¿Podrá sostenerse un poder basado en versiones tan cambiantes?
ESTUDIO RADIOGRÁFICO DE LAS MENTIRAS DE DONALD TRUMP, EXPLICADAS UNA A UNA (SONORIZADO)
MANUEL MEDINA (*)
canarias-semanal.org
En su regreso al poder, Trump no solo ha recuperado protagonismo político, sino también una forma de gobernar basada en la distorsión constante de la realidad. Entre exageraciones, contradicciones y frases diseñadas para impactar, su discurso convierte los hechos en algo moldeable. Así, lo que debería ser un terreno común de certezas se transforma en un espacio incierto, donde importa más la impresión que la verdad y donde la repetición sustituye a la evidencia.

Hay políticos que adornan la realidad. Otros se atreven a llegar más lejos y la retuercen. Y luego está el caso de Donald Trump, que directamente la sustituye.
En el curso de los últimos meses, desde su regreso al poder, no ha dejado de construir un mundo paralelo, su mundo paralelo, donde los datos obedecen, las cifras se pliegan y los hechos cambian de forma según la necesidad del día.
No son deslices ocasionales, ni exageraciones de campaña: es, simplemente, una forma de gobernar. Una forma que no busca convencer con argumentos, sino imponerse a base de repetir una versión hasta que parezca verdad. Es decir, el actual presidente de los EE.UU. sigue a pie juntillas el catecismo de la doctrina goebleiana: una mentira repetida mil veces se convierte automáticamente en una verdad incontrovertible.
Claro que en el caso de Trump el problema no es solo la mentira en sí misma. Es la velocidad con la que la reproduce. Un día dice una cosa; al siguiente, la contraria. Y entre ambas, no hay rectificación ni explicación, sino silencio o ataque. Como si la coherencia fuera un lujo innecesario en unos tiempos donde lo importante no es tener razón, sino ocupar el espacio mediático.
LA ECONOMÍA: ENTRE EL DESASTRE INVENTADO Y EL TRIUNFO IMAGINARIO
Trump llegó a la presidencia afirmando:
“Heredamos un desastre. La economía era un caos”. También insistió en que había una “inflación como nadie ha visto jamás”.
Sin embargo, los datos mostraban otra cosa: una inflación en torno al 3% y una economía que, con altibajos, continuaba creciendo.
Lo interesante es que, apenas unos meses después, el relato cambió. En un mitin afirmó:
“Tenemos la mejor economía de la historia de nuestro país”.
O sea, de la ruina mas absoluta pasó al éxito total sin precedentes, sin transición, sin matices, en tan solo cincuenta días. El mismo país, dos relatos diametralmente opuestos.
Pero la realidad seguía siendo más gris: crecimiento moderado, precios que seguían subiendo y salarios que no siempre acompañaban. Viene a ser algo así como si alguien gritara primero que el barco se hunde y luego que navega mejor que nunca… sin ni siquiera haber cambiado el rumbo.
Aquí la mentira cumple una función clara: crear contraste. Primero se exagera el desastre; luego se exagera la recuperación. Y en medio, el dirigente aparece como salvador.

LA INMIGRACIÓN: EL ESPECTÁCULO DE LOS NÚMEROS
En marzo de 2025, Trump proclamó ante el Congreso:
“El mes pasado tuvimos el nivel más bajo de cruces ilegales de la historia. De toda la historia”.
La palabra clave es ese “de toda la historia”, que convierte cualquier dato en algo extraordinario.
El problema es que no era cierto. Hubo periodos, especialmente en los años sesenta, con cifras menores. Pero el objetivo no era la precisión, sino la épica. No se trataba de informar, sino de construir una imagen de control total.
Ese tipo de frases funcionan como titulares automáticos. Son simples, rotundas, fáciles de recordar. Y aunque luego se desmientan, ya han hecho su trabajo: instalar una idea en la cabeza del público.
EL CRIMEN: DE NEGAR LOS DATOS A APROPIÁRSELOS
Durante años, Trump desacreditó estadísticas oficiales sobre delincuencia. Llegó a decir que los datos eran “cifras falsas”, insinuando manipulación. Pero una vez en el poder, cambió de registro.
En un discurso aseguró: “El crimen está bajando por lo que estamos haciendo. Nosotros lo arreglamos”. Sin embargo, la tendencia a la baja venía de antes. No era un giro repentino, sino una evolución que ya estaba en marcha. La contradicción es evidente: cuando los datos no encajan, son falsos; cuando encajan, son mérito propio.
El caso de la ciudad de Washington lo ilustra muy bien. Trump la describió como una urbe fuera de control:
“Washington es una de las ciudades más peligrosas del mundo en este momento”.
Pero los datos indicaban lo contrario: reducción de delitos violentos y niveles históricamente más bajos en algunos indicadores.
Es algo así como gritar “¡incendio!” en una habitación donde el fuego ya está casi apagado.
EL EMPLEO Y LAS CIFRAS: LA SOSPECHA COMO HERRAMIENTA
Otro terreno donde la contradicción se hace visible es el empleo. En distintos momentos, Trump ha afirmado:
“Las cifras están manipuladas”, refiriéndose a estadísticas oficiales cuando no le favorecían.
Pero cuando los datos eran positivos, el discurso cambiaba sin pudor: “Tenemos las mejores cifras de empleo jamás registradas”.
Esta oscilación no es casual. Introduce una idea peligrosa: que la verdad depende de quién la use. Si el dato no conviene, se desacredita; si conviene, se celebra.
Ese tipo de manipulacion argumental rompe algo básico en cualquier sociedad: la existencia de un terreno común de hechos compartidos. Sin eso, todo se convierte en relato.
LA INMIGRACIÓN: CUANDO EL DISCURSO BUSCA PROVOCAR REPULSIÓN
En el terreno de la inmigración, el discurso de Trump llega a alcanzar un nivel distinto: ya no se trata solo de exagerar cifras, sino de construir imágenes que impacten directamente en lo emocional. En uno de sus mítines y también en un cara a cara televisivo frente a Kamala Harris, Trump se atrevió a afirmar que algunos inmigrantes “se están comiendo a los perros”. La frase, difícil de creer por su propia crudeza, no venía acompañada, naturalmente, de datos verificables ni de ejemplos concretos.
Pero su autentico objetivo no era describir una realidad, sino generar una reacción inmediata. No apelaba a la razón, sino al instinto: al rechazo, al miedo, a la sensación de amenaza. Es un tipo de afirmación que no necesita ser cierta para ser eficaz. Basta con que sea recordada.
En este tipo de discurso, el inmigrante deja de ser una persona y se convierte en una caricatura peligrosa. Y así, la mentira no solo distorsiona la realidad: también redefine al otro como enemigo.
LOS ENEMIGOS EXTERNOS: LA EXAGERACIÓN COMO HERRAMIENTA DE TERROR
Cuando el foco se desplaza al exterior, el mecanismo a que recurre es similar, pero aún más intenso. En un declaraciones sobre Irán, Trump llegó a afirmar que los iraníes “están matando a niños, partiéndolos por la mitad”. Una imagen de violencia extrema que no estaba respaldada por informes verificables ni por ninguna fuente contrastada.
Aquí la lógica es clara: cuanto más brutal es la escena descrita, más fácil resultará justificar cualquier postura política frente a ese enemigo. La exageración no busca precisión, sino impacto.
Este tipo de afirmaciones funcionan como relatos condensados. No explican una situación compleja, la sustituyen por una imagen simple y contundente. Y esa imagen, aunque sea falsa, tiene más fuerza que cualquier dato.
Es una forma de discurso donde lo importante no es lo que ocurre, sino lo que se consigue que la gente imagine.
LA MENTIRA COMO CLIMA
Quizá lo más inquietante no es cada frase concreta, sino el conjunto. La acumulación. La sensación de que todo puede decirse sin un coste.
Cuando Trump afirma cosas como “los precios están bajando muy rápido” mientras millones de personas siguen notando el encarecimiento de la vida, no está solo describiendo una realidad alternativa. Está poniendo a prueba los límites de lo creíble.
Y ocurre algo curioso: cuanto más se repiten estas afirmaciones, menos impacto tienen las correcciones. La mentira deja de ser un escándalo y se convierte en una rutina. Es como un ruido constante. Al principio molesta. Luego se normaliza. Y al final, se ignora.
LA HUMILLACIÓN COMO ESPECTÁCULO: EL PODER EXAGERADO HASTA LO GROTESCO
En algunos momentos, el discurso de Trump no se limita a exagerar logros o amenazas, sino que entra directamente en el terreno de la provocación verbal. En un acto público en el que comentaba la efectividad que estaba teniendo su politica arancelaria, llegó a afirmar en que dirigentes extranjeros estaban “viniendo a lamerme el culo”, una expresión vulgar que rompía cualquier registro habitual en la comunicación política.
Más allá del impacto inmediato, la frase revela un elemento importante de su forma de expresarse: la necesidad de mostrar dominio absoluto. No basta con decir que otros países respetan o negocian con Estados Unidos; se desea presentar ante su propio país una imagen de sumisión extrema, casi caricaturesca.
Aquí el lenguaje cumple una doble función. Por un lado, busca llamar la atención mediante lo escandaloso. Por otro, construye una imagen de poder desmesurado, donde los adversarios no solo negocian, sino que se humillan.
El problema es que, al recurrir a este tipo de expresiones, la política se desplaza hacia el terreno del espectáculo. Lo importante ya no es lo que ocurre en las relaciones internacionales, sino la imagen exagerada —y muchas veces inverosímil— que se proyecta sobre ellas.
CUANDO DECIR LA VERDAD DEJA DE SER NECESARIO
Lo que estamos viendo en estos meses no es solo un problema de veracidad, sino un modelo político típicamente nazi, donde la verdad pierde peso frente al relato.
Trump no miente solo para ocultar errores. Miente para construir una realidad a su medida, donde siempre gana, siempre acierta y siempre salva.
Frases como “nosotros lo arreglaremos”, “el mejor de la historia” o “nadie ha visto nunca algo así” no son simples exageraciones. Son piezas de un lenguaje diseñado para impresionar, no para explicar.
Y ahí está el verdadero problema: cuando la política se convierte en espectáculo permanente, la verdad deja de ser imprescindible. Entonces ya no importa lo que ocurre, sino lo que se dice que ocurre. Y en ese terreno, la realidad siempre llega tarde.
FUENTES CONSULTADAS:
FactCheck.org: https://www.factcheck.org/2025/12/the-whoppers-of-2025/
FactCheck.org: https://www.factcheck.org/2026/02/factchecking-trumps-state-of-the-union-address/
Reuters: https://www.reuters.com/world/us/golden-age-americans-doubt-trumps-claim-booming-economy-midterms-near-2026-02-27/
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(*) Manuel Medina es profesor de Historia y divulgador de temas relacionados con esa materia
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Fuente:
