Modular la microbiota o reactivar la señal vagal restaura el hipocampo y la formación de recuerdos
Restablecer la señal vagal desde el intestino revierte el deterioro cognitivo. / Crédito: Pixabay/CC0 Public Domain.
Redacción T21
epe.es/12 MAR 2026
Un nuevo estudio ha identificado un vínculo crítico entre las bacterias que viven en el intestino y el deterioro cognitivo que a menudo ocurre con el envejecimiento. Trabajar en esa relación parece revertir el deterioro y favorecer la creación de nuevas estructuras que sustentan la memoria.
Una investigación publicada en Nature demuestra que alterar la microbiota o reactivar la señal vagal restaura la memoria y la actividad del hipocampo, abriendo vías terapéuticas contra el deterioro cognitivo asociado a la edad.
Los investigadores de la Universidad de Standford han mostrado que la pérdida de memoria ligada al envejecimiento no es irreversible: modificar la composición microbiana intestinal o estimular la conexión entre intestino y cerebro recupera la capacidad de formar recuerdos en ratones viejos.
El papel clave del nervio vago
El equipo halló que los cambios en la microbiota intestinal que ocurren con la edad disparan una respuesta inflamatoria en el intestino, que entorpecen la transmisión de señales por el nervio vago hacia el hipocampo, la región cerebral clave para codificar recuerdos. En modelos con roedores, esos cambios se asociaron con un descenso en la actividad hipocámpica y una pérdida de rendimiento en pruebas de reconocimiento de objetos y laberintos.
De acuerdo a una nota de prensa, los experimentos fueron contundentes: trasladar la microbiota de ratones viejos a ratones jóvenes provocó que los jóvenes perdieran rendimiento cognitivo; por el contrario, ratones envejecidos criados sin microbiota conservaron la memoria como animales jóvenes.
Elevado grado de reversibilidad
Además, colonizar intestinos con una bacteria cuya presencia aumenta con la edad reproducía el deterioro cognitivo. Cuando los investigadores reactivaron la señal vagal, mediante un fármaco o estimulando el nervio, la actividad del hipocampo se recuperó y los ratones viejos recuperaron la capacidad de formar y retener recuerdos, equiparándose a ejemplares jóvenes en las pruebas conductuales.
"El grado de reversibilidad nos sorprendió", declaró en el comunicado Christoph Thaiss, uno de los autores del estudio. Pero aunque la estimulación del nervio vago ya cuenta con aprobaciones regulatorias para otras indicaciones, como depresión o epilepsia, es necesario confirmar que la misma vía (microbiota–inflamación–nervio vago) influye en el envejecimiento cognitivo humano y que las intervenciones sean seguras y efectivas en pacientes mayores.
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Referencia
Intestinal interoceptive dysfunction drives age-associated cognitive decline. Timothy O. Cox et al. Natura (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-026-10191-6
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Fuente:
