LOS PLANETAS QUE PODRÍAN ALBERGAR VIDA
Estos mundos rocosos o supertierras rocosas ofrecen condiciones potencialmente habitables para formas de vida, principalmente microbianas
Mariela León
cambio16/25/03/2026
En esa búsqueda incesante de encontrar vida más allá de la Tierra, las agencias espaciales y expertos en astrofísica han desviado su atención e intereses en los planetas fuera de nuestro sistema solar o exoplanetas.
Los astrónomos se han centrado históricamente en los planetas que no están ni demasiado cerca ni demasiado lejos de su estrella, sino a una distancia que permita la existencia de agua líquida en su superficie; lo que se denomina la zona habitable. La NASA cree que al menos 300 millones de planetas de la Vía Láctea podrían ser habitables.
Sin embargo, la inquieta mente de los científicos no está conforme. Y, en un universo que parece infinito, el mayor reto no es solo desarrollar tecnologías para observar otros mundos, sino saber exactamente hacia dónde apuntar y por qué. El biólogo evolutivo Richard Dawkins insiste en que “sería arrogante pensar que estamos solos en este vasto universo”. Detrás de su opinión hay un batallón de especialistas que lo respaldan.

Gaia el explorador estelar de la ESA
De allí que, un estudio liderado por la astrónoma Lisa Kaltenegger, directora del Instituto Carl Sagan de la Universidad de Cornell y un equipo de estudiantes de pregrado, ha logrado filtrar el vasto catálogo cósmico para identificar 45 exoplanetas rocosos que se perfilan como los mejores candidatos para albergar vida, principalmente microbiana.
Utilizaron nuevos datos de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea y del Archivo de Exoplanetas de la NASA para identificar planetas en la llamada zona habitable. Los resultados se publicaron en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
Vida extraterrestre, la eterna búsqueda
La vida extraterrestre es una inquietud natural del hombre apenas contemplar el cielo nocturno estrellado. Esa pregunta, aún sin respuestas, cobra notoriedad no solo por los giros de la ciencia hacia esa motivación, sino por el interés repentino del presidente Donald Trump en el tema.
En febrero ordenó al Pentágono y agencias federales identificar y revelar archivos secretos sobre ovnis y vida extraterrestre. Esta acción, pretende desclasificar información sobre fenómenos aéreos no identificados y, según sus opositores, desviar la atención a múltiples decisiones controversiales que realiza cada día.
En paralelo, una superproducción de Hollywood recientemente estrenada, ‘Project Hail Mary’ aborda también el asunto, en la que el personaje de Ryan Gosling tiene que viajar a un sistema de exoplanetas en busca de una manera de salvar la Tierra. En su camino se encuentra con una forma de vida alienígena llamada Rocky y con los microorganismos extraterrestres ficticios Astrophage y Taumoeba.

El film ‘Project Hail Mary’ aborda la aventura espacial de los exoplanetas
«Como ilustra tan maravillosamente ‘Project Hail Mary’, la vida podría ser mucho más versátil de lo que imaginamos actualmente. Por lo que averiguar cuál de los 6.000 exoplanetas conocidos tendría más probabilidades de albergar seres extraterrestres como Astrophage y Taumoeba, o Rocky, podría resultar crucial. Y no solo para Ryan Gosling», señala la profesora Kaltenegger.
«Nuestro artículo”, agrega, “revela adónde habría que viajar para encontrar vida si alguna vez construyéramos una nave espacial de último recurso». Los investigadores identificaron 45 mundos rocosos que podrían albergar vida en la zona habitable, y otros 24 en una zona habitable tridimensional más estrecha que parte de una suposición más conservadora sobre la cantidad de calor que un planeta puede soportar antes de perder su habitabilidad.
Exoplanetas con probabilidades de albergar vida
Entre esos mundos rocosos se incluyen algunos exoplanetas famosos, como Proxima Centauri b, TRAPPIST-1f y Kepler 186f, así como otros menos conocidos, como TOI-715 b. Según los autores, los planetas más interesantes de la lista son TRAPPIST-1 d, e, f y g, situados a 40 años luz de la Tierra, así como LHS 1140 b, a 48 años luz.
La posibilidad de que estos planetas tengan agua líquida depende, en parte, de si pueden albergar una atmósfera. Los mundos que reciben luz de sus estrellas de forma más similar a como la Tierra moderna recibe luz del Sol, son los planetas en tránsito TRAPPIST-1 e, TOI-715 b, Kepler-1652 b, Kepler-442 b, Kepler-1544 b. Y los planetas Proxima Centauri b, GJ 1061 d, GJ 1002 b y Wolf 1069 b, que hacen que sus estrellas oscilen.

Los investigadores también esperan que los planetas que han identificado cerca de los límites de la zona habitable aclaren dónde termina exactamente la habitabilidad y si las teorías científicas sobre esos límites son correctas. Esta idea de esta zona se ha desarrollado desde la década de 1970, pero las nuevas observaciones serán cruciales para determinar si es necesario adaptar ciertas suposiciones.
Además, los exoplanetas con órbitas elípticas inusuales alrededor de su estrella pueden ayudar a determinar la importancia de la cantidad variable de calor que llega a un mundo. Y a aclarar si un planeta necesita permanecer en la zona habitable o si puede entrar y salir de ella y seguir siendo habitable.
Determinar el inicio y fin de la zona habitable
La coautora Abigail Bohl, de la Universidad de Cornell, comenta que «se sabe que Venus y Marte no son habitables. Por tanto, podemos usar nuestro Sistema Solar como referencia para buscar exoplanetas que reciban una energía estelar intermedia entre la que reciben Venus y Marte. Observar estos planetas puede ayudarnos a comprender cuándo se pierde la habitabilidad, cuánta energía es demasiada y qué planetas siguen siendo habitables, o quizás nunca lo fueron».
Adiciona que «la misma idea se aplica a los planetas excéntricos: ¿cuánta excentricidad orbital puede tener un planeta sin dejar de conservar su agua superficial y sus condiciones habitables?. Identificamos planetas en los límites interior y exterior de la zona habitable, así como aquellos con las mayores excentricidades, para poner a prueba nuestra comprensión de lo que se necesita para que un planeta sea y siga siendo habitable”.

El telescopio James Webb observa el centro de nuestra galaxia
Los estudiantes también seleccionaron los mejores planetas para observar con diferentes técnicas, con el fin de brindar a los científicos las mejores probabilidades de encontrar signos de vida, si es que existen en esos mundos. La lista que han creado servirá de guía a los astrónomos que estudian el cielo nocturno con instrumentos ultra precisos.
Están el Telescopio Espacial James Webb, el futuro Telescopio Espacial Nancy Grace Roman (cuyo lanzamiento está previsto para 2027). El Telescopio Extremadamente Grande (que verá la primera luz en 2029), el Observatorio de Mundos Habitables (cuyo lanzamiento se espera para la década de 2040) y el proyecto propuesto Gran Interferómetro para Exoplanetas (LIFE).
Por dónde empezar
Gillis Lowry, estudiante de posgrado en la Universidad Estatal de San Francisco, indica que la observación de estos pequeños exoplanetas es la única manera de confirmar si tienen atmósferas y si los astrónomos necesitan refinar sus ideas sobre qué limita la zona habitable.
Añade que ya ha estado utilizando la lista para echar un primer vistazo a los 10 planetas que reciben una radiación muy similar a la de la Tierra. Identificando dos que están lo suficientemente cerca como para estudiarlos con telescopios actuales o futuros: TRAPPIST-1 e y TOI-715 b.
El sistema planetario TRAPPIST-1 es uno de los principales objetivos de observación del telescopio JWST. Tanto Trappist-1 como TOI-715 b son estrellas rojas diminutas, lo que facilita la observación de los planetas pequeños, del tamaño de la Tierra, que orbitan a su alrededor.
Más allá de la esperanza de encontrar vecinos, este catálogo permitirá a los astrónomos entender mejor los límites de la habitabilidad. Al comparar planetas que reciben diferentes niveles de energía de sus estrellas, los investigadores podrán descifrar bajo qué condiciones un mundo conserva su atmósfera o cuándo la pierde, acercándonos cada vez más a responder la gran pregunta: ¿estamos solos en el cosmos?
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