Científicos logran enviar mensajes secretos usando “luz negativa” que se oculta dentro del calor invisible de los objetos
Una nueva técnica explora cómo aprovechar el calor invisible de los objetos para transmitir información sin dejar rastro detectable. ¿Puede la física convertir el ruido térmico en un canal secreto?
Fuente: ChatGPT
Eugenio M. Fernández Aguilar, Físico, escritor y divulgador científico
muyinteresante.okdiario.com/17.03.2026
La comunicación segura suele asociarse con códigos, cifrados y sistemas cada vez más complejos para proteger la información. Sin embargo, existe otra vía mucho más difícil de detectar: aquella en la que el mensaje no se oculta, sino que directamente pasa desapercibido. En este enfoque, el objetivo no es solo impedir que alguien entienda el contenido, sino evitar que siquiera sospeche que hay un mensaje en curso. Es un cambio profundo en la forma de entender la seguridad, porque desplaza el problema desde la interpretación hacia la detección.
En este contexto se sitúa el trabajo recogido en un artículo científico que explora nuevas formas de comunicación óptica basadas en radiación térmica. El estudio propone aprovechar un recurso omnipresente pero poco utilizado: el calor que emiten todos los objetos. Ese “brillo invisible” del infrarrojo, normalmente ignorado como ruido de fondo, se convierte aquí en el escenario donde podría esconderse información sin dejar rastro evidente para un observador convencional.
La comunicación que no deja huella
El concepto de comunicación encubierta no es nuevo, pero su aplicación en sistemas ópticos plantea desafíos particulares. Tradicionalmente, incluso los sistemas más sofisticados dejan algún tipo de firma detectable: un aumento de luz, un patrón extraño o una señal diferenciable del entorno. Detectar que algo se está transmitiendo suele ser el primer paso para intentar descifrarlo, aunque el contenido permanezca protegido.
El artículo lo expresa con claridad al señalar que “las comunicaciones encubiertas, en las que el propio acto de comunicar se oculta y es indetectable para un observador” representan el nivel más alto de seguridad. Este enfoque implica que, si un sistema funciona correctamente, nadie externo debería siquiera saber que hay un intercambio de información en marcha.
Hasta ahora, algunos experimentos habían intentado lograr este efecto utilizando radiación térmica, es decir, el calor emitido por los objetos. Sin embargo, estos métodos dependían de cambios físicos lentos, como calentar o enfriar un material. Esto limitaba enormemente la velocidad de transmisión, haciendo que el sistema fuera poco práctico para aplicaciones reales.
Esquema del sistema que alterna emisión más brillante y más tenue que el fondo térmico para ocultar la señal. Fuente: Light: Science & ApplicationsQué es la “luz negativa” y por qué resulta clave
El avance más importante del estudio gira en torno a un fenómeno poco conocido: la llamada luminescencia negativa. A diferencia de la emisión convencional de luz —en la que un objeto brilla más—, este efecto hace que un material emita menos radiación de la que emitiría en condiciones normales. Es, en términos simples, una reducción activa del brillo térmico.
El propio artículo lo describe así: “la luminescencia negativa bajo polarización inversa es el proceso simétrico a la electroluminiscencia… en el que el diodo emite menos radiación de la que emitiría en equilibrio”. Esta capacidad de “restar” luz abre una posibilidad que antes apenas se había explorado en comunicaciones.
La clave está en combinar este efecto con el opuesto, la electroluminiscencia (cuando el dispositivo emite más luz). Al alternar rápidamente entre ambos estados —más brillante y menos brillante que el entorno— se puede codificar información. Pero lo realmente importante no es la alternancia, sino su promedio: si se ajusta correctamente, el resultado global puede parecer idéntico al fondo térmico.
Esto permite algo inusual: una señal que existe, transporta datos y puede ser detectada por quien tenga el equipo adecuado, pero que para otros dispositivos más lentos o menos sensibles es indistinguible del entorno. El mensaje está ahí, pero camuflado en el propio ruido térmico.
Cómo se transmite información sin ser detectada
El sistema experimental utiliza diodos especiales que operan en el rango infrarrojo, capaces de alternar entre estados de emisión positiva y negativa. Al aplicar voltajes diferentes, el dispositivo puede representar bits de información: un estado más brillante corresponde a un “1”, y uno más tenue a un “0”. La innovación no está en el código binario, sino en cómo se integra en el entorno.
El artículo explica que “al equilibrar estos dos estados, la emisión neta se vuelve indistinguible del fondo térmico para detectores con ancho de banda insuficiente”. Esto significa que solo los receptores suficientemente rápidos pueden reconstruir la señal. Para el resto, no hay diferencia observable.
En las pruebas realizadas, los investigadores lograron velocidades de transmisión de hasta 100 kilobits por segundo, con modulaciones superiores a 1 MHz. Aunque estas cifras no compiten todavía con las telecomunicaciones convencionales, representan un salto enorme respecto a intentos previos basados en calor, que apenas alcanzaban cientos de bits por segundo.
Además, las imágenes térmicas incluidas en el estudio muestran un detalle revelador: cuando el sistema está en funcionamiento, la señal desaparece visualmente en el fondo. Incluso cámaras infrarrojas no pueden distinguir el dispositivo del entorno cuando la modulación es lo bastante rápida.
Señales detectadas donde los bits se codifican alternando estados de emisión sin dejar firma térmica visible. Fuente: Light: Science & ApplicationsVentajas frente a otros sistemas y posibles aplicaciones
Una de las principales ventajas de este método es que no requiere cambiar la temperatura del dispositivo. A diferencia de los sistemas térmicos tradicionales, aquí la modulación es electrónica, lo que permite velocidades mucho mayores. Esto elimina uno de los principales cuellos de botella de la comunicación basada en calor.
Otra ventaja importante es la posibilidad de trabajar con emisiones más controladas y direccionales. El uso de dispositivos semiconductores permite diseñar sistemas más eficientes y potencialmente integrables con tecnologías existentes. También abre la puerta a multiplexar señales en distintas longitudes de onda, aumentando la capacidad de transmisión.
En términos de aplicaciones, el potencial es amplio. Desde comunicaciones militares o estratégicas hasta sistemas financieros o sanitarios, cualquier contexto donde la discreción sea crítica podría beneficiarse. No se trata solo de proteger el contenido, sino de evitar levantar sospechas.
Además, el propio estudio sugiere que futuras mejoras en materiales —como el uso de grafeno o metasuperficies— podrían aumentar enormemente la velocidad y eficiencia. En teoría, estos sistemas podrían alcanzar escalas de gigahercios o incluso superiores, acercándose a tecnologías de comunicación mucho más avanzadas.
Un cambio de paradigma en la seguridad de la información
La propuesta va más allá de una mejora técnica. Introduce una forma distinta de entender la comunicación segura: en lugar de esconder el contenido dentro de una señal visible, se oculta la propia existencia de la señal. Es un enfoque que combina física, ingeniería y teoría de la información en un mismo sistema.
El artículo resume esta idea al señalar que, en métodos convencionales, un observador puede no entender la señal pero sí detectar que existe. En cambio, con este enfoque, “el observador no sabe que la comunicación ha ocurrido en primer lugar”. Esa diferencia puede ser crucial en muchos escenarios.
Aunque todavía se trata de una demostración experimental, los resultados apuntan a una dirección clara. El calor, normalmente considerado un residuo o una señal de fondo, puede convertirse en un canal de comunicación sofisticado. Y en ese canal, los mensajes pueden viajar sin dejar rastro aparente.
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Referencias
Nielsen, M. P.; Maier, S. A.; Fuhrer, M. S.; Ekins-Daukes, N. J. Balancing positive and negative luminescence for thermoradiative signatureless communications. Light: Science & Applications (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41377-025-02119-y.
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