, suele emplearse como modelo para estudiar los límites de la vida en entornos extremos.
Una bacteria extraordinariamente resistente
El experimento sometió a las bacterias a presiones de entre 1 y 3 gigapascales, niveles comparables a los que pueden producirse cuando una roca es expulsada de la superficie marciana tras un impacto. Para poner esa cifra en contexto, la presión en el punto más profundo de los océanos terrestres ronda apenas una décima parte de un gigapascal.
Los resultados fueron sorprendentes. A una presión de 1,4 gigapascales, aproximadamente el 95 % de las bacterias sobrevivieron al impacto. Incluso cuando la presión aumentó hasta 2,4 gigapascales, alrededor del 60 % de las células seguían siendo viables.
Según el artículo, “el extremófilo D. radiodurans mostró una supervivencia y viabilidad notablemente altas tras ser sometido a presiones de hasta 3 GPa”.
Este resultado contrasta con datos previos obtenidos con otras bacterias. En experimentos anteriores realizados con especies como Escherichia coli, las tasas de supervivencia eran mucho menores bajo presiones similares. En cambio, el microorganismo utilizado en este estudio resistió el impacto en proporciones mucho mayores.
Imágenes de microscopía electrónica que muestran células intactas a baja presión y daños estructurales a presiones más altas. Fuente: PNAS NexusQué ocurre dentro de las células después del impacto
El estudio no se limitó a medir cuántas bacterias sobrevivían. También analizó cómo reaccionaban las células a nivel molecular tras el impacto. Para ello, los investigadores examinaron la actividad genética de las bacterias durante las horas posteriores al experimento.
Los resultados mostraron que, tras las presiones más altas, se activaban genes relacionados con la reparación del ADN y la respuesta al estrés celular. En otras palabras, las bacterias no solo sobrevivían, sino que ponían en marcha mecanismos biológicos destinados a reparar los daños provocados por el choque.
El análisis reveló que varias rutas metabólicas relacionadas con la reparación genética y el mantenimiento celular aumentaban su actividad tras el impacto. En cambio, otros procesos asociados al crecimiento y la división celular se reducían temporalmente. Los autores interpretan este patrón como una priorización de los sistemas de reparación frente a la reproducción.
Lo que esto significa para el origen de la vida
Estos resultados no demuestran que la vida terrestre proceda de Marte, pero sí aportan un dato importante al debate científico. Si algunos microorganismos pueden sobrevivir a presiones similares a las generadas durante la expulsión de rocas por impactos, entonces al menos una de las etapas críticas del viaje interplanetario podría ser viable.
El propio estudio subraya que el hallazgo tiene implicaciones para varios campos, desde la astrobiología hasta el diseño de misiones espaciales. Los autores concluyen que “este trabajo tiene consecuencias significativas para la protección planetaria, el diseño de misiones espaciales y nuestra comprensión de dónde podríamos encontrar vida extraterrestre”.
En última instancia, el trabajo sugiere que la vida podría ser más resistente de lo que se pensaba. Si microorganismos pueden soportar impactos de esta magnitud, es posible que la transferencia natural de vida entre planetas no sea tan improbable como parecía.
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Referencias
Zhao, L.; Perez-Fernandez, C. A.; DiRuggiero, J.; Ramesh, K. T. Extremophile survives the transient pressures associated with impact-induced ejection from Mars. PNAS Nexus (2026). DOI: https://doi.org/10.1093/pnasnexus/pgag018.
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